Caja - Roble - Caserío Vasco





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Caja de madera de roble, del siglo XX, en buen estado de uso, con estilo gótico; dimensiones 30 cm de ancho, 6 cm de alto y 14 cm de profundo, procedente de Europa.
Descripción del vendedor
Es una caja que parece salida directamente de un caserío vasco, con esa mezcla tan reconocible de rusticidad, simbolismo y trabajo manual que no admite imitaciones. La madera de roble —densa, noble, con su veta marcada— muestra aquí el paso del tiempo como un valor añadido: pequeñas señales de uso, ligeras irregularidades, ese oscurecimiento natural que solo aparece en las piezas que han vivido décadas en un hogar.
En la tapa destacan los relieves de toro y vaca, dos figuras profundamente ligadas al imaginario rural vasco. No están tratadas como simples adornos, sino como emblemas: cuerpos compactos, bien definidos, tallados con una mano que conoce el animal y lo respeta. La composición es directa, sin artificios, casi como si el artesano hubiese querido dejar constancia de una identidad, de un modo de vida.
El conjunto mantiene esa estética sólida y sincera de los objetos hechos para durar, sin concesiones a la ornamentación superflua. La talla es franca, la madera respira autenticidad y la caja, en su forma rectangular y su construcción robusta, conserva el espíritu de las piezas únicas: ninguna igual, ninguna repetible. Una obra artesanal que lleva consigo la memoria del caserío y del oficio.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es una caja que parece salida directamente de un caserío vasco, con esa mezcla tan reconocible de rusticidad, simbolismo y trabajo manual que no admite imitaciones. La madera de roble —densa, noble, con su veta marcada— muestra aquí el paso del tiempo como un valor añadido: pequeñas señales de uso, ligeras irregularidades, ese oscurecimiento natural que solo aparece en las piezas que han vivido décadas en un hogar.
En la tapa destacan los relieves de toro y vaca, dos figuras profundamente ligadas al imaginario rural vasco. No están tratadas como simples adornos, sino como emblemas: cuerpos compactos, bien definidos, tallados con una mano que conoce el animal y lo respeta. La composición es directa, sin artificios, casi como si el artesano hubiese querido dejar constancia de una identidad, de un modo de vida.
El conjunto mantiene esa estética sólida y sincera de los objetos hechos para durar, sin concesiones a la ornamentación superflua. La talla es franca, la madera respira autenticidad y la caja, en su forma rectangular y su construcción robusta, conserva el espíritu de las piezas únicas: ninguna igual, ninguna repetible. Una obra artesanal que lleva consigo la memoria del caserío y del oficio.
Envío certificado y buen embalaje.

