Joan Vila Arimany (1944) - Nieve de primavera





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Nieve de primavera, óleo sobre tela de Joan Vila Arimany (1944) de España, periodo 1980-1990, firmado a mano, edición original, vendido con marco; dimensiones con marco 81,5 × 92,5 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Vila Arimany, que representa la serenidad de un pequeño pueblo rural rodeado de montañas y naturaleza húmeda, evocando calma, sencillez y la belleza tranquila del paisaje campestre. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 81,5x92,5x7 cm.
· Dimensiones sin marco: 54,5x65 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Vila Arimany.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos transporta a un paisaje rural de montaña lleno de serenidad y autenticidad, donde la naturaleza y la arquitectura tradicional se funden bajo una atmósfera húmeda y luminosa. La escena muestra un pequeño conjunto de casas situado entre colinas verdes y montañas lejanas, creando una composición profundamente evocadora y tranquila. El sendero que atraviesa el primer plano guía suavemente la mirada hacia las construcciones, invitando al espectador a recorrer el paisaje como si caminara lentamente por el campo después de una ligera lluvia. Toda la obra transmite una sensación de calma silenciosa y de conexión íntima con la naturaleza, donde el tiempo parece avanzar lentamente entre la niebla suave y la frescura del entorno montañoso.
Las construcciones rurales ocupan el centro visual de la composición y destacan por su carácter tradicional y acogedor. Los tejados rojizos y las fachadas claras contrastan delicadamente con los verdes profundos de la vegetación y con los tonos azulados de las montañas del fondo. Las casas parecen integradas de manera natural en el paisaje, como si hubieran formado parte de él desde siempre. Existe una sensación de vida tranquila y sencilla en cada edificio, reforzada por la disposición compacta de las construcciones y por la calidez que desprenden pese al clima fresco. La gran casa situada a la derecha aporta equilibrio y solidez a la escena, mientras los pequeños caminos y muros añaden profundidad y naturalidad al conjunto.
El paisaje natural que rodea al pueblo posee una enorme fuerza atmosférica. Las montañas del fondo se elevan bajo un cielo gris claro y ligeramente cubierto, creando una sensación de amplitud y serenidad. Los tonos suaves y difuminados de las cumbres transmiten distancia y frescura, mientras las colinas verdes del primer plano aportan vida y luminosidad. El césped aparece cubierto de pequeñas flores amarillas dispersas que llenan el paisaje de delicadeza y color, rompiendo suavemente la sobriedad de los tonos grises y verdes. La combinación entre la humedad del ambiente y la luz tenue crea una atmósfera profundamente poética y contemplativa.
El sendero sinuoso que atraviesa la escena añade dinamismo y cercanía emocional al cuadro. La tierra húmeda y las pequeñas acumulaciones de agua reflejan la reciente lluvia o la humedad del entorno, aportando realismo y textura a la composición. Este camino parece conducir al espectador hacia el interior del pueblo y, al mismo tiempo, simboliza el vínculo entre la naturaleza y la vida cotidiana de sus habitantes. Los árboles y zonas sombrías situados a la derecha crean contraste y profundidad, equilibrando visualmente las áreas más luminosas del paisaje. Todo en la obra transmite una sensación de silencio, frescura y armonía con el entorno natural.
En conjunto, este cuadro es una representación profundamente evocadora de un paisaje rural de montaña, donde la arquitectura tradicional y la naturaleza conviven en perfecta armonía bajo una atmósfera húmeda y luminosa. La obra transmite calma, autenticidad y belleza serena a través de una composición llena de sensibilidad, evocando la tranquilidad de la vida en el campo y la poesía silenciosa de los paisajes montañosos.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Vila Arimany, que representa la serenidad de un pequeño pueblo rural rodeado de montañas y naturaleza húmeda, evocando calma, sencillez y la belleza tranquila del paisaje campestre. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 81,5x92,5x7 cm.
· Dimensiones sin marco: 54,5x65 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Vila Arimany.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos transporta a un paisaje rural de montaña lleno de serenidad y autenticidad, donde la naturaleza y la arquitectura tradicional se funden bajo una atmósfera húmeda y luminosa. La escena muestra un pequeño conjunto de casas situado entre colinas verdes y montañas lejanas, creando una composición profundamente evocadora y tranquila. El sendero que atraviesa el primer plano guía suavemente la mirada hacia las construcciones, invitando al espectador a recorrer el paisaje como si caminara lentamente por el campo después de una ligera lluvia. Toda la obra transmite una sensación de calma silenciosa y de conexión íntima con la naturaleza, donde el tiempo parece avanzar lentamente entre la niebla suave y la frescura del entorno montañoso.
Las construcciones rurales ocupan el centro visual de la composición y destacan por su carácter tradicional y acogedor. Los tejados rojizos y las fachadas claras contrastan delicadamente con los verdes profundos de la vegetación y con los tonos azulados de las montañas del fondo. Las casas parecen integradas de manera natural en el paisaje, como si hubieran formado parte de él desde siempre. Existe una sensación de vida tranquila y sencilla en cada edificio, reforzada por la disposición compacta de las construcciones y por la calidez que desprenden pese al clima fresco. La gran casa situada a la derecha aporta equilibrio y solidez a la escena, mientras los pequeños caminos y muros añaden profundidad y naturalidad al conjunto.
El paisaje natural que rodea al pueblo posee una enorme fuerza atmosférica. Las montañas del fondo se elevan bajo un cielo gris claro y ligeramente cubierto, creando una sensación de amplitud y serenidad. Los tonos suaves y difuminados de las cumbres transmiten distancia y frescura, mientras las colinas verdes del primer plano aportan vida y luminosidad. El césped aparece cubierto de pequeñas flores amarillas dispersas que llenan el paisaje de delicadeza y color, rompiendo suavemente la sobriedad de los tonos grises y verdes. La combinación entre la humedad del ambiente y la luz tenue crea una atmósfera profundamente poética y contemplativa.
El sendero sinuoso que atraviesa la escena añade dinamismo y cercanía emocional al cuadro. La tierra húmeda y las pequeñas acumulaciones de agua reflejan la reciente lluvia o la humedad del entorno, aportando realismo y textura a la composición. Este camino parece conducir al espectador hacia el interior del pueblo y, al mismo tiempo, simboliza el vínculo entre la naturaleza y la vida cotidiana de sus habitantes. Los árboles y zonas sombrías situados a la derecha crean contraste y profundidad, equilibrando visualmente las áreas más luminosas del paisaje. Todo en la obra transmite una sensación de silencio, frescura y armonía con el entorno natural.
En conjunto, este cuadro es una representación profundamente evocadora de un paisaje rural de montaña, donde la arquitectura tradicional y la naturaleza conviven en perfecta armonía bajo una atmósfera húmeda y luminosa. La obra transmite calma, autenticidad y belleza serena a través de una composición llena de sensibilidad, evocando la tranquilidad de la vida en el campo y la poesía silenciosa de los paisajes montañosos.

