Antonio Riera (1946) - NO RESERVE - Elegancia y contraste





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NO RESERVE - Elegancia y contraste es una pintura al óleo sobre tabla de Antonio Riera (1946) de España, fechada 1970–1980, en el estilo impresionista, 55 × 46 cm, edición original, firmada y en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Antonio Riera, que representa una elegante naturaleza muerta compuesta por un exuberante ramo de flores amarillas y frutas sobre un fondo oscuro, transmitiendo calidez, refinamiento y una atmósfera íntima y luminosa. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 55x46x1 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una naturaleza muerta llena de elegancia y contraste visual, donde un exuberante ramo de flores amarillas domina la composición con una presencia luminosa y vibrante. Situadas en un jarrón claro de formas clásicas, las flores se despliegan en cascada sobre un fondo oscuro de telas negras que aportan dramatismo y profundidad a toda la escena. La intensidad del amarillo destaca de manera extraordinaria frente a los tonos sombríos del entorno, creando una atmósfera sofisticada y cargada de fuerza visual. A la derecha del jarrón, varias frutas reposan silenciosamente sobre la superficie oscura, aportando equilibrio y una sensación de serenidad doméstica. El cuadro transmite una belleza clásica y refinada, donde la luz y el color transforman objetos cotidianos en una escena profundamente evocadora.
Las flores amarillas son el verdadero centro emocional y visual de la obra. Su abundancia y movimiento generan una sensación de energía viva, como si el ramo acabara de ser colocado en el jarrón y todavía conservara toda la frescura del jardín. Las pequeñas flores se agrupan formando masas luminosas que parecen desbordarse hacia los lados, creando un efecto casi dorado sobre la oscuridad del fondo. Sus tonos amarillos y blancos transmiten calidez, alegría y vitalidad, mientras algunas ramas verdes emergen sutilmente aportando naturalidad y equilibrio cromático. Existe una sensación de delicadeza en la forma en que las flores caen suavemente alrededor del jarrón, dotando a la composición de ligereza y elegancia.
El jarrón ocupa una posición central que aporta estabilidad y nobleza al conjunto. Su superficie clara y suavemente iluminada refleja la luz con discreción, convirtiéndose en un punto de equilibrio entre la intensidad floral y el dramatismo de las telas negras que lo rodean. La forma clásica del recipiente introduce un aire atemporal y refinado, evocando las composiciones tradicionales de naturalezas muertas donde cada objeto posee una presencia simbólica y estética propia. Las frutas situadas en primer plano añaden un contrapunto terrenal y silencioso a la exuberancia floral, aportando volumen, color y una sensación de calma cotidiana que completa la escena con armonía.
Las telas oscuras que envuelven el fondo desempeñan un papel fundamental en la atmósfera del cuadro. Sus pliegues profundos crean un entorno teatral y elegante que hace resaltar aún más la luminosidad de las flores y el jarrón. El contraste entre sombras y luces genera profundidad emocional y aporta una sensación de intimidad muy especial. La composición parece suspendida en un espacio silencioso donde el tiempo se detiene, permitiendo al espectador contemplar lentamente las formas, las texturas y los reflejos de cada elemento. Existe una gran riqueza visual en la interacción entre las superficies oscuras y los destellos cálidos del ramo, construyendo una escena llena de sofisticación y sensibilidad artística.
En conjunto, esta obra es una representación elegante y profundamente evocadora de una naturaleza muerta donde flores, frutas y telas se unen en una composición llena de equilibrio, contraste y belleza visual. El cuadro transmite calidez, serenidad y refinamiento gracias a la intensidad luminosa del ramo amarillo y a la atmósfera íntima creada por el fondo oscuro. Cada elemento parece cuidadosamente dispuesto para construir una escena armónica y contemplativa, capaz de captar la atención del espectador mediante la riqueza cromática y la fuerza emocional de la composición. Se trata de una pieza clásica y sofisticada que convierte la sencillez de los objetos cotidianos en una experiencia estética llena de luz y poesía visual.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Antonio Riera, que representa una elegante naturaleza muerta compuesta por un exuberante ramo de flores amarillas y frutas sobre un fondo oscuro, transmitiendo calidez, refinamiento y una atmósfera íntima y luminosa. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 55x46x1 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una naturaleza muerta llena de elegancia y contraste visual, donde un exuberante ramo de flores amarillas domina la composición con una presencia luminosa y vibrante. Situadas en un jarrón claro de formas clásicas, las flores se despliegan en cascada sobre un fondo oscuro de telas negras que aportan dramatismo y profundidad a toda la escena. La intensidad del amarillo destaca de manera extraordinaria frente a los tonos sombríos del entorno, creando una atmósfera sofisticada y cargada de fuerza visual. A la derecha del jarrón, varias frutas reposan silenciosamente sobre la superficie oscura, aportando equilibrio y una sensación de serenidad doméstica. El cuadro transmite una belleza clásica y refinada, donde la luz y el color transforman objetos cotidianos en una escena profundamente evocadora.
Las flores amarillas son el verdadero centro emocional y visual de la obra. Su abundancia y movimiento generan una sensación de energía viva, como si el ramo acabara de ser colocado en el jarrón y todavía conservara toda la frescura del jardín. Las pequeñas flores se agrupan formando masas luminosas que parecen desbordarse hacia los lados, creando un efecto casi dorado sobre la oscuridad del fondo. Sus tonos amarillos y blancos transmiten calidez, alegría y vitalidad, mientras algunas ramas verdes emergen sutilmente aportando naturalidad y equilibrio cromático. Existe una sensación de delicadeza en la forma en que las flores caen suavemente alrededor del jarrón, dotando a la composición de ligereza y elegancia.
El jarrón ocupa una posición central que aporta estabilidad y nobleza al conjunto. Su superficie clara y suavemente iluminada refleja la luz con discreción, convirtiéndose en un punto de equilibrio entre la intensidad floral y el dramatismo de las telas negras que lo rodean. La forma clásica del recipiente introduce un aire atemporal y refinado, evocando las composiciones tradicionales de naturalezas muertas donde cada objeto posee una presencia simbólica y estética propia. Las frutas situadas en primer plano añaden un contrapunto terrenal y silencioso a la exuberancia floral, aportando volumen, color y una sensación de calma cotidiana que completa la escena con armonía.
Las telas oscuras que envuelven el fondo desempeñan un papel fundamental en la atmósfera del cuadro. Sus pliegues profundos crean un entorno teatral y elegante que hace resaltar aún más la luminosidad de las flores y el jarrón. El contraste entre sombras y luces genera profundidad emocional y aporta una sensación de intimidad muy especial. La composición parece suspendida en un espacio silencioso donde el tiempo se detiene, permitiendo al espectador contemplar lentamente las formas, las texturas y los reflejos de cada elemento. Existe una gran riqueza visual en la interacción entre las superficies oscuras y los destellos cálidos del ramo, construyendo una escena llena de sofisticación y sensibilidad artística.
En conjunto, esta obra es una representación elegante y profundamente evocadora de una naturaleza muerta donde flores, frutas y telas se unen en una composición llena de equilibrio, contraste y belleza visual. El cuadro transmite calidez, serenidad y refinamiento gracias a la intensidad luminosa del ramo amarillo y a la atmósfera íntima creada por el fondo oscuro. Cada elemento parece cuidadosamente dispuesto para construir una escena armónica y contemplativa, capaz de captar la atención del espectador mediante la riqueza cromática y la fuerza emocional de la composición. Se trata de una pieza clásica y sofisticada que convierte la sencillez de los objetos cotidianos en una experiencia estética llena de luz y poesía visual.

