Candelabro (2) - Bronce - Perros Foo





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Dos candelabros de bronce en forma de perros Foo, originarios de España, de la década de 1950–1960, cada uno de unos 10 cm de alto, 10 cm de ancho y 5 cm de profundo, con portavelas en la espalda y pátina cálida, en buen estado de uso con signos leves de la edad.
Descripción del vendedor
Estos dos candelabros en forma de perros Foo —o leones guardianes chinos— tienen esa presencia rotunda y casi teatral que caracteriza a las reinterpretaciones decorativas de mediados del siglo XX. Son piezas de bronce trabajadas con un nivel de detalle que busca transmitir fuerza, protección y un punto de exotismo, muy en sintonía con la fascinación occidental por el arte oriental durante ese periodo.
Cada figura se apoya con firmeza sobre sus cuatro patas, con el cuerpo cubierto de volutas, escamas estilizadas y motivos que recuerdan armaduras ceremoniales. La cabeza, con su melena ondulante y expresión vigilante, aporta ese carácter híbrido entre animal real y criatura mitológica que define a los perros Foo. Sobre el lomo, el portavelas se eleva como una pequeña flor metálica, con un borde ondulado que suaviza la contundencia del conjunto y añade un toque ornamental delicado.
El bronce, con su pátina cálida y ligeramente oscurecida por el tiempo, les da profundidad y autenticidad. No son piezas que pretendan pasar por antiguas, pero sí capturan muy bien el espíritu decorativo de mediados del siglo XX: objetos sólidos, simbólicos, pensados para destacar en un aparador, una consola o una repisa, aportando carácter y un aire de colección viajera.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Estos dos candelabros en forma de perros Foo —o leones guardianes chinos— tienen esa presencia rotunda y casi teatral que caracteriza a las reinterpretaciones decorativas de mediados del siglo XX. Son piezas de bronce trabajadas con un nivel de detalle que busca transmitir fuerza, protección y un punto de exotismo, muy en sintonía con la fascinación occidental por el arte oriental durante ese periodo.
Cada figura se apoya con firmeza sobre sus cuatro patas, con el cuerpo cubierto de volutas, escamas estilizadas y motivos que recuerdan armaduras ceremoniales. La cabeza, con su melena ondulante y expresión vigilante, aporta ese carácter híbrido entre animal real y criatura mitológica que define a los perros Foo. Sobre el lomo, el portavelas se eleva como una pequeña flor metálica, con un borde ondulado que suaviza la contundencia del conjunto y añade un toque ornamental delicado.
El bronce, con su pátina cálida y ligeramente oscurecida por el tiempo, les da profundidad y autenticidad. No son piezas que pretendan pasar por antiguas, pero sí capturan muy bien el espíritu decorativo de mediados del siglo XX: objetos sólidos, simbólicos, pensados para destacar en un aparador, una consola o una repisa, aportando carácter y un aire de colección viajera.
Envío certificado y buen embalaje.

