Joan Canós (1928-2025) - Orilla serena





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Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Canós, que representa un paisaje natural sereno que representa la armonía entre la luz, el agua y la tranquilidad de la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 40,5x50x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro transmite una profunda sensación de serenidad y conexión con la naturaleza a través de un paisaje luminoso y equilibrado donde el agua, la vegetación y la luz se funden en perfecta armonía. La escena representa un rincón tranquilo junto a un río o lago rodeado de árboles frondosos y suaves colinas que se pierden en la distancia. El agua ocupa una parte importante de la composición y actúa como un espejo natural que refleja los tonos cálidos de la vegetación y la claridad del cielo. La atmósfera general es calmada y contemplativa, invitando al espectador a detenerse y dejarse envolver por la quietud del entorno. Todo en la obra parece respirar silencio, frescura y equilibrio natural.
La vegetación tiene un protagonismo esencial dentro de la composición. Los árboles se alzan con formas orgánicas y ligeras, bañados por una luz que realza sus diferentes tonalidades verdes y doradas. La manera en que la luz atraviesa las copas y se refleja sobre el agua aporta una sensación de movimiento suave y natural. En la orilla aparecen pequeñas hierbas y juncos que añaden cercanía y profundidad a la escena, creando un primer plano lleno de vida y delicadeza. Los contrastes entre las zonas iluminadas y las sombras frescas del bosque generan una riqueza visual muy agradable, reforzando la sensación de estar contemplando un paisaje vivo y cambiante según la hora del día.
El agua es uno de los elementos más evocadores del cuadro. Su superficie tranquila refleja el paisaje con una suavidad casi poética, duplicando los colores cálidos de la vegetación y del cielo. Los reflejos dorados crean una atmósfera luminosa y envolvente que aporta profundidad y una gran sensación de calma. El espectador puede imaginar el leve sonido del agua moviéndose lentamente o el silencio interrumpido únicamente por el viento entre los árboles. Esa serenidad convierte la escena en un espacio casi íntimo y meditativo. La composición logra transmitir no solo la belleza visual del paisaje, sino también la sensación emocional de paz y desconexión que produce la naturaleza en estado puro.
El horizonte lejano y las suaves montañas del fondo amplían visualmente la escena y aportan una sensación de amplitud y libertad. El cielo claro, salpicado por nubes suaves, añade luminosidad y equilibrio al conjunto, reforzando la atmósfera tranquila de la obra. La composición está construida de manera que la mirada recorra lentamente el paisaje, desde las hierbas del primer plano hasta los árboles reflejados en el agua y finalmente hacia la distancia azulada del horizonte. Todo parece cuidadosamente equilibrado para transmitir armonía y serenidad. No hay dramatismo ni tensión; únicamente la belleza sencilla y silenciosa de un paisaje natural detenido en un instante perfecto.
En conjunto, la obra ofrece una representación luminosa y profundamente relajante de la naturaleza, donde el agua y la vegetación crean un espacio lleno de equilibrio, frescura y contemplación. La delicadeza de los reflejos, la suavidad de la luz y la tranquilidad del paisaje convierten la escena en una invitación a desconectar del ruido cotidiano y a disfrutar de la belleza serena del entorno natural. El cuadro transmite calma, armonía y una sensación atemporal de paz que envuelve al espectador desde el primer instante.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Canós, que representa un paisaje natural sereno que representa la armonía entre la luz, el agua y la tranquilidad de la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 40,5x50x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro transmite una profunda sensación de serenidad y conexión con la naturaleza a través de un paisaje luminoso y equilibrado donde el agua, la vegetación y la luz se funden en perfecta armonía. La escena representa un rincón tranquilo junto a un río o lago rodeado de árboles frondosos y suaves colinas que se pierden en la distancia. El agua ocupa una parte importante de la composición y actúa como un espejo natural que refleja los tonos cálidos de la vegetación y la claridad del cielo. La atmósfera general es calmada y contemplativa, invitando al espectador a detenerse y dejarse envolver por la quietud del entorno. Todo en la obra parece respirar silencio, frescura y equilibrio natural.
La vegetación tiene un protagonismo esencial dentro de la composición. Los árboles se alzan con formas orgánicas y ligeras, bañados por una luz que realza sus diferentes tonalidades verdes y doradas. La manera en que la luz atraviesa las copas y se refleja sobre el agua aporta una sensación de movimiento suave y natural. En la orilla aparecen pequeñas hierbas y juncos que añaden cercanía y profundidad a la escena, creando un primer plano lleno de vida y delicadeza. Los contrastes entre las zonas iluminadas y las sombras frescas del bosque generan una riqueza visual muy agradable, reforzando la sensación de estar contemplando un paisaje vivo y cambiante según la hora del día.
El agua es uno de los elementos más evocadores del cuadro. Su superficie tranquila refleja el paisaje con una suavidad casi poética, duplicando los colores cálidos de la vegetación y del cielo. Los reflejos dorados crean una atmósfera luminosa y envolvente que aporta profundidad y una gran sensación de calma. El espectador puede imaginar el leve sonido del agua moviéndose lentamente o el silencio interrumpido únicamente por el viento entre los árboles. Esa serenidad convierte la escena en un espacio casi íntimo y meditativo. La composición logra transmitir no solo la belleza visual del paisaje, sino también la sensación emocional de paz y desconexión que produce la naturaleza en estado puro.
El horizonte lejano y las suaves montañas del fondo amplían visualmente la escena y aportan una sensación de amplitud y libertad. El cielo claro, salpicado por nubes suaves, añade luminosidad y equilibrio al conjunto, reforzando la atmósfera tranquila de la obra. La composición está construida de manera que la mirada recorra lentamente el paisaje, desde las hierbas del primer plano hasta los árboles reflejados en el agua y finalmente hacia la distancia azulada del horizonte. Todo parece cuidadosamente equilibrado para transmitir armonía y serenidad. No hay dramatismo ni tensión; únicamente la belleza sencilla y silenciosa de un paisaje natural detenido en un instante perfecto.
En conjunto, la obra ofrece una representación luminosa y profundamente relajante de la naturaleza, donde el agua y la vegetación crean un espacio lleno de equilibrio, frescura y contemplación. La delicadeza de los reflejos, la suavidad de la luz y la tranquilidad del paisaje convierten la escena en una invitación a desconectar del ruido cotidiano y a disfrutar de la belleza serena del entorno natural. El cuadro transmite calma, armonía y una sensación atemporal de paz que envuelve al espectador desde el primer instante.

