Banco - Madera - Decoración de Flores





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Valoración Excelente en Trustpilot.
Banco pequeño de madera con cajón central, periodo estimado 1960–1970, origen Francia, en buen estado de uso con pequeños signos de los años e imperfecciones, 42 cm de alto, 40 cm de ancho y 20 cm de profundo, estilo vintage con decoración floral pintada a mano.
Descripción del vendedor
Este pequeño banco con cajón central pertenece claramente a esa segunda mitad del siglo XX en la que muchos talleres populares siguieron trabajando con lenguajes tradicionales, pero ya con una mirada más decorativa y orientada al objeto doméstico como pieza de encanto más que de necesidad. Aquí se percibe esa mezcla: una estructura sencilla, casi naïf, construida en madera maciza, con laterales recortados en curvas suaves y un estante inferior que aporta estabilidad y presencia.
El detalle que lo define es el cajón central, integrado en el cuerpo como si fuera parte natural del banco, con esos tiradores circulares de madera que evocan muebles rurales del norte de España o incluso ciertas producciones centroeuropeas de posguerra. La decoración floral pintada a mano —rojos, rosas, verdes— añade ese toque de artesanía doméstica que sobrevivió en los años sesenta y setenta, cuando muchas piezas se producían en pequeños talleres o cooperativas que reinterpretaron motivos tradicionales para un público que buscaba calidez y autenticidad.
El acabado desgastado, ya sea original o fruto del uso, refuerza esa estética de objeto vivido, con una pátina que lo acerca al folk art y lo aleja de cualquier pretensión industrial. Es un banco que funciona como mueble auxiliar, como pieza decorativa y como testimonio de un modo de fabricar que, en la segunda mitad del siglo XX, convivió con la modernidad sin renunciar a su raíz popular.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Este pequeño banco con cajón central pertenece claramente a esa segunda mitad del siglo XX en la que muchos talleres populares siguieron trabajando con lenguajes tradicionales, pero ya con una mirada más decorativa y orientada al objeto doméstico como pieza de encanto más que de necesidad. Aquí se percibe esa mezcla: una estructura sencilla, casi naïf, construida en madera maciza, con laterales recortados en curvas suaves y un estante inferior que aporta estabilidad y presencia.
El detalle que lo define es el cajón central, integrado en el cuerpo como si fuera parte natural del banco, con esos tiradores circulares de madera que evocan muebles rurales del norte de España o incluso ciertas producciones centroeuropeas de posguerra. La decoración floral pintada a mano —rojos, rosas, verdes— añade ese toque de artesanía doméstica que sobrevivió en los años sesenta y setenta, cuando muchas piezas se producían en pequeños talleres o cooperativas que reinterpretaron motivos tradicionales para un público que buscaba calidez y autenticidad.
El acabado desgastado, ya sea original o fruto del uso, refuerza esa estética de objeto vivido, con una pátina que lo acerca al folk art y lo aleja de cualquier pretensión industrial. Es un banco que funciona como mueble auxiliar, como pieza decorativa y como testimonio de un modo de fabricar que, en la segunda mitad del siglo XX, convivió con la modernidad sin renunciar a su raíz popular.
Envío certificado y buen embalaje.

