Domingo Alvarez Gomez (1942) - NO RESERVE - El gesto íntimo

09
días
19
horas
09
minutos
51
segundos
Puja actual
€ 1
Sin precio de reserva
Caroline Bokobza
Experto
Seleccionado por Caroline Bokobza

Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.

Estimación  € 500 - € 600
IT
1 €

Protección del Comprador de Catawiki

Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles

Trustpilot 4.4 | 137393 valoraciones

Valoración Excelente en Trustpilot.

NO RESERVE - El gesto íntimo, pastel Realismo, España, periodo 1980-1990, original, firmado a mano, vendido con marco, dimensiones 42 × 31,5 cm con marco.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Domingo Álvarez, que representa a una mujer sentada de espaldas mientras se cubre delicadamente con una prenda blanca, en una escena íntima llena de serenidad, elegancia y sensibilidad. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 42x31,5x2 cm.
· Dimensiones sin marco: 40x30 cm.
· Pastel firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Domingo.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco con vidrio protector (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

------------------------------------------------------------------

Este cuadro presenta una escena íntima y delicada protagonizada por una mujer sentada de espaldas, captada en el momento de colocarse o ajustar una prenda clara alrededor de su cuerpo. La figura ocupa prácticamente toda la composición y concentra de inmediato la atención del espectador, mientras que el entorno queda reducido a un fondo indefinido de tonalidades suaves. Su postura, natural y recogida, transmite una sensación de privacidad, como si se hubiera detenido el tiempo durante uno de esos gestos cotidianos que normalmente permanecen alejados de cualquier mirada.
La mujer aparece sentada sobre el suelo, con las piernas dobladas y recogidas bajo su cuerpo. Esta posición crea una composición compacta y equilibrada, en la que las distintas partes de la figura se relacionan mediante curvas y diagonales. Los pies, visibles en la zona inferior, se superponen ligeramente y sirven como punto de apoyo visual, reforzando la sensación de estabilidad. A pesar de la aparente quietud, la disposición del cuerpo conserva un movimiento sutil provocado por el gesto de los brazos y por la caída irregular de la tela.
La espalda desnuda constituye el centro visual de la escena. La luz recorre suavemente los hombros, los omóplatos y la columna, destacando la anatomía de la figura sin necesidad de recurrir a contornos rígidos. Las sombras se concentran en la parte central de la espalda y en las zonas próximas a los brazos, mientras que los hombros y el costado reciben una claridad más tenue. Esta alternancia de luces y sombras aporta volumen al cuerpo y transmite una sensación de calidez, suavidad y presencia física.
Los brazos elevados introducen un ritmo especialmente expresivo en la composición. El brazo izquierdo se dirige hacia un extremo de la prenda, mientras que el derecho se dobla por encima del hombro para sujetar la parte opuesta. Ambos forman una estructura envolvente alrededor de la cabeza y de la espalda, guiando la mirada desde las manos hasta el torso. El gesto parece pausado y preciso, como si la mujer se encontrara en el instante exacto anterior a cubrirse completamente, dotando a la escena de un movimiento contenido.
El cabello oscuro, recogido en un moño alto, contrasta con la claridad de la piel y de la prenda. Su volumen redondeado corona la silueta y refuerza el carácter elegante de la figura. Algunos mechones parecen integrarse con las sombras de la nuca, creando una transición suave entre la cabeza y la espalda. Al no mostrarse el rostro, la identidad de la protagonista permanece oculta, lo que permite contemplarla como una representación universal de la intimidad, el recogimiento y la feminidad.
