École française (XX) - Le lac de lumière





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Le lac de lumière, una obra original en óleo sobre tabla de la escuela francesa (XX) de 1980-1990, firmada a mano, procedente de Francia, vendida con marco; dimensiones con marco 45 x 74,5 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela francesa, que representa un tranquilo paisaje lacustre donde el cielo, el agua y la vegetación se unen para transmitir una profunda sensación de paz, amplitud y armonía natural. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 45x74,5x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 31x61 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un paisaje lacustre de extraordinaria sensibilidad, donde el agua, la luz y el cielo se convierten en los protagonistas absolutos de una escena llena de serenidad y belleza natural. La composición se abre ante el espectador como una amplia extensión de agua tranquila que refleja los colores cambiantes del entorno, creando una atmósfera etérea y casi soñadora. El horizonte se sitúa suavemente en la distancia, delimitado por una línea de vegetación y suaves elevaciones del terreno que aportan profundidad y equilibrio visual. La escena transmite una sensación de inmensa calma, como si el tiempo hubiera quedado suspendido en un instante de perfecta armonía entre el cielo y la tierra.
El agua ocupa gran parte de la composición y actúa como un inmenso espejo que recoge y transforma los colores del paisaje. Su superficie parece vibrar con reflejos delicados que mezclan azules, verdes, amarillos y suaves matices cálidos, generando una riqueza visual extraordinaria. Lejos de mostrarse completamente inmóvil, el agua sugiere pequeñas ondulaciones que aportan movimiento y vida a la escena. Estas ligeras variaciones permiten que los reflejos se fragmenten y se fundan entre sí, creando una sensación de profundidad y luminosidad que envuelve toda la obra. El espectador puede imaginar el silencio del lugar, apenas interrumpido por el suave sonido del agua y el canto lejano de las aves que habitan el entorno.
El paisaje que rodea la lámina de agua aparece construido mediante suaves franjas de vegetación y terreno que delimitan la orilla. Las zonas cubiertas de hierbas y plantas acuáticas introducen notas de color vibrante que contrastan armoniosamente con los tonos más fríos del agua. Pequeños islotes vegetales emergen aquí y allá, aportando variedad a la composición y reforzando la sensación de un ecosistema rico y lleno de vida. A lo lejos, algunas construcciones discretas parecen integrarse en el paisaje sin alterar su tranquilidad, sugiriendo la presencia humana de manera sutil y respetuosa. Esta integración entre naturaleza y actividad humana contribuye a la atmósfera de equilibrio que domina toda la escena.
El cielo desempeña un papel fundamental en la personalidad de la obra. Grandes masas de nubes recorren la parte superior de la composición, creando un espectáculo de formas y colores que se refleja sobre la superficie del agua. Los tonos suaves se combinan con matices más intensos, generando una sensación de profundidad atmosférica y movimiento. La luz parece filtrarse entre las nubes y extenderse sobre el paisaje, iluminando determinadas zonas y creando reflejos que enriquecen aún más la composición. Esta interacción constante entre cielo y agua convierte el paisaje en un espacio dinámico donde cada elemento responde al otro en una perfecta armonía visual.
La fuerza de la obra reside también en su capacidad para transmitir emociones a través de la simplicidad del paisaje. No hay grandes acontecimientos ni elementos monumentales; sin embargo, la escena posee una intensidad emocional que invita a la contemplación prolongada. La inmensidad del agua, la suavidad de la luz y la amplitud del horizonte generan una sensación de libertad y de conexión con la naturaleza. El espectador se siente atraído hacia ese espacio abierto y luminoso, encontrando en él un refugio de calma y equilibrio frente al ritmo acelerado de la vida cotidiana.
