Máscara de baile - Congo (Sin precio de reserva)





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Máscara africana de madera procedente del Congo, del pueblo Tetela de origen Mongo, fechada entre 1980 y 2000, en buen estado con algunas manchas y desgaste por la edad.
Descripción del vendedor
Máscara facial africana bastante depurada y cuya superficie anaranjada está pintada con una red de bandas oscuras. Pequeños desperfectos. Patina mate.
Dispersos en la cuenca del Kasaí, los Tetela de origen Mongo han sido origen de conflictos incessantes con sus vecinos. También participaron en gran medida en el tráfico de esclavos. Su escultura, muy diversa, está marcada por la influencia de los grupos con los que conviven: al norte, su arte estuvo sujeto a la influencia de las poblaciones de la selva como los Mongo, al noroeste la de los Nkutschu, y al oeste la de los Binji y Mputu. Las tradiciones Kuba también han sido fuente de inspiración, así como las de los Songye al suroeste. Sus fetiches se conservan a la sombra de la vista. Animistas, buscan apaciguar y dirigir los elementos gracias al hechicero Wichi y al sacerdote Umpa. Su moneda tradicional de intercambio, “dikonga”, en forma de lanzas, ha contribuido además a dar a conocer el talento de sus forjadores y de los de los Nkutschu.
Máscara facial africana bastante depurada y cuya superficie anaranjada está pintada con una red de bandas oscuras. Pequeños desperfectos. Patina mate.
Dispersos en la cuenca del Kasaí, los Tetela de origen Mongo han sido origen de conflictos incessantes con sus vecinos. También participaron en gran medida en el tráfico de esclavos. Su escultura, muy diversa, está marcada por la influencia de los grupos con los que conviven: al norte, su arte estuvo sujeto a la influencia de las poblaciones de la selva como los Mongo, al noroeste la de los Nkutschu, y al oeste la de los Binji y Mputu. Las tradiciones Kuba también han sido fuente de inspiración, así como las de los Songye al suroeste. Sus fetiches se conservan a la sombra de la vista. Animistas, buscan apaciguar y dirigir los elementos gracias al hechicero Wichi y al sacerdote Umpa. Su moneda tradicional de intercambio, “dikonga”, en forma de lanzas, ha contribuido además a dar a conocer el talento de sus forjadores y de los de los Nkutschu.

