Candelabro - Bronce - Querubines






Posee títulos en Derecho e Historia del Arte y diploma de subastadora de École du Louvre.
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Descripción del vendedor
Son un par de candelabros de cinco luces realizados en bronce dorado, trabajados con ese refinamiento teatral tan propio del gusto Napoleón III. Cada pieza se organiza en torno a un querubín central modelado en bulto redondo, sentado sobre una base rocaille y sosteniendo un pequeño atributo flamígero que actúa como eje visual. La figura, de anatomía suave y expresión serena, aporta un toque íntimo y casi juguetón al conjunto, equilibrando la exuberancia ornamental superior.
De la zona posterior del querubín se eleva un fuste sinuoso, enriquecido con hojas, roleos y volutas que se abren en una arborescencia de brazos curvos. Estos brazos culminan en cinco portavelas dispuestos en corona, cada uno con cazoleta y bobèche finamente cinceladas. El bronce conserva un dorado cálido, con matices que realzan los volúmenes y la profundidad del modelado.
El conjunto transmite esa mezcla de teatralidad, lujo y fantasía tan característica del Segundo Imperio: piezas pensadas para vestir un salón, un aparador o una consola con luz, brillo y presencia escultórica.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Son un par de candelabros de cinco luces realizados en bronce dorado, trabajados con ese refinamiento teatral tan propio del gusto Napoleón III. Cada pieza se organiza en torno a un querubín central modelado en bulto redondo, sentado sobre una base rocaille y sosteniendo un pequeño atributo flamígero que actúa como eje visual. La figura, de anatomía suave y expresión serena, aporta un toque íntimo y casi juguetón al conjunto, equilibrando la exuberancia ornamental superior.
De la zona posterior del querubín se eleva un fuste sinuoso, enriquecido con hojas, roleos y volutas que se abren en una arborescencia de brazos curvos. Estos brazos culminan en cinco portavelas dispuestos en corona, cada uno con cazoleta y bobèche finamente cinceladas. El bronce conserva un dorado cálido, con matices que realzan los volúmenes y la profundidad del modelado.
El conjunto transmite esa mezcla de teatralidad, lujo y fantasía tan característica del Segundo Imperio: piezas pensadas para vestir un salón, un aparador o una consola con luz, brillo y presencia escultórica.
Envío certificado y buen embalaje.
