Ramon Barnadas Fàbrega (1909-1981) - La orilla tranquila





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La orilla tranquila de Ramon Barnadas Fàbrega es una pintura al óleo original sobre tabla, de 1950–1960, España, vendida con marco.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Ramon Barnadas, que representa un sereno paisaje rural con árboles desnudos y aguas tranquilas, transmitiendo silencio, melancolía y la belleza pausada de la naturaleza en reposo. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 84x71x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 61x50 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro transmite una atmósfera profundamente silenciosa y contemplativa a través de un paisaje rural donde la naturaleza, el agua y la luz se unen en una escena llena de melancolía y serenidad. La composición se desarrolla alrededor de un pequeño estanque o zona de agua tranquila en primer plano, cuyas suaves superficies reflejan delicadamente el cielo y parte del entorno. Dos árboles desnudos dominan la escena con una presencia casi escultórica, elevándose sobre el paisaje como testigos inmóviles del paso del tiempo. Al fondo se extienden campos abiertos y suaves colinas difuminadas por una luz tenue que envuelve toda la composición en un ambiente poético y nostálgico. El cuadro transmite la sensación de un día tranquilo y frío, posiblemente de finales de otoño o invierno, donde la naturaleza descansa en silencio.
El agua es uno de los elementos más evocadores de la obra. Su superficie aparece tranquila y apenas alterada, creando reflejos delicados que aportan profundidad y equilibrio visual a toda la escena. Los tonos azulados y grisáceos del agua generan una atmósfera fresca y serena, mientras las pequeñas manchas claras sobre la superficie sugieren reflejos de luz, fragmentos de hielo o suaves movimientos naturales. La relación entre el agua y el paisaje circundante crea una sensación de quietud absoluta, como si el tiempo se hubiera detenido durante unos instantes. La forma en que el reflejo de los árboles se proyecta sobre el agua refuerza el carácter contemplativo y casi meditativo del cuadro.
Los árboles desnudos constituyen el verdadero eje emocional de la composición. Sus troncos inclinados y sus ramas prácticamente vacías aportan una gran fuerza visual y una sensación de fragilidad frente a la inmensidad del paisaje. A pesar de la ausencia de hojas, los árboles transmiten vida y resistencia, convirtiéndose en símbolos del paso de las estaciones y de la permanencia de la naturaleza. La inclinación de los troncos introduce dinamismo y rompe suavemente la horizontalidad del paisaje, guiando la mirada del espectador hacia el horizonte. Existe una belleza silenciosa en estas formas austeras y desnudas, capaces de transmitir emoción mediante la simplicidad y la calma.
El paisaje del fondo amplía la sensación de profundidad y tranquilidad que domina toda la obra. Los campos dorados y las suaves colinas aparecen representados con tonalidades apagadas y delicadas que evocan la luz fría de un día nublado. Las pequeñas construcciones apenas visibles se integran discretamente en el entorno rural, reforzando la sensación de aislamiento y serenidad. El cielo cubierto, luminoso pero suave, envuelve el paisaje en una atmósfera ligeramente melancólica que intensifica el carácter contemplativo de la escena. Todo parece suspendido en un instante silencioso donde la naturaleza se convierte en la auténtica protagonista.
En conjunto, esta obra es una representación profundamente poética de un paisaje rural tranquilo y silencioso, donde el agua, los árboles desnudos y la luz suave construyen una atmósfera llena de calma y emoción contenida. El cuadro transmite serenidad y melancolía a través de la sencillez de sus elementos y de la armonía cromática entre los tonos fríos y terrosos. Cada rincón de la composición invita al espectador a detenerse y contemplar la belleza silenciosa del paisaje y el paso lento de las estaciones. Se trata de una pieza elegante y evocadora que captura la esencia más íntima y reflexiva de la naturaleza.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Ramon Barnadas, que representa un sereno paisaje rural con árboles desnudos y aguas tranquilas, transmitiendo silencio, melancolía y la belleza pausada de la naturaleza en reposo. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 84x71x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 61x50 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro transmite una atmósfera profundamente silenciosa y contemplativa a través de un paisaje rural donde la naturaleza, el agua y la luz se unen en una escena llena de melancolía y serenidad. La composición se desarrolla alrededor de un pequeño estanque o zona de agua tranquila en primer plano, cuyas suaves superficies reflejan delicadamente el cielo y parte del entorno. Dos árboles desnudos dominan la escena con una presencia casi escultórica, elevándose sobre el paisaje como testigos inmóviles del paso del tiempo. Al fondo se extienden campos abiertos y suaves colinas difuminadas por una luz tenue que envuelve toda la composición en un ambiente poético y nostálgico. El cuadro transmite la sensación de un día tranquilo y frío, posiblemente de finales de otoño o invierno, donde la naturaleza descansa en silencio.
El agua es uno de los elementos más evocadores de la obra. Su superficie aparece tranquila y apenas alterada, creando reflejos delicados que aportan profundidad y equilibrio visual a toda la escena. Los tonos azulados y grisáceos del agua generan una atmósfera fresca y serena, mientras las pequeñas manchas claras sobre la superficie sugieren reflejos de luz, fragmentos de hielo o suaves movimientos naturales. La relación entre el agua y el paisaje circundante crea una sensación de quietud absoluta, como si el tiempo se hubiera detenido durante unos instantes. La forma en que el reflejo de los árboles se proyecta sobre el agua refuerza el carácter contemplativo y casi meditativo del cuadro.
Los árboles desnudos constituyen el verdadero eje emocional de la composición. Sus troncos inclinados y sus ramas prácticamente vacías aportan una gran fuerza visual y una sensación de fragilidad frente a la inmensidad del paisaje. A pesar de la ausencia de hojas, los árboles transmiten vida y resistencia, convirtiéndose en símbolos del paso de las estaciones y de la permanencia de la naturaleza. La inclinación de los troncos introduce dinamismo y rompe suavemente la horizontalidad del paisaje, guiando la mirada del espectador hacia el horizonte. Existe una belleza silenciosa en estas formas austeras y desnudas, capaces de transmitir emoción mediante la simplicidad y la calma.
El paisaje del fondo amplía la sensación de profundidad y tranquilidad que domina toda la obra. Los campos dorados y las suaves colinas aparecen representados con tonalidades apagadas y delicadas que evocan la luz fría de un día nublado. Las pequeñas construcciones apenas visibles se integran discretamente en el entorno rural, reforzando la sensación de aislamiento y serenidad. El cielo cubierto, luminoso pero suave, envuelve el paisaje en una atmósfera ligeramente melancólica que intensifica el carácter contemplativo de la escena. Todo parece suspendido en un instante silencioso donde la naturaleza se convierte en la auténtica protagonista.
En conjunto, esta obra es una representación profundamente poética de un paisaje rural tranquilo y silencioso, donde el agua, los árboles desnudos y la luz suave construyen una atmósfera llena de calma y emoción contenida. El cuadro transmite serenidad y melancolía a través de la sencillez de sus elementos y de la armonía cromática entre los tonos fríos y terrosos. Cada rincón de la composición invita al espectador a detenerse y contemplar la belleza silenciosa del paisaje y el paso lento de las estaciones. Se trata de una pieza elegante y evocadora que captura la esencia más íntima y reflexiva de la naturaleza.

