Loren Artemis (XX-XXI) - Sguardi Frontali





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Sguardi Frontali es una pintura al óleo sobre lienzo de Loren Artemis (XX-XXI) de Italia, 40 × 30 cm, periodo 2020+, firmada a mano, en excelentes condiciones, edición original, que representa un paisaje marítimo.
Descripción del vendedor
Artista: Loren Artemis
Tecnica: Óleo sobre tela
Dimensiones: 40 x 30 cm
Título: Miradas Frontales
La obra se configura como el perfecto correlato compositivo y conceptual de la pintura anterior del artista, evolucionando la narrativa desde una interacción íntima de perfil a un potente retrato doble frontal. También en este lienzo, la escena está dominada por un fondo monocromo de un rojo escarlata intenso, aplicado con una textura vibrante y desaturada que acentúa la dramaticidad de los sujetos en primer plano.
En el centro de la composición, en posición ligeramente elevada, emerge el rostro frontal de la joven. La mirada, enfocada directamente hacia el espectador, es magnética: los ojos claros, de tonalidades ceruleas, están enmarcados por un maquillaje difuminado y pestañas largas y definidas. El corte a casco negro azabache, enriquecido por una franja desfilada, enmarca el óvalo perfecto del rostro. La piel diáfana contrasta nettamente con el rubor intenso y escultórico de las mejillas y con los labios carnosos, pintados de un rojo vivo y ligeramente entreabiertos, que dejan entrever la línea de los dientes. El vestido de cuello alto negro se funde con la base del lienzo, creando una sólida estructura piramidal.
Abajo, superpuesto al busto de la mujer, se alza en primer plano el gato negro, retratado también frontalmente. El pelaje oscuro presenta suaves tonos antracita que confieren volumen y tridimensionalidad al animal. Los ojos de un amarillo dorado intenso, casi vidriosos, replican la frontalidad de la mirada femenina, creando un efecto hipnótico doble para el observador. Los bigotes blancos y finos se abren en abanico, añadiendo un detalle de realismo vívido.
Respecto a la primera obra, la dinámica relacional cambia: ya no hay una tensión lineal entre los dos sujetos, sino una complicidad simbiótica dirigida hacia el exterior. La composición vertical y la simetría casi geométrica de los rostros confieren a la tela una solemnidad casi totemica. La paleta rigurosa — limitada al rojo del fondo, al negro del cabello, del vestido y del manto felino, y al blanco de la encarnadura — mantiene intata la estética noir y sumamente gráfica típica del artista.
Artista: Loren Artemis
Tecnica: Óleo sobre tela
Dimensiones: 40 x 30 cm
Título: Miradas Frontales
La obra se configura como el perfecto correlato compositivo y conceptual de la pintura anterior del artista, evolucionando la narrativa desde una interacción íntima de perfil a un potente retrato doble frontal. También en este lienzo, la escena está dominada por un fondo monocromo de un rojo escarlata intenso, aplicado con una textura vibrante y desaturada que acentúa la dramaticidad de los sujetos en primer plano.
En el centro de la composición, en posición ligeramente elevada, emerge el rostro frontal de la joven. La mirada, enfocada directamente hacia el espectador, es magnética: los ojos claros, de tonalidades ceruleas, están enmarcados por un maquillaje difuminado y pestañas largas y definidas. El corte a casco negro azabache, enriquecido por una franja desfilada, enmarca el óvalo perfecto del rostro. La piel diáfana contrasta nettamente con el rubor intenso y escultórico de las mejillas y con los labios carnosos, pintados de un rojo vivo y ligeramente entreabiertos, que dejan entrever la línea de los dientes. El vestido de cuello alto negro se funde con la base del lienzo, creando una sólida estructura piramidal.
Abajo, superpuesto al busto de la mujer, se alza en primer plano el gato negro, retratado también frontalmente. El pelaje oscuro presenta suaves tonos antracita que confieren volumen y tridimensionalidad al animal. Los ojos de un amarillo dorado intenso, casi vidriosos, replican la frontalidad de la mirada femenina, creando un efecto hipnótico doble para el observador. Los bigotes blancos y finos se abren en abanico, añadiendo un detalle de realismo vívido.
Respecto a la primera obra, la dinámica relacional cambia: ya no hay una tensión lineal entre los dos sujetos, sino una complicidad simbiótica dirigida hacia el exterior. La composición vertical y la simetría casi geométrica de los rostros confieren a la tela una solemnidad casi totemica. La paleta rigurosa — limitada al rojo del fondo, al negro del cabello, del vestido y del manto felino, y al blanco de la encarnadura — mantiene intata la estética noir y sumamente gráfica típica del artista.

