Centro de mesa - Cobre, Plateado - Hojas de Vid





Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 135881 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Centro de mesa oval en cobre plateado de Francia, periodo estimado 1850–1900, estilo Napoleón III, dimensiones 31×20×8 cm, borde calado con hojas de vid, en buen estado.
Descripción del vendedor
Es un centro de mesa que destila orfebrería del siglo XIX, trabajado en cobre plateado con ese tono cálido y ligeramente ambarino que solo aparece cuando el metal ha envejecido con dignidad. La forma ovalada, suave y ligeramente cóncava, parece pensada para recibir fruta, flores secas o simplemente para lucir como pieza decorativa autónoma, porque su presencia basta por sí sola.
El borde es donde la pieza revela su alma artística: un calado de hojas de vid, finamente recortadas, que se entrelazan como si formaran una guirnalda continua. Las hojas, con sus nervaduras insinuadas y sus curvas orgánicas, evocan la iconografía clásica del vino, la abundancia y la celebración. Ese motivo, tan querido por los orfebres del XIX, combina naturalismo y elegancia, y aquí aparece interpretado con una ligereza casi escultórica.
El contraste entre el centro liso —pulido, sereno, con una pátina que cuenta historias— y el borde ornamentado crea un equilibrio perfecto entre sobriedad y fantasía. No es una pieza ostentosa, sino refinada, hecha para atraer la mirada sin imponerse.
En conjunto, este centro de mesa es un ejemplo precioso de cómo la orfebrería decimonónica sabía transformar un objeto cotidiano en un pequeño escenario decorativo.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es un centro de mesa que destila orfebrería del siglo XIX, trabajado en cobre plateado con ese tono cálido y ligeramente ambarino que solo aparece cuando el metal ha envejecido con dignidad. La forma ovalada, suave y ligeramente cóncava, parece pensada para recibir fruta, flores secas o simplemente para lucir como pieza decorativa autónoma, porque su presencia basta por sí sola.
El borde es donde la pieza revela su alma artística: un calado de hojas de vid, finamente recortadas, que se entrelazan como si formaran una guirnalda continua. Las hojas, con sus nervaduras insinuadas y sus curvas orgánicas, evocan la iconografía clásica del vino, la abundancia y la celebración. Ese motivo, tan querido por los orfebres del XIX, combina naturalismo y elegancia, y aquí aparece interpretado con una ligereza casi escultórica.
El contraste entre el centro liso —pulido, sereno, con una pátina que cuenta historias— y el borde ornamentado crea un equilibrio perfecto entre sobriedad y fantasía. No es una pieza ostentosa, sino refinada, hecha para atraer la mirada sin imponerse.
En conjunto, este centro de mesa es un ejemplo precioso de cómo la orfebrería decimonónica sabía transformar un objeto cotidiano en un pequeño escenario decorativo.
Envío certificado y buen embalaje.