La prenda blanca adquiere una importancia fundamental dentro de la imagen. Desciende desde las manos, rodea los costados y se acumula alrededor de la parte inferior del cuerpo en numerosos pliegues. Su blancura no es uniforme, sino que está enriquecida por reflejos azulados, malvas, rosados y grisáceos que le proporcionan una apariencia delicada y cambiante. Allí donde la tela se tensa entre las manos, sus bordes resultan más definidos, mientras que en la parte inferior forma ondulaciones amplias y suaves.
El contraste entre la piel cálida y el tejido claro establece uno de los principales atractivos visuales de la obra. Los tonos tostados, rosados y dorados del cuerpo se oponen a los blancos fríos y violetas de la vestimenta, creando una armonía cromática muy agradable. La tela cubre parcialmente la figura y, al mismo tiempo, enmarca la espalda desnuda, dirigiendo toda la atención hacia ella. Esta relación entre lo descubierto y lo cubierto confiere a la escena una elegancia serena, alejada de cualquier exceso.
El fondo aparece construido mediante una combinación de tonos beige, grises, verdes apagados y sombras rojizas. No existen objetos que permitan identificar con precisión el lugar, lo que crea un espacio silencioso y atemporal. Al lado izquierdo, una zona más oscura realza el contorno del brazo y de la espalda, mientras que en el derecho una luminosidad verdosa acompaña la curva de la figura. Esta distribución del color envuelve a la protagonista y favorece una atmósfera tranquila, cálida y ligeramente melancólica.
La ausencia de elementos narrativos concretos permite que toda la emoción se concentre en el lenguaje corporal. La mujer no parece posar deliberadamente, sino estar inmersa en una acción personal y cotidiana. Su rostro oculto refuerza el misterio y deja al espectador ante una escena abierta a distintas interpretaciones: podría tratarse del despertar, de la preparación antes de vestirse o de un instante de descanso. Lo verdaderamente importante no es la acción exacta, sino la sensación de calma y vulnerabilidad que emana de su postura.
La composición combina recogimiento y movimiento de una manera especialmente armoniosa. El cuerpo forma una gran estructura vertical que nace en los pies y asciende por la espalda hasta el cabello, mientras que los brazos abiertos amplían la imagen hacia ambos lados. La tela acompaña este recorrido y crea un marco claro alrededor de la figura. Las curvas de la espalda, los brazos y los pliegues se responden entre sí, dando lugar a una escena unificada y de gran fluidez visual.
La protagonista transmite una feminidad serena, natural y profundamente humana. No se presenta a través de una expresión facial, sino mediante la posición de sus hombros, la tensión de sus manos y la quietud de su cuerpo. La escena convierte un gesto sencillo en un instante lleno de sensibilidad, revelando la belleza que puede encontrarse en los momentos más privados y cotidianos. El silencio que parece rodearla invita a una contemplación pausada y respetuosa.
En conjunto, la obra representa un instante íntimo de extraordinaria delicadeza, en el que una mujer se dispone a cubrir su cuerpo mientras permanece sentada y recogida. La suavidad de la luz, la armonía de los colores, la elegancia de la postura y el delicado movimiento de la tela crean una imagen llena de calma, sensibilidad y misterio. El resultado es una celebración de la belleza natural y de la intimidad femenina, convertida en una escena poética y atemporal.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Domingo Álvarez, que representa a una mujer sentada de espaldas mientras se cubre delicadamente con una prenda blanca, en una escena íntima llena de serenidad, elegancia y sensibilidad. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 42x31,5x2 cm.
· Dimensiones sin marco: 40x30 cm.
· Pastel firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Domingo.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco con vidrio protector (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

