Colcha - 246 cm - 255 cm





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Descripción del vendedor
Imponente cubrecama matrimonial de seda pura de las amplias dimensiones de finales del siglo XIX, principios del XX, en estilo Luis Felipe.
Dadas sus amplias medidas, consta de dos paneles de seda cosidos por dentro y solo se ve una línea central, pero nada resta a su belleza. Han sido cosidos tan bien que los bordados y diseños coinciden perfectamente.
Un detalle del que se se da cuenta solo al acercarse. Antiguamente se solía coser las telas para los distintos usos, diferenciándolas.
En cuanto al color, el fondo es celeste, mientras que los bordados son de color oro. Es todo un bordado, con círculos trabajados con contornos externos para enriquecerlo, y en el centro una flor. En la parte inferior están bordadas como hojas de un árbol el sauce llorón. Es toda una labor geométrica con estos dibujos dispuestos de forma asimétrica, uno en la parte superior y otro en la inferior. No es el damasco clásico, sino un bordado con dibujos colocados como si fuera un tapiz. Este trabajo continúa también en las dos partes laterales y en los pies de la cama.
Es de amplias proporciones, precisamente porque las camas antiguas eran más altas; de hecho, en mi cama, que aunque sea del siglo XVIII, llega hasta el suelo gracias a las redes modernas. Mide 246 cm de largo y 255 cm de ancho, a los que hay que añadir la franja de 14 cm, por lo que viste perfectamente una cama. Una franja recta, simple, que retoma los colores del cubrecama. Se mandó realizar por mi familia precisamente por la belleza de los colores y del tipo de seda, pero se nota que se ha usado muy poco porque la seda está en excelentes condiciones, así como la franja. Se solía hacer mucha ropa blanca pensando en la dote para los hijos y, dado el gran número de cubrecamas, he encontrado muchos nunca usados. El hecho de que tenga dos pequeñas manchas, típicas de la cassa (caja?), que he fotografiado, atestigua que tiene sus años y demuestra que se trata de un cubrecama antiguo, pero nada resta a su belleza. De gran valor es el tipo de seda pura empleado.
He escrito, por tanto, buenas condiciones precisamente por estas dos manchas; por lo demás está en perfectas condiciones.
Mis antepasados daban mucha importancia al hogar y adoraban renovar las cortinas, haciendo siempre realizar ropa blanca que fuese expresión de lo bello y lo refinado. Es de amplias métricas, incluido el borde, porque las camas antiguas eran como ya he dicho más altas, por lo que viste perfectamente una cama hasta el suelo.
Forma parte del ajuar recibido por mí y, dada la gran cantidad de cubrecamas de diversos tejidos y colores, muchos los estoy vendiendo para que tengan una nueva vida. Dados sus amplios tamaños, lo he utilizado también como cubre-sillón, por la belleza de sus colores, y como mantelería de mantel sobre una mesa pegada a la pared, llegando hasta el suelo, con encima un bordado blanco para mostrar los dibujos.
Se combina fácilmente con los colores, tejidos y cortinas de una casa. Hermoso para usar en una cama antigua para resaltar su importancia, pero también destaca sobre una cama moderna. De hecho, diría que aportaría un toque de elegancia y refinamiento. Se integra fácilmente con una decoración clásica o moderna. Cuando un objeto es bello, siempre se encuentra su uso. Basta tener imaginación y, sobre todo, amar la decoración de la casa en la que se vive. Cada casa, de hecho, refleja el gusto y la refinamiento de quien la habita. Quien lo tenga que comprar decidirá qué uso darle.
Envío con agencia privada y no con correos para que llegue antes y tenga un doble embalaje, y la comunicación sea más simple.
Dados sus tamaños, el cubrecama será enviado embalado con mil burbujas y colocado en una caja para protegerlo aún más.
Los costos de envío varían dependiendo de si se trata de Europa, franjas uno o dos (por ejemplo Reino Unido, Suiza, países de Europa del Este) y franja tres como Noruega, Malta, Chipre y resto del mundo.
