Francisco Aras (1940 – 2008) - El corral de piedra






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El corral de piedra, pintura al óleo de 1990, periodo 1980–1990, originaria de España, firmada a mano.
Descripción del vendedor
Firmado por el artista en la parte inferior "Aras" y fechado del año 1990
El estado de conservación de la pintura es bueno
La obra se presenta sin enmarcar
Medidas obra: 54 cm altura x 65 cm ancho.
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Francisco Aras (Logroño, 1940 – 2008) fue un pintor español conocido por su dedicación casi exclusiva a la representación de paisajes rurales y escenas de la vida cotidiana en La Rioja. Su obra, profundamente arraigada en el territorio, se caracteriza por una mirada serena y una sensibilidad especial hacia la luz cambiante de los campos y pueblos del norte de España.
Nacido en el seno de una familia de agricultores, Aras creció entre viñedos y caminos de tierra, un entorno que marcaría de forma definitiva su imaginario pictórico. Desde muy joven mostró inclinación por el dibujo, copiando escenas de su entorno inmediato con lápiz y carboncillo. Aunque nunca cursó estudios académicos formales en Bellas Artes, asistió durante un breve periodo a talleres en Zaragoza a finales de los años cincuenta, donde entró en contacto con corrientes paisajistas de corte naturalista.
Durante la década de 1960 comenzó a exponer en pequeñas salas locales de Logroño y alrededores. Sus primeras obras reflejan una paleta más oscura y una pincelada contenida, influida por el realismo social de la época. Sin embargo, a partir de los años setenta su estilo evolucionó hacia una mayor luminosidad y soltura, adoptando colores más cálidos y una pincelada más abierta, cercana en algunos aspectos al postimpresionismo.
Aras centró su producción en la representación de pueblos como Briones, San Vicente de la Sonsierra o Laguardia, así como en caminos rurales, ermitas aisladas y escenas de vendimia. A diferencia de otros paisajistas, evitaba la idealización excesiva, mostrando las huellas del tiempo en las fachadas, los cielos cambiantes y la dureza del entorno rural sin caer en dramatismos.
A lo largo de su carrera mantuvo una vida discreta, alejada de los circuitos artísticos de las grandes ciudades. Vendía principalmente a coleccionistas particulares de la región y participaba de forma esporádica en certámenes provinciales. En los años noventa su obra comenzó a ser revalorizada en el ámbito local, y varias exposiciones retrospectivas en Logroño consolidaron su figura como uno de los cronistas visuales de la Rioja rural del siglo XX.
Francisco Aras falleció en 2008 en su ciudad natal. Su legado se conserva en colecciones privadas y en algunos fondos municipales riojanos. Hoy su pintura se aprecia por su autenticidad y por haber capturado, con sobriedad y afecto, un paisaje y una forma de vida en progresiva desaparición.
Firmado por el artista en la parte inferior "Aras" y fechado del año 1990
El estado de conservación de la pintura es bueno
La obra se presenta sin enmarcar
Medidas obra: 54 cm altura x 65 cm ancho.
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Francisco Aras (Logroño, 1940 – 2008) fue un pintor español conocido por su dedicación casi exclusiva a la representación de paisajes rurales y escenas de la vida cotidiana en La Rioja. Su obra, profundamente arraigada en el territorio, se caracteriza por una mirada serena y una sensibilidad especial hacia la luz cambiante de los campos y pueblos del norte de España.
Nacido en el seno de una familia de agricultores, Aras creció entre viñedos y caminos de tierra, un entorno que marcaría de forma definitiva su imaginario pictórico. Desde muy joven mostró inclinación por el dibujo, copiando escenas de su entorno inmediato con lápiz y carboncillo. Aunque nunca cursó estudios académicos formales en Bellas Artes, asistió durante un breve periodo a talleres en Zaragoza a finales de los años cincuenta, donde entró en contacto con corrientes paisajistas de corte naturalista.
Durante la década de 1960 comenzó a exponer en pequeñas salas locales de Logroño y alrededores. Sus primeras obras reflejan una paleta más oscura y una pincelada contenida, influida por el realismo social de la época. Sin embargo, a partir de los años setenta su estilo evolucionó hacia una mayor luminosidad y soltura, adoptando colores más cálidos y una pincelada más abierta, cercana en algunos aspectos al postimpresionismo.
Aras centró su producción en la representación de pueblos como Briones, San Vicente de la Sonsierra o Laguardia, así como en caminos rurales, ermitas aisladas y escenas de vendimia. A diferencia de otros paisajistas, evitaba la idealización excesiva, mostrando las huellas del tiempo en las fachadas, los cielos cambiantes y la dureza del entorno rural sin caer en dramatismos.
A lo largo de su carrera mantuvo una vida discreta, alejada de los circuitos artísticos de las grandes ciudades. Vendía principalmente a coleccionistas particulares de la región y participaba de forma esporádica en certámenes provinciales. En los años noventa su obra comenzó a ser revalorizada en el ámbito local, y varias exposiciones retrospectivas en Logroño consolidaron su figura como uno de los cronistas visuales de la Rioja rural del siglo XX.
Francisco Aras falleció en 2008 en su ciudad natal. Su legado se conserva en colecciones privadas y en algunos fondos municipales riojanos. Hoy su pintura se aprecia por su autenticidad y por haber capturado, con sobriedad y afecto, un paisaje y una forma de vida en progresiva desaparición.