En conjunto, esta obra captura magistralmente la belleza silenciosa de un paisaje lacustre donde el agua refleja la inmensidad del cielo y la riqueza cromática de la naturaleza. La armoniosa combinación de reflejos, vegetación, nubes y luz crea una escena profundamente serena que invita a la contemplación, al descanso y a la admiración por los paisajes donde la naturaleza se expresa con delicadeza y plenitud. El cuadro transmite una sensación de paz duradera, convirtiéndose en una evocación poética de la calma y de la belleza de los espacios abiertos.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela francesa, que representa un tranquilo paisaje lacustre donde el cielo, el agua y la vegetación se unen para transmitir una profunda sensación de paz, amplitud y armonía natural. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 45x74,5x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 31x61 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un paisaje lacustre de extraordinaria sensibilidad, donde el agua, la luz y el cielo se convierten en los protagonistas absolutos de una escena llena de serenidad y belleza natural. La composición se abre ante el espectador como una amplia extensión de agua tranquila que refleja los colores cambiantes del entorno, creando una atmósfera etérea y casi soñadora. El horizonte se sitúa suavemente en la distancia, delimitado por una línea de vegetación y suaves elevaciones del terreno que aportan profundidad y equilibrio visual. La escena transmite una sensación de inmensa calma, como si el tiempo hubiera quedado suspendido en un instante de perfecta armonía entre el cielo y la tierra.
El agua ocupa gran parte de la composición y actúa como un inmenso espejo que recoge y transforma los colores del paisaje. Su superficie parece vibrar con reflejos delicados que mezclan azules, verdes, amarillos y suaves matices cálidos, generando una riqueza visual extraordinaria. Lejos de mostrarse completamente inmóvil, el agua sugiere pequeñas ondulaciones que aportan movimiento y vida a la escena. Estas ligeras variaciones permiten que los reflejos se fragmenten y se fundan entre sí, creando una sensación de profundidad y luminosidad que envuelve toda la obra. El espectador puede imaginar el silencio del lugar, apenas interrumpido por el suave sonido del agua y el canto lejano de las aves que habitan el entorno.
El paisaje que rodea la lámina de agua aparece construido mediante suaves franjas de vegetación y terreno que delimitan la orilla. Las zonas cubiertas de hierbas y plantas acuáticas introducen notas de color vibrante que contrastan armoniosamente con los tonos más fríos del agua. Pequeños islotes vegetales emergen aquí y allá, aportando variedad a la composición y reforzando la sensación de un ecosistema rico y lleno de vida. A lo lejos, algunas construcciones discretas parecen integrarse en el paisaje sin alterar su tranquilidad, sugiriendo la presencia humana de manera sutil y respetuosa. Esta integración entre naturaleza y actividad humana contribuye a la atmósfera de equilibrio que domina toda la escena.
El cielo desempeña un papel fundamental en la personalidad de la obra. Grandes masas de nubes recorren la parte superior de la composición, creando un espectáculo de formas y colores que se refleja sobre la superficie del agua. Los tonos suaves se combinan con matices más intensos, generando una sensación de profundidad atmosférica y movimiento. La luz parece filtrarse entre las nubes y extenderse sobre el paisaje, iluminando determinadas zonas y creando reflejos que enriquecen aún más la composición. Esta interacción constante entre cielo y agua convierte el paisaje en un espacio dinámico donde cada elemento responde al otro en una perfecta armonía visual.
La fuerza de la obra reside también en su capacidad para transmitir emociones a través de la simplicidad del paisaje. No hay grandes acontecimientos ni elementos monumentales; sin embargo, la escena posee una intensidad emocional que invita a la contemplación prolongada. La inmensidad del agua, la suavidad de la luz y la amplitud del horizonte generan una sensación de libertad y de conexión con la naturaleza. El espectador se siente atraído hacia ese espacio abierto y luminoso, encontrando en él un refugio de calma y equilibrio frente al ritmo acelerado de la vida cotidiana.
En conjunto, esta obra captura magistralmente la belleza silenciosa de un paisaje lacustre donde el agua refleja la inmensidad del cielo y la riqueza cromática de la naturaleza. La armoniosa combinación de reflejos, vegetación, nubes y luz crea una escena profundamente serena que invita a la contemplación, al descanso y a la admiración por los paisajes donde la naturaleza se expresa con delicadeza y plenitud. El cuadro transmite una sensación de paz duradera, convirtiéndose en una evocación poética de la calma y de la belleza de los espacios abiertos.

