Escuela española (XX) - Mirando al techo






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
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Mirando al techo, óleo sobre tela de la Escuela española (XX), periodo 1960–1970, estilo Impresionismo, España, se vende con marco.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela española, que representa un perro observa atentamente unos pimientos colgados del techo en un entorno rural, simbolizando la curiosidad, el deseo y la espera ante aquello que parece estar al alcance pero permanece inaccesible. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 97x78x9 cm.
· Dimensiones sin marco: 81x63 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena cargada de simbolismo y encanto rural, protagonizada por un perro que ocupa el centro emocional de la composición. Situado en el interior de una estancia sencilla y de carácter tradicional, el animal aparece sentado sobre el suelo mientras dirige toda su atención hacia un grupo de objetos suspendidos bajo la estructura de madera del techo. La escena transmite una sensación de silencio y expectación, como si el tiempo se hubiera detenido en un instante preciso. La mirada del perro, fija y concentrada, se convierte en el eje narrativo de la obra, invitando al espectador a compartir su curiosidad y a imaginar aquello que pasa por su mente.
La figura del perro está representada con gran sensibilidad y expresividad. Su postura, erguida pero relajada, refleja una mezcla de interés, paciencia y deseo contenido. La cabeza elevada y la boca ligeramente abierta sugieren que observa con atención algo que despierta su instinto o su curiosidad natural. La expresión transmite una humanidad sorprendente, permitiendo al observador identificar emociones reconocibles en el comportamiento del animal. Esta capacidad para dotar de personalidad al protagonista convierte la escena en algo cercano y entrañable, generando una inmediata conexión emocional entre la obra y quien la contempla.
En la parte superior de la composición aparecen varios racimos de pimientos rojos colgados de las vigas del techo. Estos elementos aportan un poderoso contraste cromático dentro de una atmósfera dominada por tonos oscuros y terrosos. Los pimientos se convierten en el objeto de atención del perro y, al mismo tiempo, en un elemento simbólico que puede interpretarse como una representación de la tentación, el deseo o aquello que permanece fuera de alcance. La disposición elevada de estos frutos crea una tensión visual muy interesante, estableciendo una relación directa entre el espacio superior y la figura situada en el suelo. Esta sencilla interacción dota a la escena de una narrativa silenciosa pero profundamente evocadora.
El entorno doméstico refuerza el carácter tradicional de la obra. Las vigas de madera, el cesto de mimbre colocado en un lateral y la austeridad general del espacio evocan ambientes rurales donde los objetos cotidianos adquieren una fuerte carga cultural y emocional. La iluminación, suave y dirigida, permite destacar los elementos esenciales sin romper la atmósfera íntima del conjunto. Las zonas de sombra envuelven la estancia en una sensación de recogimiento, mientras que la luz ilumina al perro y a los pimientos, estableciendo un diálogo visual que concentra toda la atención del espectador en el significado de la escena.
En conjunto, este cuadro es una representación llena de sensibilidad, sencillez y profundidad simbólica. La combinación de un animal atento, un entorno rural auténtico y unos elementos aparentemente cotidianos da lugar a una imagen cargada de humanidad y narrativa. La obra habla de la curiosidad, del deseo por alcanzar aquello que parece cercano pero permanece inaccesible y de la belleza que puede encontrarse en los pequeños momentos de la vida diaria. Su atmósfera cálida, su equilibrio compositivo y la expresividad de su protagonista convierten esta escena en una imagen memorable que invita a la reflexión y despierta una sonrisa cómplice en quien la observa.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela española, que representa un perro observa atentamente unos pimientos colgados del techo en un entorno rural, simbolizando la curiosidad, el deseo y la espera ante aquello que parece estar al alcance pero permanece inaccesible. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 97x78x9 cm.
· Dimensiones sin marco: 81x63 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena cargada de simbolismo y encanto rural, protagonizada por un perro que ocupa el centro emocional de la composición. Situado en el interior de una estancia sencilla y de carácter tradicional, el animal aparece sentado sobre el suelo mientras dirige toda su atención hacia un grupo de objetos suspendidos bajo la estructura de madera del techo. La escena transmite una sensación de silencio y expectación, como si el tiempo se hubiera detenido en un instante preciso. La mirada del perro, fija y concentrada, se convierte en el eje narrativo de la obra, invitando al espectador a compartir su curiosidad y a imaginar aquello que pasa por su mente.
La figura del perro está representada con gran sensibilidad y expresividad. Su postura, erguida pero relajada, refleja una mezcla de interés, paciencia y deseo contenido. La cabeza elevada y la boca ligeramente abierta sugieren que observa con atención algo que despierta su instinto o su curiosidad natural. La expresión transmite una humanidad sorprendente, permitiendo al observador identificar emociones reconocibles en el comportamiento del animal. Esta capacidad para dotar de personalidad al protagonista convierte la escena en algo cercano y entrañable, generando una inmediata conexión emocional entre la obra y quien la contempla.
En la parte superior de la composición aparecen varios racimos de pimientos rojos colgados de las vigas del techo. Estos elementos aportan un poderoso contraste cromático dentro de una atmósfera dominada por tonos oscuros y terrosos. Los pimientos se convierten en el objeto de atención del perro y, al mismo tiempo, en un elemento simbólico que puede interpretarse como una representación de la tentación, el deseo o aquello que permanece fuera de alcance. La disposición elevada de estos frutos crea una tensión visual muy interesante, estableciendo una relación directa entre el espacio superior y la figura situada en el suelo. Esta sencilla interacción dota a la escena de una narrativa silenciosa pero profundamente evocadora.
El entorno doméstico refuerza el carácter tradicional de la obra. Las vigas de madera, el cesto de mimbre colocado en un lateral y la austeridad general del espacio evocan ambientes rurales donde los objetos cotidianos adquieren una fuerte carga cultural y emocional. La iluminación, suave y dirigida, permite destacar los elementos esenciales sin romper la atmósfera íntima del conjunto. Las zonas de sombra envuelven la estancia en una sensación de recogimiento, mientras que la luz ilumina al perro y a los pimientos, estableciendo un diálogo visual que concentra toda la atención del espectador en el significado de la escena.
En conjunto, este cuadro es una representación llena de sensibilidad, sencillez y profundidad simbólica. La combinación de un animal atento, un entorno rural auténtico y unos elementos aparentemente cotidianos da lugar a una imagen cargada de humanidad y narrativa. La obra habla de la curiosidad, del deseo por alcanzar aquello que parece cercano pero permanece inaccesible y de la belleza que puede encontrarse en los pequeños momentos de la vida diaria. Su atmósfera cálida, su equilibrio compositivo y la expresividad de su protagonista convierten esta escena en una imagen memorable que invita a la reflexión y despierta una sonrisa cómplice en quien la observa.
