Candelabro - Bronce - Querubines





Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 131065 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Par de candelabros de cinco luces en bronce dorado, estilo antiguo Napoleón III, periodo estimado 1850–1900; cada pieza con un querubín central en bulto redondo sobre base rocaille y cinco brazos con cazoletas; dimensiones 42 x 37 x 37 cm; buen estado, con signos leves de uso.
Descripción del vendedor
Son un par de candelabros de cinco luces realizados en bronce dorado, trabajados con ese refinamiento teatral tan propio del gusto Napoleón III. Cada pieza se organiza en torno a un querubín central modelado en bulto redondo, sentado sobre una base rocaille y sosteniendo un pequeño atributo flamígero que actúa como eje visual. La figura, de anatomía suave y expresión serena, aporta un toque íntimo y casi juguetón al conjunto, equilibrando la exuberancia ornamental superior.
De la zona posterior del querubín se eleva un fuste sinuoso, enriquecido con hojas, roleos y volutas que se abren en una arborescencia de brazos curvos. Estos brazos culminan en cinco portavelas dispuestos en corona, cada uno con cazoleta y bobèche finamente cinceladas. El bronce conserva un dorado cálido, con matices que realzan los volúmenes y la profundidad del modelado.
El conjunto transmite esa mezcla de teatralidad, lujo y fantasía tan característica del Segundo Imperio: piezas pensadas para vestir un salón, un aparador o una consola con luz, brillo y presencia escultórica.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Son un par de candelabros de cinco luces realizados en bronce dorado, trabajados con ese refinamiento teatral tan propio del gusto Napoleón III. Cada pieza se organiza en torno a un querubín central modelado en bulto redondo, sentado sobre una base rocaille y sosteniendo un pequeño atributo flamígero que actúa como eje visual. La figura, de anatomía suave y expresión serena, aporta un toque íntimo y casi juguetón al conjunto, equilibrando la exuberancia ornamental superior.
De la zona posterior del querubín se eleva un fuste sinuoso, enriquecido con hojas, roleos y volutas que se abren en una arborescencia de brazos curvos. Estos brazos culminan en cinco portavelas dispuestos en corona, cada uno con cazoleta y bobèche finamente cinceladas. El bronce conserva un dorado cálido, con matices que realzan los volúmenes y la profundidad del modelado.
El conjunto transmite esa mezcla de teatralidad, lujo y fantasía tan característica del Segundo Imperio: piezas pensadas para vestir un salón, un aparador o una consola con luz, brillo y presencia escultórica.
Envío certificado y buen embalaje.