Los derechos aduaneros corren a cargo del comprador.
Imponente cubrecama matrimonial de seda pura de las amplias dimensiones de finales del siglo XIX, principios del XX, en estilo Luis Felipe.
Dadas sus amplias medidas, consta de dos paneles de seda cosidos por dentro y solo se ve una línea central, pero nada resta a su belleza. Han sido cosidos tan bien que los bordados y diseños coinciden perfectamente.
Un detalle del que se se da cuenta solo al acercarse. Antiguamente se solía coser las telas para los distintos usos, diferenciándolas.
En cuanto al color, el fondo es celeste, mientras que los bordados son de color oro. Es todo un bordado, con círculos trabajados con contornos externos para enriquecerlo, y en el centro una flor. En la parte inferior están bordadas como hojas de un árbol el sauce llorón. Es toda una labor geométrica con estos dibujos dispuestos de forma asimétrica, uno en la parte superior y otro en la inferior. No es el damasco clásico, sino un bordado con dibujos colocados como si fuera un tapiz. Este trabajo continúa también en las dos partes laterales y en los pies de la cama.
Es de amplias proporciones, precisamente porque las camas antiguas eran más altas; de hecho, en mi cama, que aunque sea del siglo XVIII, llega hasta el suelo gracias a las redes modernas. Mide 246 cm de largo y 255 cm de ancho, a los que hay que añadir la franja de 14 cm, por lo que viste perfectamente una cama. Una franja recta, simple, que retoma los colores del cubrecama. Se mandó realizar por mi familia precisamente por la belleza de los colores y del tipo de seda, pero se nota que se ha usado muy poco porque la seda está en excelentes condiciones, así como la franja. Se solía hacer mucha ropa blanca pensando en la dote para los hijos y, dado el gran número de cubrecamas, he encontrado muchos nunca usados. El hecho de que tenga dos pequeñas manchas, típicas de la cassa (caja?), que he fotografiado, atestigua que tiene sus años y demuestra que se trata de un cubrecama antiguo, pero nada resta a su belleza. De gran valor es el tipo de seda pura empleado.
He escrito, por tanto, buenas condiciones precisamente por estas dos manchas; por lo demás está en perfectas condiciones.
Mis antepasados daban mucha importancia al hogar y adoraban renovar las cortinas, haciendo siempre realizar ropa blanca que fuese expresión de lo bello y lo refinado. Es de amplias métricas, incluido el borde, porque las camas antiguas eran como ya he dicho más altas, por lo que viste perfectamente una cama hasta el suelo.
Forma parte del ajuar recibido por mí y, dada la gran cantidad de cubrecamas de diversos tejidos y colores, muchos los estoy vendiendo para que tengan una nueva vida. Dados sus amplios tamaños, lo he utilizado también como cubre-sillón, por la belleza de sus colores, y como mantelería de mantel sobre una mesa pegada a la pared, llegando hasta el suelo, con encima un bordado blanco para mostrar los dibujos.
Se combina fácilmente con los colores, tejidos y cortinas de una casa. Hermoso para usar en una cama antigua para resaltar su importancia, pero también destaca sobre una cama moderna. De hecho, diría que aportaría un toque de elegancia y refinamiento. Se integra fácilmente con una decoración clásica o moderna. Cuando un objeto es bello, siempre se encuentra su uso. Basta tener imaginación y, sobre todo, amar la decoración de la casa en la que se vive. Cada casa, de hecho, refleja el gusto y la refinamiento de quien la habita. Quien lo tenga que comprar decidirá qué uso darle.
Envío con agencia privada y no con correos para que llegue antes y tenga un doble embalaje, y la comunicación sea más simple.
Dados sus tamaños, el cubrecama será enviado embalado con mil burbujas y colocado en una caja para protegerlo aún más.
Los costos de envío varían dependiendo de si se trata de Europa, franjas uno o dos (por ejemplo Reino Unido, Suiza, países de Europa del Este) y franja tres como Noruega, Malta, Chipre y resto del mundo.
Los derechos aduaneros corren a cargo del comprador.

