Megalodón - Diente fósil - 14.5 cm - 11 cm





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Diente de Megalodon procedente de Indonesia, del Cuaternario Pleistoceno (2,58–0,0117 millones de años), natural y sin restaurar, mide 14,5 cm de alto, 11 cm de ancho y 3,5 cm de profundo, pesa 360 g, auténtico/original.
Descripción del vendedor
Este no es un diente común de Megalodón. Es una auténtica pieza llamativa de 14,5 cm que deja claro, de inmediato, por qué el Megalodón fue el cazador oceánico definitivo.
Totalmente 100% natural y sin restaurar, tal como se formó hace millones de años. Sin intervenciones artificiales, sin reparaciones, solo pura potencia fósil.
La corona es francamente espectacular. Una rara gama de colores en tonos rojos, naranjas y marrones hace que el diente parezca todavía ardiendo con la fuerza primal del océano. Se asemeja literalmente a una fogata congelada en piedra, intensa, vibrante y casi hipnotizante.
En la parte frontal ocurre algo que casi nunca ves: entre los cálidos colores de fuego aparecen sutiles pero claros matices verdes, que dan al diente una apariencia casi extraterrestre. Este contraste de color inesperado hace que este ejemplar sea único en su especie.
La raíz de color beige forma una base tranquila y natural bajo la explosión de color de la corona, haciendo que el conjunto resalte aún más. Cada ángulo revela nuevos detalles; este no es un diente que miras por casualidad, es un diente que sigue atrayendo.
Este es un hallazgo digno de museo, un fósil que impresiona no solo por su tamaño, sino sobre todo por su rara, casi artística formación natural.
Este no es un diente común de Megalodón. Es una auténtica pieza llamativa de 14,5 cm que deja claro, de inmediato, por qué el Megalodón fue el cazador oceánico definitivo.
Totalmente 100% natural y sin restaurar, tal como se formó hace millones de años. Sin intervenciones artificiales, sin reparaciones, solo pura potencia fósil.
La corona es francamente espectacular. Una rara gama de colores en tonos rojos, naranjas y marrones hace que el diente parezca todavía ardiendo con la fuerza primal del océano. Se asemeja literalmente a una fogata congelada en piedra, intensa, vibrante y casi hipnotizante.
En la parte frontal ocurre algo que casi nunca ves: entre los cálidos colores de fuego aparecen sutiles pero claros matices verdes, que dan al diente una apariencia casi extraterrestre. Este contraste de color inesperado hace que este ejemplar sea único en su especie.
La raíz de color beige forma una base tranquila y natural bajo la explosión de color de la corona, haciendo que el conjunto resalte aún más. Cada ángulo revela nuevos detalles; este no es un diente que miras por casualidad, es un diente que sigue atrayendo.
Este es un hallazgo digno de museo, un fósil que impresiona no solo por su tamaño, sino sobre todo por su rara, casi artística formación natural.