------------------------------------------------------------------

Este cuadro presenta una escena íntima y delicada protagonizada por una mujer sentada de espaldas, captada en el momento de colocarse o ajustar una prenda clara alrededor de su cuerpo. La figura ocupa prácticamente toda la composición y concentra de inmediato la atención del espectador, mientras que el entorno queda reducido a un fondo indefinido de tonalidades suaves. Su postura, natural y recogida, transmite una sensación de privacidad, como si se hubiera detenido el tiempo durante uno de esos gestos cotidianos que normalmente permanecen alejados de cualquier mirada.
La mujer aparece sentada sobre el suelo, con las piernas dobladas y recogidas bajo su cuerpo. Esta posición crea una composición compacta y equilibrada, en la que las distintas partes de la figura se relacionan mediante curvas y diagonales. Los pies, visibles en la zona inferior, se superponen ligeramente y sirven como punto de apoyo visual, reforzando la sensación de estabilidad. A pesar de la aparente quietud, la disposición del cuerpo conserva un movimiento sutil provocado por el gesto de los brazos y por la caída irregular de la tela.
La espalda desnuda constituye el centro visual de la escena. La luz recorre suavemente los hombros, los omóplatos y la columna, destacando la anatomía de la figura sin necesidad de recurrir a contornos rígidos. Las sombras se concentran en la parte central de la espalda y en las zonas próximas a los brazos, mientras que los hombros y el costado reciben una claridad más tenue. Esta alternancia de luces y sombras aporta volumen al cuerpo y transmite una sensación de calidez, suavidad y presencia física.
Los brazos elevados introducen un ritmo especialmente expresivo en la composición. El brazo izquierdo se dirige hacia un extremo de la prenda, mientras que el derecho se dobla por encima del hombro para sujetar la parte opuesta. Ambos forman una estructura envolvente alrededor de la cabeza y de la espalda, guiando la mirada desde las manos hasta el torso. El gesto parece pausado y preciso, como si la mujer se encontrara en el instante exacto anterior a cubrirse completamente, dotando a la escena de un movimiento contenido.
El cabello oscuro, recogido en un moño alto, contrasta con la claridad de la piel y de la prenda. Su volumen redondeado corona la silueta y refuerza el carácter elegante de la figura. Algunos mechones parecen integrarse con las sombras de la nuca, creando una transición suave entre la cabeza y la espalda. Al no mostrarse el rostro, la identidad de la protagonista permanece oculta, lo que permite contemplarla como una representación universal de la intimidad, el recogimiento y la feminidad.
La prenda blanca adquiere una importancia fundamental dentro de la imagen. Desciende desde las manos, rodea los costados y se acumula alrededor de la parte inferior del cuerpo en numerosos pliegues. Su blancura no es uniforme, sino que está enriquecida por reflejos azulados, malvas, rosados y grisáceos que le proporcionan una apariencia delicada y cambiante. Allí donde la tela se tensa entre las manos, sus bordes resultan más definidos, mientras que en la parte inferior forma ondulaciones amplias y suaves.
El contraste entre la piel cálida y el tejido claro establece uno de los principales atractivos visuales de la obra. Los tonos tostados, rosados y dorados del cuerpo se oponen a los blancos fríos y violetas de la vestimenta, creando una armonía cromática muy agradable. La tela cubre parcialmente la figura y, al mismo tiempo, enmarca la espalda desnuda, dirigiendo toda la atención hacia ella. Esta relación entre lo descubierto y lo cubierto confiere a la escena una elegancia serena, alejada de cualquier exceso.
El fondo aparece construido mediante una combinación de tonos beige, grises, verdes apagados y sombras rojizas. No existen objetos que permitan identificar con precisión el lugar, lo que crea un espacio silencioso y atemporal. Al lado izquierdo, una zona más oscura realza el contorno del brazo y de la espalda, mientras que en el derecho una luminosidad verdosa acompaña la curva de la figura. Esta distribución del color envuelve a la protagonista y favorece una atmósfera tranquila, cálida y ligeramente melancólica.
La ausencia de elementos narrativos concretos permite que toda la emoción se concentre en el lenguaje corporal. La mujer no parece posar deliberadamente, sino estar inmersa en una acción personal y cotidiana. Su rostro oculto refuerza el misterio y deja al espectador ante una escena abierta a distintas interpretaciones: podría tratarse del despertar, de la preparación antes de vestirse o de un instante de descanso. Lo verdaderamente importante no es la acción exacta, sino la sensación de calma y vulnerabilidad que emana de su postura.
La composición combina recogimiento y movimiento de una manera especialmente armoniosa. El cuerpo forma una gran estructura vertical que nace en los pies y asciende por la espalda hasta el cabello, mientras que los brazos abiertos amplían la imagen hacia ambos lados. La tela acompaña este recorrido y crea un marco claro alrededor de la figura. Las curvas de la espalda, los brazos y los pliegues se responden entre sí, dando lugar a una escena unificada y de gran fluidez visual.
La protagonista transmite una feminidad serena, natural y profundamente humana. No se presenta a través de una expresión facial, sino mediante la posición de sus hombros, la tensión de sus manos y la quietud de su cuerpo. La escena convierte un gesto sencillo en un instante lleno de sensibilidad, revelando la belleza que puede encontrarse en los momentos más privados y cotidianos. El silencio que parece rodearla invita a una contemplación pausada y respetuosa.
En conjunto, la obra representa un instante íntimo de extraordinaria delicadeza, en el que una mujer se dispone a cubrir su cuerpo mientras permanece sentada y recogida. La suavidad de la luz, la armonía de los colores, la elegancia de la postura y el delicado movimiento de la tela crean una imagen llena de calma, sensibilidad y misterio. El resultado es una celebración de la belleza natural y de la intimidad femenina, convertida en una escena poética y atemporal.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Datos

Artista
Domingo Alvarez Gomez (1942)
Se vende con marco
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
NO RESERVE - El gesto íntimo
Técnica
Pastel
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
42 cm
Ancho
31,5 cm
Estilo
Realismo
Periodo
1980-1990
Vendido por
EspañaVerificado
2525
Objetos vendidos
100%
protop

Objetos similares

Para ti en

Arte clásico e impresionismo