Caroline C. Burnett (1877-1950), After - L'avenue






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
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L'avenue es una pintura al óleo original de Caroline C. Burnett (1877-1950), de los años 1930–1940, firmada a mano, originaria de Francia, vendida con marco, dimensiones con marco 69,5 × 81 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Caroline C. Burnett, que representa una concurrida avenida comercial en una jornada húmeda y brumosa, donde los peatones avanzan entre grandes edificios, escaparates y reflejos urbanos. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 69,5x81x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 50x61 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha de la obra, Burnett.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una amplia calle urbana flanqueada por grandes edificios comerciales, escaparates y numerosos peatones que avanzan bajo una atmósfera gris y ligeramente brumosa. La perspectiva conduce la mirada hacia el centro de la ciudad, donde la arquitectura se vuelve cada vez más difusa hasta desaparecer en la lejanía. El pavimento húmedo refleja parte de la luz del cielo y los colores de las fachadas, mientras las figuras aportan movimiento y vitalidad. La escena transmite el ritmo cotidiano de una gran ciudad en una jornada fresca, posiblemente después de la lluvia.
La calle constituye el gran eje de la composición y se abre desde el primer plano hasta estrecharse progresivamente en el fondo. Las líneas del pavimento, las fachadas y las farolas convergen hacia un punto central, creando una notable sensación de profundidad. El espectador parece encontrarse en medio de la avenida, preparado para avanzar entre los transeúntes. Esta perspectiva convierte el espacio urbano en un largo corredor lleno de actividad.
El suelo ocupa una parte importante de la zona inferior y aparece recorrido por tonalidades grises, azuladas, marrones, rosadas y blancas. Algunas zonas claras pueden interpretarse como reflejos de la luz sobre el pavimento mojado. Las manchas de color se distribuyen de manera irregular y sugieren pequeñas acumulaciones de agua, huellas y sombras. La humedad confiere a la calle una luminosidad especial y suaviza la dureza del entorno arquitectónico.
Los peatones se distribuyen a diferentes distancias y avanzan en varias direcciones. Algunos caminan hacia el fondo, otros se aproximan al primer plano y varios parecen detenerse cerca de las tiendas. Sus siluetas son pequeñas, pero cada una posee una combinación cromática particular. Los verdes, azules, blancos, amarillos, rojos y marrones de sus prendas animan la escena y crean un ritmo humano dentro del paisaje urbano.
En el lado izquierdo aparecen varias figuras próximas al espectador. Una persona vestida con tonos verdes y rojizos avanza junto a los escaparates, mientras otras figuras se agrupan un poco más adelante. Algunas llevan prendas claras y otras aparecen envueltas en colores oscuros, como si se protegieran del tiempo húmedo. La variedad de posturas sugiere conversaciones, paseos y desplazamientos cotidianos.
Hacia el centro de la calle se encuentra un grupo más numeroso de peatones. Sus tamaños disminuyen a medida que se alejan y terminan convirtiéndose en pequeñas notas de color entre la bruma. Este efecto refuerza la profundidad y permite imaginar que la avenida continúa mucho más allá de lo visible. La presencia constante de personas transmite actividad sin llegar a crear una sensación de aglomeración.
En la zona derecha destacan varias figuras próximas a los escaparates. Dos personas parecen caminar juntas, vestidas con tonalidades verdes, rosas y blancas, mientras otra figura amarilla se dirige hacia el extremo de la composición. Sus colores cálidos contrastan con la fachada oscura y aportan luminosidad. Este pequeño grupo introduce una sensación de compañía y anima la zona más sombría.
Los edificios del lado derecho ocupan una gran parte de la imagen y poseen una presencia imponente. Sus fachadas se elevan mediante amplios muros grises, marrones y azulados, perforados por numerosas ventanas. En la parte superior se distinguen tejados, chimeneas y pequeñas estructuras que recortan su silueta contra el cielo. La repetición de ventanas crea un ritmo regular que subraya la escala monumental de la arquitectura.
La esquina más cercana del edificio derecho forma una gran masa vertical que domina la calle. Sus muros combinan tonalidades claras en la parte central con áreas oscuras en el extremo. Algunas ventanas parecen recoger reflejos anaranjados, como si estuvieran iluminadas desde el interior. Esta fachada actúa como un poderoso límite visual y contrasta con la apertura luminosa del fondo.
En la planta baja aparecen grandes escaparates protegidos por toldos. Las cubiertas inclinadas muestran tonos ocres, amarillos, rojizos y marrones, enriquecidos por pequeños reflejos de luz. Bajo ellas se intuyen objetos, estanterías y mercancías expuestas. Los cristales oscuros reflejan parte de la calle y aumentan la sensación de profundidad.
