Maniquí - Madera






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Maniquí articulado de madera, originario de Italia, periodo estimado 1930–1940, mide 40 cm de alto, 11 cm de ancho y 6 cm de profundidad; se encuentra en buenas condiciones con signos de uso y manchas.
Descripción del vendedor
maniquí articulado en madera oscura, utilizado principalmente como modelo para el dibujo o la pintura
dotado de articulaciones móviles que permiten colocar el cuerpo en diversas poses humanas realistas
que data de la década de 1930 del siglo XX
El uso en el arte de maniquíes articulados y realizados generalmente en madera por hábiles artistas hacía factible, de hecho, una «dinamización» de las figuras gracias a juntas articuladas que permitían posicionarlos de diversas maneras, permitiendo tanto estudiar su movimiento como vestirlos con prendas a veces pobres, a veces suntuosas, según el personaje que se quería representar, para el estudio de los pliegues
Utilizados como modelos para la pintura, el dibujo y el estudio de las proporciones de la figura humana, gozaron de gran fortuna en los periodos de academicismo y llegaron a ser muy comunes en los estudios de los artistas, sobre todo en los años del neoclasicismo, paralelamente a su ya anterior uso en el ámbito devocional que veía su vestimenta en ocasión de las distintas festividades litúrgicas, según una tradición procesional aún presente hoy en algunas realidades italianas.
Hasta principios del siglo XX, por tanto, cada pintor tenía en su estudio al menos un maniquí articulable de madera y, precisamente, un maniquí “de pintor”, con su característica cabeza en forma de huevo que permitía retratar verosímilmente rostros
en buenas condiciones, con algunos signos del tiempo, pero sin ninguna parte rota o faltante
maniquí articulado en madera oscura, utilizado principalmente como modelo para el dibujo o la pintura
dotado de articulaciones móviles que permiten colocar el cuerpo en diversas poses humanas realistas
que data de la década de 1930 del siglo XX
El uso en el arte de maniquíes articulados y realizados generalmente en madera por hábiles artistas hacía factible, de hecho, una «dinamización» de las figuras gracias a juntas articuladas que permitían posicionarlos de diversas maneras, permitiendo tanto estudiar su movimiento como vestirlos con prendas a veces pobres, a veces suntuosas, según el personaje que se quería representar, para el estudio de los pliegues
Utilizados como modelos para la pintura, el dibujo y el estudio de las proporciones de la figura humana, gozaron de gran fortuna en los periodos de academicismo y llegaron a ser muy comunes en los estudios de los artistas, sobre todo en los años del neoclasicismo, paralelamente a su ya anterior uso en el ámbito devocional que veía su vestimenta en ocasión de las distintas festividades litúrgicas, según una tradición procesional aún presente hoy en algunas realidades italianas.
Hasta principios del siglo XX, por tanto, cada pintor tenía en su estudio al menos un maniquí articulable de madera y, precisamente, un maniquí “de pintor”, con su característica cabeza en forma de huevo que permitía retratar verosímilmente rostros
en buenas condiciones, con algunos signos del tiempo, pero sin ninguna parte rota o faltante
