Jarrón (2) - Ánforas - Ónice, Latón





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Dos ánforas de ónix con latón, diseño italiano de 1950–1960, cada una de 14 cm de ancho, 23 cm de alto y 9 cm de profundo, en excelente estado, estilo Art Nouveau.
Descripción del vendedor
Son dos piezas que respiran ese encanto italiano de mediados de siglo donde el lujo no se grita, sino que se insinúa en la combinación de materiales nobles. Cada ánfora se levanta sobre su propio peso mineral: cuerpos de ónix pulido, uno con vetas más marcadas en tonos crema, blanco y rojizos, el otro más uniforme, marfileño, casi luminoso, como si la piedra hubiese sido elegida precisamente por su serenidad cromática. El pulido deja ver la profundidad de la roca, esa sensación de objeto tallado más que fabricado.
Sobre esa base mineral se apoyan las estructuras metálicas, un latón dorado que no pretende ser protagonista pero sí aportar un aire ceremonial. Las bocas y los pies están trabajados con un brillo suave, sin excesos, y las asas —quizá lo más expresivo de cada pieza— se abren en volutas elegantes, casi teatrales, como un guiño al clasicismo reinterpretado en clave moderna. No son asas funcionales, sino gestos decorativos que equilibran la verticalidad del ónix con un movimiento más ligero.
En conjunto, transmiten esa mezcla tan propia del diseño italiano de los años 50 y 60: materiales lujosos, formas inspiradas en la antigüedad, pero con una limpieza de líneas que los sitúa claramente en el siglo XX. Son objetos que funcionan tanto como esculturas decorativas como piezas utilitarias, y que hoy conservan ese aire de sofisticación tranquila que solo dan la piedra natural y el metal trabajado con intención.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Son dos piezas que respiran ese encanto italiano de mediados de siglo donde el lujo no se grita, sino que se insinúa en la combinación de materiales nobles. Cada ánfora se levanta sobre su propio peso mineral: cuerpos de ónix pulido, uno con vetas más marcadas en tonos crema, blanco y rojizos, el otro más uniforme, marfileño, casi luminoso, como si la piedra hubiese sido elegida precisamente por su serenidad cromática. El pulido deja ver la profundidad de la roca, esa sensación de objeto tallado más que fabricado.
Sobre esa base mineral se apoyan las estructuras metálicas, un latón dorado que no pretende ser protagonista pero sí aportar un aire ceremonial. Las bocas y los pies están trabajados con un brillo suave, sin excesos, y las asas —quizá lo más expresivo de cada pieza— se abren en volutas elegantes, casi teatrales, como un guiño al clasicismo reinterpretado en clave moderna. No son asas funcionales, sino gestos decorativos que equilibran la verticalidad del ónix con un movimiento más ligero.
En conjunto, transmiten esa mezcla tan propia del diseño italiano de los años 50 y 60: materiales lujosos, formas inspiradas en la antigüedad, pero con una limpieza de líneas que los sitúa claramente en el siglo XX. Son objetos que funcionan tanto como esculturas decorativas como piezas utilitarias, y que hoy conservan ese aire de sofisticación tranquila que solo dan la piedra natural y el metal trabajado con intención.
Envío certificado y buen embalaje.

