Candelabro - Bronce - Cinco Brazos - H : 47 cm





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Candelabros de bronce dorado de estilo Luis XVI, origen Francia, cinco brazos, altura 47 cm, periodo estimado 1910–1920, en buen estado con signos de uso.
Descripción del vendedor
Estos candelabros de estilo Luis XVI en bronce dorado tienen esa elegancia serena y majestuosa que caracteriza al neoclasicismo francés: equilibrio, simetría y un gusto por el detalle refinado que nunca cae en el exceso.
Cada pieza se organiza en torno a un fuste central ricamente ornamentado, con relieves finos, guirnaldas y motivos clásicos que evocan columnas estriadas, capiteles y decoraciones palaciegas. De ese eje surgen tres brazos curvados con un movimiento contenido, casi arquitectónico, rematados en copas y bobèches trabajadas con precisión. No hay dramatismo barroco: hay orden, claridad y una belleza basada en la proporción.
El dorado, cálido y profundo, aporta una luz propia incluso sin velas. No es un brillo moderno, sino un dorado antiguo, ligeramente matizado por el tiempo, que realza los volúmenes y da a las superficies un tacto visual aterciopelado.
Las bases cuadradas, sólidas y decoradas con relieves y pequeñas figuras, anclan la composición y completan esa sensación de objeto noble, pensado para un interior distinguido: un salón afrancesado, una consola de época, un comedor solemne.
Son candelabros que transmiten estatus y gusto, piezas que no solo iluminan sino que instauran un ambiente.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Estos candelabros de estilo Luis XVI en bronce dorado tienen esa elegancia serena y majestuosa que caracteriza al neoclasicismo francés: equilibrio, simetría y un gusto por el detalle refinado que nunca cae en el exceso.
Cada pieza se organiza en torno a un fuste central ricamente ornamentado, con relieves finos, guirnaldas y motivos clásicos que evocan columnas estriadas, capiteles y decoraciones palaciegas. De ese eje surgen tres brazos curvados con un movimiento contenido, casi arquitectónico, rematados en copas y bobèches trabajadas con precisión. No hay dramatismo barroco: hay orden, claridad y una belleza basada en la proporción.
El dorado, cálido y profundo, aporta una luz propia incluso sin velas. No es un brillo moderno, sino un dorado antiguo, ligeramente matizado por el tiempo, que realza los volúmenes y da a las superficies un tacto visual aterciopelado.
Las bases cuadradas, sólidas y decoradas con relieves y pequeñas figuras, anclan la composición y completan esa sensación de objeto noble, pensado para un interior distinguido: un salón afrancesado, una consola de época, un comedor solemne.
Son candelabros que transmiten estatus y gusto, piezas que no solo iluminan sino que instauran un ambiente.
Envío certificado y buen embalaje.

