Espejo - Latón





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Trustpilot 4.4 | 130715 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Espejo antiguo con marco de latón procedente de Francia, datado entre 1850 y 1900, en estilo Luis XVI, medidas externas 30 × 22 cm (interno 24 × 16 cm) con cristal original biselado y buen estado con signos de desgaste por el paso del tiempo.
Descripción del vendedor
Es un espejo que parece haber sobrevivido a varias generaciones sin perder ni un ápice de su encanto. El marco, trabajado en latón, despliega un repertorio de rosas en relieve que remite directamente al gusto refinado del estilo Luis XVI: flores abultadas, hojas que se entrelazan con suavidad, una ornamentación que no abruma, sino que envuelve con elegancia clásica. Hay en el diseño esa mezcla tan característica de orden y delicadeza, como si cada motivo vegetal estuviera colocado para equilibrar al siguiente.
El cristal, original de época, conserva su biselado perimetral, ese pequeño destello que solo los espejos antiguos saben dar. Y, al mismo tiempo, muestra sin pudor los signos del tiempo: veladuras, manchas de oxidación, zonas donde la plata ha ido desapareciendo y deja entrever un fondo casi nebuloso. Lejos de restarle belleza, estos rezagos del paso de los años le otorgan un carácter profundamente vintage, auténtico, imposible de imitar con artificios modernos.
El conjunto transmite la sensación de objeto vivido, de pieza que ha acompañado habitaciones distintas, luces distintas, vidas distintas. Un espejo que no solo refleja, sino que cuenta su propia historia en cada imperfección.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es un espejo que parece haber sobrevivido a varias generaciones sin perder ni un ápice de su encanto. El marco, trabajado en latón, despliega un repertorio de rosas en relieve que remite directamente al gusto refinado del estilo Luis XVI: flores abultadas, hojas que se entrelazan con suavidad, una ornamentación que no abruma, sino que envuelve con elegancia clásica. Hay en el diseño esa mezcla tan característica de orden y delicadeza, como si cada motivo vegetal estuviera colocado para equilibrar al siguiente.
El cristal, original de época, conserva su biselado perimetral, ese pequeño destello que solo los espejos antiguos saben dar. Y, al mismo tiempo, muestra sin pudor los signos del tiempo: veladuras, manchas de oxidación, zonas donde la plata ha ido desapareciendo y deja entrever un fondo casi nebuloso. Lejos de restarle belleza, estos rezagos del paso de los años le otorgan un carácter profundamente vintage, auténtico, imposible de imitar con artificios modernos.
El conjunto transmite la sensación de objeto vivido, de pieza que ha acompañado habitaciones distintas, luces distintas, vidas distintas. Un espejo que no solo refleja, sino que cuenta su propia historia en cada imperfección.
Envío certificado y buen embalaje.

