After Hermann Reiner (1914-?) Afte - Still life





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Still life, 1950–1960, óleo, Alemania, firmado a mano, original, enmarcada, 39 cm de alto por 45 cm de ancho.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a un seguidor de Hermann Reiner, que representa una naturaleza muerta donde objetos cotidianos y frutas se combinan en una composición armoniosa que transmite calma y equilibrio. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 39x45x8 cm.
· Dimensiones sin marco: 21x26 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte superior derecha, H. Reiner.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco de estilo Neo-barroco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena de naturaleza muerta cuidadosamente dispuesta, donde una mesa cubierta con manteles de diferentes texturas y tonalidades sirve como escenario para una composición rica en detalles y matices. La disposición de los objetos revela un equilibrio deliberado, en el que cada elemento ocupa un lugar preciso, generando una armonía visual que invita a la contemplación pausada. La escena transmite una sensación de quietud, como si el tiempo se hubiera detenido en un instante íntimo y silencioso.
En el centro de la composición destaca un frutero elevado que contiene un conjunto de cerezas de intenso color rojo, cuya presencia aporta un punto de atracción inmediato. Estas frutas, con su brillo sutil, parecen frescas y delicadas, contrastando con los tonos más apagados del entorno. Algunas cerezas se encuentran fuera del recipiente, sobre la mesa, lo que introduce un pequeño gesto de naturalidad dentro de la composición ordenada, sugiriendo una escena recientemente vivida.
A ambos lados del frutero se disponen diversos objetos que enriquecen la narrativa visual, como una tetera, una jarra, una taza y un pequeño recipiente con tapa. Estos elementos, con detalles ornamentales finamente sugeridos, evocan un ambiente doméstico elegante y refinado. Su disposición no es rígida, sino que mantiene una cierta fluidez que permite que la mirada recorra la escena sin interrupciones. La repetición de formas curvas y volúmenes suaves contribuye a la cohesión del conjunto.
En el lado izquierdo, un jarrón con flores introduce un elemento natural que complementa la presencia de las frutas. Las flores, de tonos claros y suaves, contrastan con el fondo más oscuro, aportando luminosidad y delicadeza. El fondo, por su parte, se presenta como una superficie neutra y ligeramente difusa, lo que permite que los objetos del primer plano destaquen con mayor claridad. Esta elección refuerza la sensación de profundidad y dirige la atención hacia los elementos principales.
Los manteles que cubren la mesa juegan un papel fundamental en la composición, no solo por su función estructural, sino también por su riqueza visual. Uno de ellos, de tono rojizo, cae con naturalidad y presenta pliegues suaves que aportan dinamismo, mientras que el otro, de color más claro, introduce un contraste elegante y sutil. La interacción entre ambos tejidos crea un diálogo visual que enmarca los objetos sin restarles protagonismo.
En conjunto, el cuadro representa una escena de naturaleza muerta donde la disposición armónica de objetos cotidianos, frutas y flores crea una atmósfera de serenidad, equilibrio y belleza atemporal.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a un seguidor de Hermann Reiner, que representa una naturaleza muerta donde objetos cotidianos y frutas se combinan en una composición armoniosa que transmite calma y equilibrio. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 39x45x8 cm.
· Dimensiones sin marco: 21x26 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte superior derecha, H. Reiner.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco de estilo Neo-barroco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena de naturaleza muerta cuidadosamente dispuesta, donde una mesa cubierta con manteles de diferentes texturas y tonalidades sirve como escenario para una composición rica en detalles y matices. La disposición de los objetos revela un equilibrio deliberado, en el que cada elemento ocupa un lugar preciso, generando una armonía visual que invita a la contemplación pausada. La escena transmite una sensación de quietud, como si el tiempo se hubiera detenido en un instante íntimo y silencioso.
En el centro de la composición destaca un frutero elevado que contiene un conjunto de cerezas de intenso color rojo, cuya presencia aporta un punto de atracción inmediato. Estas frutas, con su brillo sutil, parecen frescas y delicadas, contrastando con los tonos más apagados del entorno. Algunas cerezas se encuentran fuera del recipiente, sobre la mesa, lo que introduce un pequeño gesto de naturalidad dentro de la composición ordenada, sugiriendo una escena recientemente vivida.
A ambos lados del frutero se disponen diversos objetos que enriquecen la narrativa visual, como una tetera, una jarra, una taza y un pequeño recipiente con tapa. Estos elementos, con detalles ornamentales finamente sugeridos, evocan un ambiente doméstico elegante y refinado. Su disposición no es rígida, sino que mantiene una cierta fluidez que permite que la mirada recorra la escena sin interrupciones. La repetición de formas curvas y volúmenes suaves contribuye a la cohesión del conjunto.
En el lado izquierdo, un jarrón con flores introduce un elemento natural que complementa la presencia de las frutas. Las flores, de tonos claros y suaves, contrastan con el fondo más oscuro, aportando luminosidad y delicadeza. El fondo, por su parte, se presenta como una superficie neutra y ligeramente difusa, lo que permite que los objetos del primer plano destaquen con mayor claridad. Esta elección refuerza la sensación de profundidad y dirige la atención hacia los elementos principales.
Los manteles que cubren la mesa juegan un papel fundamental en la composición, no solo por su función estructural, sino también por su riqueza visual. Uno de ellos, de tono rojizo, cae con naturalidad y presenta pliegues suaves que aportan dinamismo, mientras que el otro, de color más claro, introduce un contraste elegante y sutil. La interacción entre ambos tejidos crea un diálogo visual que enmarca los objetos sin restarles protagonismo.
En conjunto, el cuadro representa una escena de naturaleza muerta donde la disposición armónica de objetos cotidianos, frutas y flores crea una atmósfera de serenidad, equilibrio y belleza atemporal.

