Da Correggio (XIX) - Madonna della Cesta






Máster en pintura renacentista temprana, prácticas en Sotheby’s y 15 años de experiencia.
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 132849 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Madonna della Cesta, siglo XIX, pintura al óleo sobre tela italiana, copia no firmada atribuida a Da Correggio, enmarcada, medidas marco 57 x 43 cm (tela 38 x 29 cm).
Descripción del vendedor
Copia perfecta de época (siglo XIX) de la "Madonna de la Cesta" de Antonio Allegri llamado el Correggio (Correggio REGENCIA EMILIA, agosto de 1489 – Correggio REGENCIA EMILIA, 5 de marzo de 1534). Pintura al óleo sobre tela que reproduce la Madonna della Cesta de Correggio (el original es de 1525). Con marco de 57 x 43 cm - Medidas de la tela: 38 x 29 cm - Altura 5 cm. Ha sido reentonada y restaurada en época; vista con lámpara de Wood presenta muy pocas restauraciones. La obra original se encuentra en la National Gallery de Londres. Este pequeño cuadro, destinado a la devoción privada, tuvo el honor de ser citado en las “Vite de’ pittori e degli scultori eccellentissimi…” de Torrentino, Florencia 1550, de Giorgio Vasari, de forma verdaderamente entusiasta: “hermoso, maravilloso, de mano del Correggio, en el que Nuestra Señora viste una camisa sobre Cristo niño”. Su procedencia más antigua es precisamente la mencionada por Vasari, que lo recuerda a mediados del siglo XVI en Parma, en la famosa casa del Caballero Baiardo, comitente de Parmigianino y fino coleccionista de la época. Probablemente gracias a esta mención elogiosa, la obra fue apreciada por el obispo Federico Borromeo, quien quiso una copia para su colección milanesa y encargó la tarea a su miniaturista Gerolamo Marchesini. Además, por razones semejantes, Diana Scultori en Roma, en 1577, derivó una copia en grabado que debió contribuir a difundir su fama. También del contexto romano proviene el testimonio de Federico Barocci, que mostró estar dispuesto a acoger las sugestiones narrativas ofrecidas en obras como la Madonna Albani. Y no podía ser de otra manera, ya que el artista urbino buscaba un lenguaje menos intelectual y artificioso que el de los contemporáneos manieristas, un lenguaje capaz de vestir con un traje de fresco y suave naturalismo la historia sagrada. Estas aspiraciones lo llevaron en más de una ocasión a reflexionar sobre los modelos ofrecidos por el arte religioso del Correggio. El centro de la pintura es representado por la relación afectuosa que une a la Virgen con el Niño, por su tierna prueba de vestirlo con la diminuta camisa azul que acaba de coser. El cesto de costura con las tijeras bien visibles abre la escena hacia la izquierda y, por mucho que se pueda leer allí, alusiones simbólicas, su función es sobre todo dotar a la imagen de un convincente “efecto de realismo”. Representando a la Virgen muy joven, casi adolescente, mientras acaba de dejar de lado las herramientas del trabajo de costura, el Correggio logra situar la historia sagrada en un marco de sencilla y atractiva cotidianidad. Jesús es un verdadero hombre, según la evidente masculinidad del cuerpo, y sin embargo la madre le ha preparado un doble vestuario como señal de las dos naturalezas, humana y divina, que lleva en sí. La verdad de su destino se expresa al abrir los brazos en cruz, mientras la pequeña mano derecha bendice con el símbolo trinitario. Especialmente en el fondo, donde se vislumbra San José, es posible hacer referencia a los modelos del norte, en particular a una grabado de Durero que quizá el Correggio llegó a conocer, la Sagrada Familia en Egipto.
Copia perfecta de época (siglo XIX) de la "Madonna de la Cesta" de Antonio Allegri llamado el Correggio (Correggio REGENCIA EMILIA, agosto de 1489 – Correggio REGENCIA EMILIA, 5 de marzo de 1534). Pintura al óleo sobre tela que reproduce la Madonna della Cesta de Correggio (el original es de 1525). Con marco de 57 x 43 cm - Medidas de la tela: 38 x 29 cm - Altura 5 cm. Ha sido reentonada y restaurada en época; vista con lámpara de Wood presenta muy pocas restauraciones. La obra original se encuentra en la National Gallery de Londres. Este pequeño cuadro, destinado a la devoción privada, tuvo el honor de ser citado en las “Vite de’ pittori e degli scultori eccellentissimi…” de Torrentino, Florencia 1550, de Giorgio Vasari, de forma verdaderamente entusiasta: “hermoso, maravilloso, de mano del Correggio, en el que Nuestra Señora viste una camisa sobre Cristo niño”. Su procedencia más antigua es precisamente la mencionada por Vasari, que lo recuerda a mediados del siglo XVI en Parma, en la famosa casa del Caballero Baiardo, comitente de Parmigianino y fino coleccionista de la época. Probablemente gracias a esta mención elogiosa, la obra fue apreciada por el obispo Federico Borromeo, quien quiso una copia para su colección milanesa y encargó la tarea a su miniaturista Gerolamo Marchesini. Además, por razones semejantes, Diana Scultori en Roma, en 1577, derivó una copia en grabado que debió contribuir a difundir su fama. También del contexto romano proviene el testimonio de Federico Barocci, que mostró estar dispuesto a acoger las sugestiones narrativas ofrecidas en obras como la Madonna Albani. Y no podía ser de otra manera, ya que el artista urbino buscaba un lenguaje menos intelectual y artificioso que el de los contemporáneos manieristas, un lenguaje capaz de vestir con un traje de fresco y suave naturalismo la historia sagrada. Estas aspiraciones lo llevaron en más de una ocasión a reflexionar sobre los modelos ofrecidos por el arte religioso del Correggio. El centro de la pintura es representado por la relación afectuosa que une a la Virgen con el Niño, por su tierna prueba de vestirlo con la diminuta camisa azul que acaba de coser. El cesto de costura con las tijeras bien visibles abre la escena hacia la izquierda y, por mucho que se pueda leer allí, alusiones simbólicas, su función es sobre todo dotar a la imagen de un convincente “efecto de realismo”. Representando a la Virgen muy joven, casi adolescente, mientras acaba de dejar de lado las herramientas del trabajo de costura, el Correggio logra situar la historia sagrada en un marco de sencilla y atractiva cotidianidad. Jesús es un verdadero hombre, según la evidente masculinidad del cuerpo, y sin embargo la madre le ha preparado un doble vestuario como señal de las dos naturalezas, humana y divina, que lleva en sí. La verdad de su destino se expresa al abrir los brazos en cruz, mientras la pequeña mano derecha bendice con el símbolo trinitario. Especialmente en el fondo, donde se vislumbra San José, es posible hacer referencia a los modelos del norte, en particular a una grabado de Durero que quizá el Correggio llegó a conocer, la Sagrada Familia en Egipto.
