Lámpara de sobremesa - Art Déco - Bronce, Cristal





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Lámpara Art Déco de Francia, periodo estimado 1940–1950, de bronce y cristal, pantalla de vidrio opalino verde, dimensiones 32×14×14 cm, en buen estado y en funcionamiento.
Descripción del vendedor
Es una lámpara que captura ese Art Déco de mediados del siglo XX que ya no busca la exuberancia geométrica de los años veinte, sino una elegancia más contenida, más doméstica, donde el metal y el vidrio dialogan con una armonía casi arquitectónica. El bronce, pulido y cálido, estructura toda la pieza con una presencia firme: el fuste se eleva con curvas suaves y proporciones equilibradas, mientras la base tripodal —ligeramente abierta, casi como tres volutas que se despliegan— aporta estabilidad y un toque escultórico muy propio del diseño decorativo de la época.
Sobre esa estructura metálica se asienta la verdadera protagonista: una pantalla de cristal opalino en un verde profundo, redondeada, compacta, con ese brillo lechoso que difunde la luz de manera suave y envolvente. Es un vidrio que no pretende ser translúcido, sino atmosférico; convierte la iluminación en un gesto estético, no solo funcional. Ese contraste entre el verde intenso y el dorado del bronce crea un diálogo cromático que remite directamente al refinamiento del Art Déco tardío, cuando los interiores buscaban sofisticación sin estridencias.
La lámpara, en conjunto, tiene algo de objeto joya: pequeña pero contundente, decorativa sin perder utilidad, moderna sin renunciar a la artesanía. Es una pieza que ilumina incluso apagada, porque su silueta, sus materiales y su equilibrio formal condensan una época en la que el diseño aspiraba a ser bello, práctico y duradero a la vez.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es una lámpara que captura ese Art Déco de mediados del siglo XX que ya no busca la exuberancia geométrica de los años veinte, sino una elegancia más contenida, más doméstica, donde el metal y el vidrio dialogan con una armonía casi arquitectónica. El bronce, pulido y cálido, estructura toda la pieza con una presencia firme: el fuste se eleva con curvas suaves y proporciones equilibradas, mientras la base tripodal —ligeramente abierta, casi como tres volutas que se despliegan— aporta estabilidad y un toque escultórico muy propio del diseño decorativo de la época.
Sobre esa estructura metálica se asienta la verdadera protagonista: una pantalla de cristal opalino en un verde profundo, redondeada, compacta, con ese brillo lechoso que difunde la luz de manera suave y envolvente. Es un vidrio que no pretende ser translúcido, sino atmosférico; convierte la iluminación en un gesto estético, no solo funcional. Ese contraste entre el verde intenso y el dorado del bronce crea un diálogo cromático que remite directamente al refinamiento del Art Déco tardío, cuando los interiores buscaban sofisticación sin estridencias.
La lámpara, en conjunto, tiene algo de objeto joya: pequeña pero contundente, decorativa sin perder utilidad, moderna sin renunciar a la artesanía. Es una pieza que ilumina incluso apagada, porque su silueta, sus materiales y su equilibrio formal condensan una época en la que el diseño aspiraba a ser bello, práctico y duradero a la vez.
Envío certificado y buen embalaje.

