Nazzareno Sidoli (1879–1969) - Nello Studio del Pittore






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Nello Studio del Pittore, óleo sobre tabla, 49 × 37 cm, de Nazzareno Sidoli (1879–1969), datable entre 1910 y 1920, postimpresionismo, firmado, original, Italia.
Descripción del vendedor
AUTORE
Nazzareno Sidoli (1879–1969) pintor italiano. Nacido en Rossoreggio de Bettola, en la provincia de Piacenza, perteneciente a una familia de pintores junto a sus hermanos Pacifico y Giuseppe, construyó su formación artística inicialmente en Piacenza, en el Instituto de Arte "Gazzola", donde fue alumno de Bernardino Pollinari y Stefano Bruzzi, para luego perfeccionarse en las Academias de Milán y Parma. Su carrera estuvo marcada por un debut precoz y afortunado, culminado con la admisión en la Trienal de Milán de 1900 y con la importante colaboración con el mecenas Giuseppe Ricci Oddi, que adquirió sus primeras obras de género histórico, los “Mosqueteros”, ya en 1908. Fundamentales para su maduración fueron los largos estancias en París, donde trabajó con éxito; aquí el artista, si bien manteniéndose fiel a la solidez constructiva del naturalismo lombardo, se abrió a una interpretación personal del postimpresionismo. En los museos y en los Salones, Sidoli elaboró una síntesis audaz entre la meticulosa técnica miniaturista del siglo XVII holandés y de Meissonier y la vivacidad cromática y luminosa de la modernidad francesa. Regresó definitivamente a Piacenza en 1920, iniciando una fase de investigación que, tras una breve parentesis simbolista, se centró en la verdad de lo cotidiano plasmada mediante una pintura siempre vibrante.
En su poética, el retrato ocupa un papel central, distinguiéndose por una cuidada atención al detalle casi flamenca y una profunda indagación psicológica. Sidoli inmortalizó figuras históricas y mundanas, desde el célebre pastel de Buffalo Bill (1905) hasta el retrato de Giosuè Carducci, pasando por los numerosos encargos para la aristocracia italiana y europea. Precisamente a través de este género, a caballo entre los años treinta y cuarenta, su estilo evidenció una acercación significativa a las atmósferas del Realismo Mágico. En este periodo su pintura, aunque anclada en la realidad, se volvió más sparse y silente; la precisión del trazo y la luz cristalina confirieron a sus sujetos una solemnidad inmóvil y una fijación casi atemporal, sin abandonar nunca esa vivacidad cromática, herencia viva de los años parisinos, que impide al sujeto endurecerse en la mera metafísica, manteniéndolo palpitante de color.
Además de la intensa actividad retratística y religiosa —culminada en los frescos para la iglesia del Corpus Domini en Piacenza— Sidoli expuso sus obras en contextos de relieve, como los Salons de París y la muestra personal en el Municipio de Bolonia en 1933. Su evolución estilística, orientada hacia una síntesis entre el realismo octogonal y las inquietudes del siglo XX, se halla hoy documentada en importantes colecciones públicas. El núcleo más relevante de sus obras se conserva en la Galería de Arte Moderno "Ricci Oddi" de Piacenza, pero sus cuadros figuran también en la Galería de Arte Moderno de Bolonia y en instituciones internacionales como los museos de Estrasburgo y Biarritz.
DESCRIPCIÓN
"En el Estudio del Pintor", óleo sobre tabla, 49x37cm, datable a los años ’10 del siglo XX, firmado en el reverso.
La pintura presenta a un pintor, ataviado con una levita setecentista de un rojo vibrante y una peluca blanca, retratado de perfil y sentado ante su caballete con paleta y pinceles en la mano. Delante de él posa plácidamente una dama, también vestida con trajes de época, envuelta en un vestido claro, candoroso y luminoso que se destaca contra el drapeado oscuro y terroso del fondo. En el centro de la composición, el lienzo alberga un fascinante juego meta-pictórico: el retrato en proceso de la modelo aparece aún difuminado y diáfano, en claro contraste con la tangibilidad de la escena circundante. La composición resulta teatral y equilibrada, delineando el espacio de la pose a través de geometrías horizontales en el suelo que casi elevan a la figura femenina a un escenario privado.
Esta escena de género en traje se integra perfectamente en la primera fase de la producción del artista, recordando temáticamente aquellas obras históricas, como los "Mosqueteros", que ya en 1908 habían conquistado al mecenas Giuseppe Ricci Oddi. Desde el punto de vista técnico, sin embargo, la pintura revela los frutos de los largos estancias parisinas de Sidoli, durante las cuales trabajó con gran éxito. La ejecución pictórica supera la mera precisión académica para abrirse a una interpretación personal del postimpresionismo, caracterizada por una pincelada fragmentada, ágil y vibrante, visible en los reflejos de la vestidura femenina y en las tramas del tapiz. El juego cromático se construye sobre el contraste entre los tonos cálidos de los marrones y rojos y la explosión luminosa de los blancos, demostrando cómo el artista logró elaborar una síntesis audaz entre la minuciosa técnica descriptiva de procedencia flamenca o de Meissonier y la vivacidad cromática de la modernidad francesa. La pintura, aunque narra un episodio de un pasado idealizado, late con ese color y esa solidez constructiva que sientan las bases para la posterior y central carrera retratística del pintor.
CONDICIÓN REPORT
Buena la condición general. Obra íntegra en todas sus partes con cromía y pincelada vivas y bien legibles. El marco debe considerarse como obsequio.
