Candelabro Mitológicos (2) - Bronce - Relieves
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Descripción del vendedor
Son un par de candelabros que encarnan ese momento en que el neoclasicismo ya estaba plenamente asentado, pero aún dejaba asomar ciertos gestos rococó, como si el siglo XVIII se resistiera a desaparecer del todo. La estructura es rotunda, vertical, con un fuste que asciende con seguridad desde una base cuadrada, pero la superficie está viva: los relieves mitológicos —rostros, máscaras, follajes fantásticos— parecen emerger del metal como pequeñas escenas congeladas.
El dorado en ormolu (ese bronce finamente cincelado y dorado al mercurio) les da una presencia luminosa, casi teatral. No es un brillo plano, sino uno que juega con la profundidad de los relieves: las zonas altas capturan la luz con un destello cálido, mientras que los huecos se oscurecen y generan un claroscuro muy característico de las piezas de principios del XIX.
La decoración vegetal, los roleos y los motivos fantásticos recuerdan al rococó tardío, pero la composición general —la simetría, la verticalidad, la base geométrica— pertenece ya al gusto neoclásico. Esa mezcla es precisamente lo que los hace tan atractivos: son objetos de transición, donde la exuberancia decorativa se disciplina sin perder su encanto.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Son un par de candelabros que encarnan ese momento en que el neoclasicismo ya estaba plenamente asentado, pero aún dejaba asomar ciertos gestos rococó, como si el siglo XVIII se resistiera a desaparecer del todo. La estructura es rotunda, vertical, con un fuste que asciende con seguridad desde una base cuadrada, pero la superficie está viva: los relieves mitológicos —rostros, máscaras, follajes fantásticos— parecen emerger del metal como pequeñas escenas congeladas.
El dorado en ormolu (ese bronce finamente cincelado y dorado al mercurio) les da una presencia luminosa, casi teatral. No es un brillo plano, sino uno que juega con la profundidad de los relieves: las zonas altas capturan la luz con un destello cálido, mientras que los huecos se oscurecen y generan un claroscuro muy característico de las piezas de principios del XIX.
La decoración vegetal, los roleos y los motivos fantásticos recuerdan al rococó tardío, pero la composición general —la simetría, la verticalidad, la base geométrica— pertenece ya al gusto neoclásico. Esa mezcla es precisamente lo que los hace tan atractivos: son objetos de transición, donde la exuberancia decorativa se disciplina sin perder su encanto.
Envío certificado y buen embalaje.

