Paco Montoya (XX) - Just "rejoneando"





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Descripción del vendedor
Esta magistral obra al óleo sobre lienzo en tablero de Paco Montoya representa una de las suertes más plásticas de la tauromaquia: el rejoneo. La pintura capta el instante preciso en que el jinete, montado sobre un espectacular caballo tordo, ejecuta un quiebro ante la embestida de un toro de lidia. La composición destaca por su diagonalidad y ritmo, logrando transmitir la velocidad y el riesgo inherentes a este arte.
Desde el punto de vista técnico, Montoya emplea una pincelada valiente y deshecha, de corte marcadamente impresionista. El artista no busca la definición minuciosa, sino la captación de la luz y el movimiento. Es notable el uso del empaste para dar volumen al caballo y la sutileza de los trazos que sugieren el polvo levantado en el ruedo. El fondo, con el graderío y los toreros de apoyo desdibujados en una neblina de color, resalta la acción principal mediante un sabio uso del enfoque selectivo.
La paleta cromática es cálida y vibrante, dominada por los ocres de la arena y el rojo intenso de la barrera, que contrasta cromáticamente con la blancura del caballo y el azabache del toro. La luz, cenital y brillante, unifica toda la escena dotándola de una atmósfera festiva y dramática a la vez.
Firmada por el autor en el ángulo inferior izquierdo con su característica rúbrica en tonos rojizos, esta pieza de formato 50x30 cm es una obra imprescindible para amantes del arte taurino y coleccionistas que aprecian la pintura de acción con un gran dominio de la anatomía animal y la atmósfera lumínica.
Esta magistral obra al óleo sobre lienzo en tablero de Paco Montoya representa una de las suertes más plásticas de la tauromaquia: el rejoneo. La pintura capta el instante preciso en que el jinete, montado sobre un espectacular caballo tordo, ejecuta un quiebro ante la embestida de un toro de lidia. La composición destaca por su diagonalidad y ritmo, logrando transmitir la velocidad y el riesgo inherentes a este arte.
Desde el punto de vista técnico, Montoya emplea una pincelada valiente y deshecha, de corte marcadamente impresionista. El artista no busca la definición minuciosa, sino la captación de la luz y el movimiento. Es notable el uso del empaste para dar volumen al caballo y la sutileza de los trazos que sugieren el polvo levantado en el ruedo. El fondo, con el graderío y los toreros de apoyo desdibujados en una neblina de color, resalta la acción principal mediante un sabio uso del enfoque selectivo.
La paleta cromática es cálida y vibrante, dominada por los ocres de la arena y el rojo intenso de la barrera, que contrasta cromáticamente con la blancura del caballo y el azabache del toro. La luz, cenital y brillante, unifica toda la escena dotándola de una atmósfera festiva y dramática a la vez.
Firmada por el autor en el ángulo inferior izquierdo con su característica rúbrica en tonos rojizos, esta pieza de formato 50x30 cm es una obra imprescindible para amantes del arte taurino y coleccionistas que aprecian la pintura de acción con un gran dominio de la anatomía animal y la atmósfera lumínica.