La foto de la pintura inserta en un entorno ha sido generada con inteligencia artificial y debe considerarse puramente ejemplificativa. Solo cuentan las fotos restantes, que muestran de manera fiel el objeto y sus características, tanto generales como de detalle.
Envío rastreado y asegurado con embalaje adecuado.
AUTORE
Nazzareno Sidoli (1879–1969) pintor italiano. Nacido en Rossoreggio de Bettola, en la provincia de Piacenza, perteneciente a una familia de pintores junto a sus hermanos Pacifico y Giuseppe, construyó su formación artística inicialmente en Piacenza, en el Instituto de Arte "Gazzola", donde fue alumno de Bernardino Pollinari y Stefano Bruzzi, para luego perfeccionarse en las Academias de Milán y Parma. Su carrera estuvo marcada por un debut precoz y afortunado, culminado con la admisión en la Trienal de Milán de 1900 y con la importante colaboración con el mecenas Giuseppe Ricci Oddi, que adquirió sus primeras obras de género histórico, los “Mosqueteros”, ya en 1908. Fundamentales para su maduración fueron los largos estancias en París, donde trabajó con éxito; aquí el artista, si bien manteniéndose fiel a la solidez constructiva del naturalismo lombardo, se abrió a una interpretación personal del postimpresionismo. En los museos y en los Salones, Sidoli elaboró una síntesis audaz entre la meticulosa técnica miniaturista del siglo XVII holandés y de Meissonier y la vivacidad cromática y luminosa de la modernidad francesa. Regresó definitivamente a Piacenza en 1920, iniciando una fase de investigación que, tras una breve parentesis simbolista, se centró en la verdad de lo cotidiano plasmada mediante una pintura siempre vibrante.
En su poética, el retrato ocupa un papel central, distinguiéndose por una cuidada atención al detalle casi flamenca y una profunda indagación psicológica. Sidoli inmortalizó figuras históricas y mundanas, desde el célebre pastel de Buffalo Bill (1905) hasta el retrato de Giosuè Carducci, pasando por los numerosos encargos para la aristocracia italiana y europea. Precisamente a través de este género, a caballo entre los años treinta y cuarenta, su estilo evidenció una acercación significativa a las atmósferas del Realismo Mágico. En este periodo su pintura, aunque anclada en la realidad, se volvió más sparse y silente; la precisión del trazo y la luz cristalina confirieron a sus sujetos una solemnidad inmóvil y una fijación casi atemporal, sin abandonar nunca esa vivacidad cromática, herencia viva de los años parisinos, que impide al sujeto endurecerse en la mera metafísica, manteniéndolo palpitante de color.
Además de la intensa actividad retratística y religiosa —culminada en los frescos para la iglesia del Corpus Domini en Piacenza— Sidoli expuso sus obras en contextos de relieve, como los Salons de París y la muestra personal en el Municipio de Bolonia en 1933. Su evolución estilística, orientada hacia una síntesis entre el realismo octogonal y las inquietudes del siglo XX, se halla hoy documentada en importantes colecciones públicas. El núcleo más relevante de sus obras se conserva en la Galería de Arte Moderno "Ricci Oddi" de Piacenza, pero sus cuadros figuran también en la Galería de Arte Moderno de Bolonia y en instituciones internacionales como los museos de Estrasburgo y Biarritz.
DESCRIPCIÓN
"En el Estudio del Pintor", óleo sobre tabla, 49x37cm, datable a los años ’10 del siglo XX, firmado en el reverso.
La pintura presenta a un pintor, ataviado con una levita setecentista de un rojo vibrante y una peluca blanca, retratado de perfil y sentado ante su caballete con paleta y pinceles en la mano. Delante de él posa plácidamente una dama, también vestida con trajes de época, envuelta en un vestido claro, candoroso y luminoso que se destaca contra el drapeado oscuro y terroso del fondo. En el centro de la composición, el lienzo alberga un fascinante juego meta-pictórico: el retrato en proceso de la modelo aparece aún difuminado y diáfano, en claro contraste con la tangibilidad de la escena circundante. La composición resulta teatral y equilibrada, delineando el espacio de la pose a través de geometrías horizontales en el suelo que casi elevan a la figura femenina a un escenario privado.
Esta escena de género en traje se integra perfectamente en la primera fase de la producción del artista, recordando temáticamente aquellas obras históricas, como los "Mosqueteros", que ya en 1908 habían conquistado al mecenas Giuseppe Ricci Oddi. Desde el punto de vista técnico, sin embargo, la pintura revela los frutos de los largos estancias parisinas de Sidoli, durante las cuales trabajó con gran éxito. La ejecución pictórica supera la mera precisión académica para abrirse a una interpretación personal del postimpresionismo, caracterizada por una pincelada fragmentada, ágil y vibrante, visible en los reflejos de la vestidura femenina y en las tramas del tapiz. El juego cromático se construye sobre el contraste entre los tonos cálidos de los marrones y rojos y la explosión luminosa de los blancos, demostrando cómo el artista logró elaborar una síntesis audaz entre la minuciosa técnica descriptiva de procedencia flamenca o de Meissonier y la vivacidad cromática de la modernidad francesa. La pintura, aunque narra un episodio de un pasado idealizado, late con ese color y esa solidez constructiva que sientan las bases para la posterior y central carrera retratística del pintor.
CONDICIÓN REPORT
Buena la condición general. Obra íntegra en todas sus partes con cromía y pincelada vivas y bien legibles. El marco debe considerarse como obsequio.
La foto de la pintura inserta en un entorno ha sido generada con inteligencia artificial y debe considerarse puramente ejemplificativa. Solo cuentan las fotos restantes, que muestran de manera fiel el objeto y sus características, tanto generales como de detalle.
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