Francesca Escobar (1972) - Summer Sea






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
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Summer Sea es una obra original al óleo sobre tela de Francesca Escobar (1972), originaria de España, datada 1990–2000, 30 x 30 cm, firmada a mano, edición Original, en excelente estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Francesca Escobar, que representa una joven y su perro contemplan tranquilamente el mar, simbolizando la libertad, la amistad y la serenidad de un instante perfecto junto al océano. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 30x30x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra, Francesca.
· La pieza se encuentra en perfecto estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos transporta a un instante lleno de frescura, calma y sencillez junto al mar, capturando uno de esos momentos cotidianos que, por su belleza y espontaneidad, adquieren un carácter casi poético. La escena muestra a una joven situada en la orilla, contemplando la inmensidad del océano mientras una suave brisa parece envolver el entorno. Su figura se convierte en el centro de la composición, no solo por su posición destacada, sino también por la serenidad que transmite su actitud. A su lado, un pequeño perro comparte el momento, aportando cercanía, ternura y una sensación de compañía que enriquece emocionalmente la escena. El resultado es una imagen que evoca recuerdos de verano, libertad y conexión con la naturaleza.
La protagonista aparece representada de espaldas, una elección que permite al espectador identificarse fácilmente con ella y compartir su experiencia visual. Vestida con un ligero atuendo de tonos claros, parece disfrutar de la tranquilidad de la costa mientras sostiene su sombrero para protegerlo del viento marino. Este sencillo gesto aporta dinamismo a la composición y sugiere el movimiento constante de la brisa. La postura relajada de la joven transmite una sensación de bienestar absoluto, como si estuviera disfrutando de un momento de pausa lejos de las preocupaciones cotidianas. Su presencia no domina el paisaje, sino que se integra armoniosamente en él, formando parte de la atmósfera serena que envuelve toda la obra.
El mar ocupa una gran parte de la composición y se extiende hasta el horizonte con una calma cautivadora. Las tonalidades azules se suceden en delicadas variaciones que sugieren la transparencia del agua, los reflejos de la luz y el suave movimiento de las olas. La línea del horizonte divide la escena con elegancia, aportando una sensación de equilibrio y amplitud. La inmensidad del océano contrasta con la figura humana, reforzando la idea de contemplación y de conexión con algo mucho más grande que uno mismo. El agua parece extenderse infinitamente, invitando a imaginar horizontes lejanos y viajes sin destino definido.
El pequeño perro situado junto a la joven desempeña un papel fundamental en la dimensión emocional del cuadro. Su presencia añade un toque entrañable y cercano que humaniza aún más la escena. Parece observar el entorno con curiosidad o compartir la contemplación del mar junto a su acompañante. Esta relación implícita entre ambos personajes transmite una sensación de amistad, fidelidad y tranquilidad. El animal contribuye además a equilibrar visualmente la composición y aporta una nota de espontaneidad que hace que la escena resulte especialmente cálida y acogedora.
La luz que envuelve el paisaje es suave y luminosa, propia de una jornada agradable junto al mar. Los colores claros predominan en toda la composición, generando una atmósfera fresca y relajante. Las suaves tonalidades de la arena, el agua y el cielo se combinan para crear una sensación de armonía visual que invita a la contemplación. No hay elementos que rompan la calma del momento; todo parece orientado a transmitir paz, silencio y disfrute. La obra consigue capturar no solo un lugar concreto, sino también una emoción universal asociada a los días de verano, a la libertad y al placer de disfrutar de la naturaleza en compañía.
En conjunto, este cuadro es una hermosa evocación de la serenidad de la vida junto al mar, donde una joven y su fiel compañero comparten un instante de contemplación frente al océano. La combinación de luz, espacio abierto, colores suaves y gestos naturales crea una escena llena de sensibilidad y encanto. La obra transmite tranquilidad, libertad y una profunda sensación de bienestar, invitando al espectador a recordar esos momentos sencillos que permanecen en la memoria por su belleza y autenticidad. Es una imagen que celebra la calma, la amistad y el vínculo especial que puede surgir entre las personas, los animales y la naturaleza.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Francesca Escobar, que representa una joven y su perro contemplan tranquilamente el mar, simbolizando la libertad, la amistad y la serenidad de un instante perfecto junto al océano. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 30x30x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra, Francesca.
