Juan Sisquella (1902-1978) - Interior con figura





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Interior con figura, pintura al óleo española de 1940-1950 por Juan Sisquella (1902-1978), mide 61 x 50 cm y está firmada a mano.
Descripción del vendedor
La obra va firmada en la parte inferior
Se presenta sin enmarcar la obra
Medidas de la obra: 61 cm. de altura x 50 cm. de ancho
El estado de la obra es aceptable
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BIOGRAFÍA DEL ARTISTA:
Juan Sisquella (Barcelona, 1902 – Girona, 1978) fue un pintor catalán especializado en el retrato, cuya obra se caracterizó por una profunda sensibilidad psicológica y una técnica depurada que evolucionó entre el realismo clásico y ciertas influencias expresionistas.
Nacido en el barrio de Gràcia en el seno de una familia humilde —su padre era carpintero y su madre modista—, Sisquella mostró desde niño una notable habilidad para el dibujo. A los catorce años ingresó en la Escola de la Llotja, donde recibió una formación académica sólida basada en el estudio del natural y el retrato clásico. Durante estos años desarrolló una fascinación por los maestros del Siglo de Oro español, especialmente Velázquez y Ribera, cuya influencia sería visible en sus primeras obras.
En la década de 1920 comenzó a ganarse la vida realizando retratos por encargo de la burguesía barcelonesa. Sus pinturas destacaban por la intensidad de las miradas y una atención casi obsesiva a los detalles del rostro, logrando capturar no solo la apariencia física sino también el carácter del retratado. A pesar de su estilo inicialmente conservador, Sisquella entró en contacto con círculos artísticos más modernos, lo que introdujo en su obra una mayor libertad en el uso del color y la pincelada.
La Guerra Civil Española marcó profundamente su vida y su producción artística. Durante este periodo, realizó una serie de retratos más sombríos y austeros, centrados en rostros anónimos y cargados de melancolía, que hoy se consideran entre sus trabajos más emotivos.
Tras la guerra, se trasladó temporalmente a Girona, donde llevó una vida más retirada. Continuó pintando retratos, aunque con menor presencia pública, y se dedicó también a la enseñanza privada de pintura. En sus últimas décadas, su estilo se volvió más suelto, con fondos difuminados y una mayor simplificación de las formas, sin perder nunca su capacidad para captar la esencia humana.
Juan Sisquella falleció en 1978, dejando una obra discreta pero coherente, redescubierta en años recientes por galerías y estudiosos interesados en la pintura catalana del siglo XX. Hoy se le valora como un retratista sensible, capaz de transmitir la intimidad y la fragilidad de sus modelos con una mirada honesta y profundamente humana.
La obra va firmada en la parte inferior
Se presenta sin enmarcar la obra
Medidas de la obra: 61 cm. de altura x 50 cm. de ancho
El estado de la obra es aceptable
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BIOGRAFÍA DEL ARTISTA:
Juan Sisquella (Barcelona, 1902 – Girona, 1978) fue un pintor catalán especializado en el retrato, cuya obra se caracterizó por una profunda sensibilidad psicológica y una técnica depurada que evolucionó entre el realismo clásico y ciertas influencias expresionistas.
Nacido en el barrio de Gràcia en el seno de una familia humilde —su padre era carpintero y su madre modista—, Sisquella mostró desde niño una notable habilidad para el dibujo. A los catorce años ingresó en la Escola de la Llotja, donde recibió una formación académica sólida basada en el estudio del natural y el retrato clásico. Durante estos años desarrolló una fascinación por los maestros del Siglo de Oro español, especialmente Velázquez y Ribera, cuya influencia sería visible en sus primeras obras.
En la década de 1920 comenzó a ganarse la vida realizando retratos por encargo de la burguesía barcelonesa. Sus pinturas destacaban por la intensidad de las miradas y una atención casi obsesiva a los detalles del rostro, logrando capturar no solo la apariencia física sino también el carácter del retratado. A pesar de su estilo inicialmente conservador, Sisquella entró en contacto con círculos artísticos más modernos, lo que introdujo en su obra una mayor libertad en el uso del color y la pincelada.
La Guerra Civil Española marcó profundamente su vida y su producción artística. Durante este periodo, realizó una serie de retratos más sombríos y austeros, centrados en rostros anónimos y cargados de melancolía, que hoy se consideran entre sus trabajos más emotivos.
Tras la guerra, se trasladó temporalmente a Girona, donde llevó una vida más retirada. Continuó pintando retratos, aunque con menor presencia pública, y se dedicó también a la enseñanza privada de pintura. En sus últimas décadas, su estilo se volvió más suelto, con fondos difuminados y una mayor simplificación de las formas, sin perder nunca su capacidad para captar la esencia humana.
Juan Sisquella falleció en 1978, dejando una obra discreta pero coherente, redescubierta en años recientes por galerías y estudiosos interesados en la pintura catalana del siglo XX. Hoy se le valora como un retratista sensible, capaz de transmitir la intimidad y la fragilidad de sus modelos con una mirada honesta y profundamente humana.

