Josep Soler (1941) - El valle luminoso





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Óleo sobre tela de Josep Soler (1941), titulada El valle luminoso, periodo 1980-1990, edición original, dimensiones 54 × 65 cm, firmada a mano por el artista en la parte posterior.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Josep Soler, que representa la armonía entre la naturaleza, los campos cultivados y un pequeño pueblo rural rodeado de montañas, transmitiendo calma, amplitud y belleza luminosa del paisaje campestre. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 54x65x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte posterior de la obra, J. Soler.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos ofrece una visión panorámica llena de luz, amplitud y serenidad de un paisaje rural rodeado de montañas majestuosas y extensos campos cultivados. La escena transmite una sensación de armonía absoluta entre la naturaleza y la presencia humana, mostrando un valle fértil donde pequeños caminos, árboles y construcciones se integran suavemente en el entorno. Desde la posición elevada desde la que parece contemplarse el paisaje, el espectador puede recorrer visualmente la inmensidad del valle, percibiendo la calma del campo abierto y la belleza luminosa de las montañas que se alzan al fondo. Toda la composición está impregnada de una atmósfera tranquila y poética, como si el tiempo se hubiera detenido en un instante perfecto de luz y naturaleza.
El valle ocupa el corazón de la composición y está construido mediante una sucesión de parcelas agrícolas que crean un mosaico de verdes, amarillos y tonos tierra. Los campos parecen extenderse infinitamente bajo la claridad del día, formando líneas suaves y armoniosas que aportan profundidad y ritmo visual. Cada parcela posee una tonalidad ligeramente distinta, reflejando la diversidad de cultivos y la riqueza natural del paisaje. Los pequeños árboles dispersos entre los caminos y terrenos aportan verticalidad y delicadeza, mientras las diminutas figuras humanas introducen una presencia sutil que refuerza la escala monumental del entorno. Existe una sensación de fertilidad, tranquilidad y conexión profunda con la tierra.
En el centro del valle aparece un pequeño conjunto arquitectónico dominado por una iglesia y varias construcciones rurales que se convierten en el núcleo humano de la escena. Las edificaciones claras y luminosas destacan delicadamente entre los verdes del paisaje, aportando un punto de equilibrio y serenidad visual. Los cipreses altos y oscuros que rodean la iglesia añaden elegancia y verticalidad, creando un contraste muy bello con las líneas horizontales de los campos. Este pequeño pueblo parece aislado en medio de la inmensidad del valle, transmitiendo una sensación de paz, recogimiento y vida sencilla ligada a la naturaleza y a las estaciones.
Las montañas del fondo dominan el horizonte con una presencia imponente y profundamente atmosférica. Sus tonos azules, violetas y verdes crean una sensación de distancia y majestuosidad, mientras la luz parece deslizarse sobre sus laderas formando zonas de sombra y resplandor. El cielo claro y luminoso completa la escena con una atmósfera abierta y respirable, llena de aire y profundidad. Las suaves pinceladas del cielo y las variaciones cromáticas de las montañas transmiten movimiento y vida, haciendo que todo el paisaje parezca vibrar bajo la luz natural. La vegetación del primer plano, más libre y expresiva, añade energía y cercanía emocional al conjunto.
En conjunto, este cuadro es una representación luminosa y profundamente evocadora de un paisaje rural rodeado de montañas, donde los campos cultivados, la pequeña arquitectura tradicional y la inmensidad natural se unen para crear una escena llena de armonía y belleza serena. La obra transmite paz, amplitud y conexión con la tierra a través de una composición rica en luz y color, evocando la tranquilidad atemporal de la vida rural y la majestuosidad silenciosa del paisaje montañoso.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Josep Soler, que representa la armonía entre la naturaleza, los campos cultivados y un pequeño pueblo rural rodeado de montañas, transmitiendo calma, amplitud y belleza luminosa del paisaje campestre. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 54x65x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte posterior de la obra, J. Soler.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos ofrece una visión panorámica llena de luz, amplitud y serenidad de un paisaje rural rodeado de montañas majestuosas y extensos campos cultivados. La escena transmite una sensación de armonía absoluta entre la naturaleza y la presencia humana, mostrando un valle fértil donde pequeños caminos, árboles y construcciones se integran suavemente en el entorno. Desde la posición elevada desde la que parece contemplarse el paisaje, el espectador puede recorrer visualmente la inmensidad del valle, percibiendo la calma del campo abierto y la belleza luminosa de las montañas que se alzan al fondo. Toda la composición está impregnada de una atmósfera tranquila y poética, como si el tiempo se hubiera detenido en un instante perfecto de luz y naturaleza.
El valle ocupa el corazón de la composición y está construido mediante una sucesión de parcelas agrícolas que crean un mosaico de verdes, amarillos y tonos tierra. Los campos parecen extenderse infinitamente bajo la claridad del día, formando líneas suaves y armoniosas que aportan profundidad y ritmo visual. Cada parcela posee una tonalidad ligeramente distinta, reflejando la diversidad de cultivos y la riqueza natural del paisaje. Los pequeños árboles dispersos entre los caminos y terrenos aportan verticalidad y delicadeza, mientras las diminutas figuras humanas introducen una presencia sutil que refuerza la escala monumental del entorno. Existe una sensación de fertilidad, tranquilidad y conexión profunda con la tierra.
En el centro del valle aparece un pequeño conjunto arquitectónico dominado por una iglesia y varias construcciones rurales que se convierten en el núcleo humano de la escena. Las edificaciones claras y luminosas destacan delicadamente entre los verdes del paisaje, aportando un punto de equilibrio y serenidad visual. Los cipreses altos y oscuros que rodean la iglesia añaden elegancia y verticalidad, creando un contraste muy bello con las líneas horizontales de los campos. Este pequeño pueblo parece aislado en medio de la inmensidad del valle, transmitiendo una sensación de paz, recogimiento y vida sencilla ligada a la naturaleza y a las estaciones.
Las montañas del fondo dominan el horizonte con una presencia imponente y profundamente atmosférica. Sus tonos azules, violetas y verdes crean una sensación de distancia y majestuosidad, mientras la luz parece deslizarse sobre sus laderas formando zonas de sombra y resplandor. El cielo claro y luminoso completa la escena con una atmósfera abierta y respirable, llena de aire y profundidad. Las suaves pinceladas del cielo y las variaciones cromáticas de las montañas transmiten movimiento y vida, haciendo que todo el paisaje parezca vibrar bajo la luz natural. La vegetación del primer plano, más libre y expresiva, añade energía y cercanía emocional al conjunto.
En conjunto, este cuadro es una representación luminosa y profundamente evocadora de un paisaje rural rodeado de montañas, donde los campos cultivados, la pequeña arquitectura tradicional y la inmensidad natural se unen para crear una escena llena de armonía y belleza serena. La obra transmite paz, amplitud y conexión con la tierra a través de una composición rica en luz y color, evocando la tranquilidad atemporal de la vida rural y la majestuosidad silenciosa del paisaje montañoso.

