Emilio Isgrò (1937) - Sans titre

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Silvia Possanza
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Descripción del vendedor

Los coleccionistas y estimadores más expertos notarán una particularidad increíblemente rara en esta obra del maestro Emilio Isgrò, a saber, este matiz de la tachadura, estas palabras dejadas parcialmente visibles solo para quien esté atento y sea curioso.

Este es un rasgo distintivo de esta serigrafía tirada en solo 40 ejemplares, que la convierte en un único dentro del ciclo pictórico del maestro, que normalmente o borra por completo la palabra o la deja visible; en cambio aquí tenemos la añadidura del "matiz de la tachadura".

Emilio Isgrò con la tachadura fue un gran precursor de la notificación de la desvalorización y el decaimiento de la palabra, del lenguaje, del valor que las palabras poseen, un fenómeno que hoy en día estamos viviendo más que nunca.
El maestro comenzó a denunciar en 1964 aquello que ahora es cotidiano, probable; notemos esta falta de valor de la palabra, entendida como objeto portador de ideas, susceptible de declinarse en todas sus formas, desde los debates televisivos, en los informativos impresos, en la divulgación por parte de los mass media y en la cada vez menor sociedad lectora que estamos abriendo camino a crear.
Menos palabras, menos cultura en circulación, pero esto, más allá de críticas sobre el arte, ¿qué implica socialmente?
La capacidad de razonar, y añadiría la capacidad de razonar con un pensamiento crítico y propio, está determinada por la cantidad y la calidad del vocabulario que posee un individuo; no podemos pensar más allá de las palabras que conocemos, como no se puede construir una casa sin todo el material necesario, cuanto más falte el material, menos completa, estable y practicable será la casa.
Limitando las palabras se limitan también los conceptos que uno puede crear y la capacidad de expresarlos o de expresarse.
Incluido el postulado de menos palabras igual a menos pensamientos, el trabajo de Isgrò adquiere un valor muy alto a nivel cultural y artístico.
Ocultar las palabras tras la tachadura es una manera del maestro para hacer brotar la curiosidad del espectador de la obra, una forma de aconsejarnos que vayamos a explorar debajo de la palabra, a imaginar qué podría haber en relación con aquello que se deja “libre” para ser leído.
Un proceso conceptual, de descubrimiento, de investigación, de reflexión sobre las palabras y su disposición, casi como si Isgrò asumiera el rol pedagógico de maestro, así como de intelectual.
Pero Isgrò no es solo un “docente”, es también un creador de nuevas reglas sintácticas y formales, un desarrollador de historias nuevas, pero también un atento satírico; el maestro es aquello que un intelectual debería ser: un “despertador de conciencias”.
Emilio Isgrò, por tanto, se coloca en la historia del arte como un guardián de la palabra y, por extensión, de la cultura, un papel fundamental que cada vez más necesitamos.

Las dimensiones de la obra son de 80 x 60 cm.

El número de la tirada podría no corresponder al número de la fotografía.

La procedencia de la obra es de la galleria Grafica Manzoni, la cual emite su certificado de autenticidad.

Los coleccionistas y estimadores más expertos notarán una particularidad increíblemente rara en esta obra del maestro Emilio Isgrò, a saber, este matiz de la tachadura, estas palabras dejadas parcialmente visibles solo para quien esté atento y sea curioso.

Este es un rasgo distintivo de esta serigrafía tirada en solo 40 ejemplares, que la convierte en un único dentro del ciclo pictórico del maestro, que normalmente o borra por completo la palabra o la deja visible; en cambio aquí tenemos la añadidura del "matiz de la tachadura".

Emilio Isgrò con la tachadura fue un gran precursor de la notificación de la desvalorización y el decaimiento de la palabra, del lenguaje, del valor que las palabras poseen, un fenómeno que hoy en día estamos viviendo más que nunca.
El maestro comenzó a denunciar en 1964 aquello que ahora es cotidiano, probable; notemos esta falta de valor de la palabra, entendida como objeto portador de ideas, susceptible de declinarse en todas sus formas, desde los debates televisivos, en los informativos impresos, en la divulgación por parte de los mass media y en la cada vez menor sociedad lectora que estamos abriendo camino a crear.
Menos palabras, menos cultura en circulación, pero esto, más allá de críticas sobre el arte, ¿qué implica socialmente?
La capacidad de razonar, y añadiría la capacidad de razonar con un pensamiento crítico y propio, está determinada por la cantidad y la calidad del vocabulario que posee un individuo; no podemos pensar más allá de las palabras que conocemos, como no se puede construir una casa sin todo el material necesario, cuanto más falte el material, menos completa, estable y practicable será la casa.
Limitando las palabras se limitan también los conceptos que uno puede crear y la capacidad de expresarlos o de expresarse.
Incluido el postulado de menos palabras igual a menos pensamientos, el trabajo de Isgrò adquiere un valor muy alto a nivel cultural y artístico.
Ocultar las palabras tras la tachadura es una manera del maestro para hacer brotar la curiosidad del espectador de la obra, una forma de aconsejarnos que vayamos a explorar debajo de la palabra, a imaginar qué podría haber en relación con aquello que se deja “libre” para ser leído.
Un proceso conceptual, de descubrimiento, de investigación, de reflexión sobre las palabras y su disposición, casi como si Isgrò asumiera el rol pedagógico de maestro, así como de intelectual.
Pero Isgrò no es solo un “docente”, es también un creador de nuevas reglas sintácticas y formales, un desarrollador de historias nuevas, pero también un atento satírico; el maestro es aquello que un intelectual debería ser: un “despertador de conciencias”.
Emilio Isgrò, por tanto, se coloca en la historia del arte como un guardián de la palabra y, por extensión, de la cultura, un papel fundamental que cada vez más necesitamos.

Las dimensiones de la obra son de 80 x 60 cm.

El número de la tirada podría no corresponder al número de la fotografía.

La procedencia de la obra es de la galleria Grafica Manzoni, la cual emite su certificado de autenticidad.

Datos

Artista
Emilio Isgrò (1937)
Vendido por
Galería
Edición
Edición limitada
Edition number
40 esemplari
Título de la obra
Sans titre
Técnica
Serigrafía
Firma
Firmado a mano
País de origen
Italia
Año
2014
Estado
En excelente estado
Alto
80 cm
Ancho
60 cm
Estilo
Arte conceptual
Periodo
2010-2020
Se vende con marco
No
Vendido por
ItaliaVerificado
112
Objetos vendidos
100%
pro

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