· La pieza se encuentra en perfecto estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos transporta a un instante lleno de frescura, calma y sencillez junto al mar, capturando uno de esos momentos cotidianos que, por su belleza y espontaneidad, adquieren un carácter casi poético. La escena muestra a una joven situada en la orilla, contemplando la inmensidad del océano mientras una suave brisa parece envolver el entorno. Su figura se convierte en el centro de la composición, no solo por su posición destacada, sino también por la serenidad que transmite su actitud. A su lado, un pequeño perro comparte el momento, aportando cercanía, ternura y una sensación de compañía que enriquece emocionalmente la escena. El resultado es una imagen que evoca recuerdos de verano, libertad y conexión con la naturaleza.
La protagonista aparece representada de espaldas, una elección que permite al espectador identificarse fácilmente con ella y compartir su experiencia visual. Vestida con un ligero atuendo de tonos claros, parece disfrutar de la tranquilidad de la costa mientras sostiene su sombrero para protegerlo del viento marino. Este sencillo gesto aporta dinamismo a la composición y sugiere el movimiento constante de la brisa. La postura relajada de la joven transmite una sensación de bienestar absoluto, como si estuviera disfrutando de un momento de pausa lejos de las preocupaciones cotidianas. Su presencia no domina el paisaje, sino que se integra armoniosamente en él, formando parte de la atmósfera serena que envuelve toda la obra.
El mar ocupa una gran parte de la composición y se extiende hasta el horizonte con una calma cautivadora. Las tonalidades azules se suceden en delicadas variaciones que sugieren la transparencia del agua, los reflejos de la luz y el suave movimiento de las olas. La línea del horizonte divide la escena con elegancia, aportando una sensación de equilibrio y amplitud. La inmensidad del océano contrasta con la figura humana, reforzando la idea de contemplación y de conexión con algo mucho más grande que uno mismo. El agua parece extenderse infinitamente, invitando a imaginar horizontes lejanos y viajes sin destino definido.
El pequeño perro situado junto a la joven desempeña un papel fundamental en la dimensión emocional del cuadro. Su presencia añade un toque entrañable y cercano que humaniza aún más la escena. Parece observar el entorno con curiosidad o compartir la contemplación del mar junto a su acompañante. Esta relación implícita entre ambos personajes transmite una sensación de amistad, fidelidad y tranquilidad. El animal contribuye además a equilibrar visualmente la composición y aporta una nota de espontaneidad que hace que la escena resulte especialmente cálida y acogedora.
La luz que envuelve el paisaje es suave y luminosa, propia de una jornada agradable junto al mar. Los colores claros predominan en toda la composición, generando una atmósfera fresca y relajante. Las suaves tonalidades de la arena, el agua y el cielo se combinan para crear una sensación de armonía visual que invita a la contemplación. No hay elementos que rompan la calma del momento; todo parece orientado a transmitir paz, silencio y disfrute. La obra consigue capturar no solo un lugar concreto, sino también una emoción universal asociada a los días de verano, a la libertad y al placer de disfrutar de la naturaleza en compañía.
En conjunto, este cuadro es una hermosa evocación de la serenidad de la vida junto al mar, donde una joven y su fiel compañero comparten un instante de contemplación frente al océano. La combinación de luz, espacio abierto, colores suaves y gestos naturales crea una escena llena de sensibilidad y encanto. La obra transmite tranquilidad, libertad y una profunda sensación de bienestar, invitando al espectador a recordar esos momentos sencillos que permanecen en la memoria por su belleza y autenticidad. Es una imagen que celebra la calma, la amistad y el vínculo especial que puede surgir entre las personas, los animales y la naturaleza.
