Van Hove - Van Hove - 2005





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Valoración Excelente en Trustpilot.
Descripción del vendedor
Editions d'art Charles Moreau:
Van Hove
Edición bilingüe francés‑inglés
Extremadamente rara y difícil de encontrar en un estado tan excelente.
En todos los sentidos, su obra es luminosa. Por su talento para captar los fotones que rebotan alegremente sobre la piel de sus modelos, por supuesto; pero también y sobre todo por la evidencia de un asombro muy antiguo y muy compartido que ella nos hace redescubrir. En su intento de fijar un momento de la perfección de los cuerpos terrestres se perciben acentos antiquísimos de lo pagano. Reminiscencias del tiempo en que los hombres creaban dioses a su imagen. Misterios de una renacimiento perpetuo: cuya tarea, esencialmente, corresponde al aspecto femenino de la Creación: flores, mujeres. A ese asombro no puede faltar un asombro, si no una rebelión, ante la fatalidad de la naturaleza efímera del instante de mayor brillo (y cuyo imagen, sin embargo, se fija para siempre en el espejo interior de cada una). No obstante, gracias a una cadena ininterrumpida de deslumbramientos, una cadena sin fin de subyugaciones, el mundo pertenece a las mujeres. Porque ellas son el mundo. Porque su perdurabilidad reposa en las profundidades de sus vientres tiernos. Las mujeres reconocen una parte esencial de su verdad en estos dibujos y estas pinturas. En ellos descubren sentimientos que nunca habían sido expresados con tanta claridad. En cuanto a las chicas, pueden, por un instante, dejar caer sus armaduras, sus encajes, sus cuerdas. Combativas y enamoradas por fuera, finalmente se quedan solas frente a espejos mágicos de papel y de lienzo. Y se encuentran bien.
El vendedor y su historia
Editions d'art Charles Moreau:
Van Hove
Edición bilingüe francés‑inglés
Extremadamente rara y difícil de encontrar en un estado tan excelente.
En todos los sentidos, su obra es luminosa. Por su talento para captar los fotones que rebotan alegremente sobre la piel de sus modelos, por supuesto; pero también y sobre todo por la evidencia de un asombro muy antiguo y muy compartido que ella nos hace redescubrir. En su intento de fijar un momento de la perfección de los cuerpos terrestres se perciben acentos antiquísimos de lo pagano. Reminiscencias del tiempo en que los hombres creaban dioses a su imagen. Misterios de una renacimiento perpetuo: cuya tarea, esencialmente, corresponde al aspecto femenino de la Creación: flores, mujeres. A ese asombro no puede faltar un asombro, si no una rebelión, ante la fatalidad de la naturaleza efímera del instante de mayor brillo (y cuyo imagen, sin embargo, se fija para siempre en el espejo interior de cada una). No obstante, gracias a una cadena ininterrumpida de deslumbramientos, una cadena sin fin de subyugaciones, el mundo pertenece a las mujeres. Porque ellas son el mundo. Porque su perdurabilidad reposa en las profundidades de sus vientres tiernos. Las mujeres reconocen una parte esencial de su verdad en estos dibujos y estas pinturas. En ellos descubren sentimientos que nunca habían sido expresados con tanta claridad. En cuanto a las chicas, pueden, por un instante, dejar caer sus armaduras, sus encajes, sus cuerdas. Combativas y enamoradas por fuera, finalmente se quedan solas frente a espejos mágicos de papel y de lienzo. Y se encuentran bien.