Cerca de estos comercios se encuentra una pequeña estructura vertical, posiblemente un quiosco o columna destinada a carteles y anuncios. Su forma estrecha se eleva sobre una base decorada y parece cubierta por papeles de distintos colores. Este elemento aporta un detalle característico de la vida urbana y marca la transición entre los escaparates y la calle. También funciona como un punto de referencia para los peatones.
En el lado izquierdo se levantan otros grandes edificios comerciales. Sus fachadas claras están recorridas por numerosas ventanas pequeñas y por cubiertas inclinadas en la planta baja. Los escaparates se prolongan a lo largo de la acera y parecen llenos de reflejos, figuras y objetos. La disposición simétrica de ambos lados transforma la avenida en un espacio amplio y monumental.
Las plantas superiores de estos edificios presentan tonalidades rosadas, beige, grises y verdosas. Algunas ventanas aparecen oscuras, mientras otras muestran pequeños reflejos cálidos. Esta variedad evita que las fachadas resulten uniformes y permite imaginar la actividad que se desarrolla en su interior. Las construcciones parecen albergar tiendas, oficinas o viviendas situadas sobre los locales comerciales.
En la distancia se distingue una gran cúpula que se eleva por encima de los tejados. Su forma redondeada y clara aparece envuelta por la neblina, adquiriendo una presencia casi fantasmal. Aunque se encuentra parcialmente oculta, se convierte en un importante punto de referencia y dirige la mirada hacia el centro de la composición. Su silueta aporta elegancia y profundidad al paisaje urbano.
A lo largo de la calle se distribuye una sucesión de farolas altas y delgadas. Sus postes oscuros se elevan verticalmente y disminuyen de tamaño hacia el fondo. Algunas parecen estar encendidas o reflejar una pequeña claridad, aunque la escena se desarrolla durante el día. La repetición de estas farolas refuerza la perspectiva y acompaña el movimiento de los peatones.
El cielo está cubierto por una amplia combinación de grises, azules y blancos. No se observan nubes claramente delimitadas, sino una atmósfera uniforme y húmeda que envuelve la arquitectura. La claridad aumenta hacia el centro, justo sobre la calle, creando una abertura luminosa. Este resplandor guía visualmente al espectador y aporta esperanza dentro de una escena dominada por tonos fríos.
La luz se distribuye de forma suave y no genera sombras intensas. Los edificios, las personas y el pavimento parecen recibir la misma iluminación difusa, propia de una mañana nublada. Esta uniformidad permite apreciar los numerosos matices cromáticos y crea una atmósfera ligeramente nostálgica. La ciudad se muestra viva, pero también envuelta en una calma particular.
La obra captura un instante cotidiano sin necesidad de presentar un acontecimiento excepcional. Las personas pasean, se dirigen a las tiendas o regresan a sus hogares, mientras la ciudad continúa su ritmo habitual. La escena invita a imaginar el murmullo de las conversaciones, el sonido de los pasos sobre el suelo húmedo y la actividad discreta de los comercios. Todo contribuye a construir una experiencia urbana cercana y reconocible.
La combinación entre arquitectura monumental y pequeñas figuras humanas crea un interesante contraste de escala. Los edificios parecen permanentes y sólidos, mientras los peatones representan el movimiento pasajero de la vida cotidiana. La calle funciona como el espacio en el que ambos mundos se encuentran. Cada figura aporta una historia posible, aunque ninguna llega a revelarse por completo.
Los tonos fríos predominantes transmiten humedad, elegancia y serenidad, mientras los pequeños detalles cálidos aportan vitalidad. Los ocres de los toldos, los amarillos de algunas prendas y los reflejos rosados del pavimento rompen la uniformidad gris. Esta armonía cromática evita que la jornada nublada resulte triste. Por el contrario, la ciudad aparece acogedora y llena de una belleza discreta.
En conjunto, la obra representa una animada avenida comercial después de la lluvia, recorrida por numerosos peatones y rodeada por grandes edificios, escaparates, toldos y farolas. La cúpula que emerge en la distancia, el pavimento húmedo y la atmósfera brumosa crean una escena urbana llena de profundidad, elegancia y nostalgia. El cuadro convierte un paseo cotidiano por la ciudad en una evocadora imagen de movimiento, arquitectura y vida compartida.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Caroline C. Burnett, que representa una concurrida avenida comercial en una jornada húmeda y brumosa, donde los peatones avanzan entre grandes edificios, escaparates y reflejos urbanos. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 69,5x81x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 50x61 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha de la obra, Burnett.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una amplia calle urbana flanqueada por grandes edificios comerciales, escaparates y numerosos peatones que avanzan bajo una atmósfera gris y ligeramente brumosa. La perspectiva conduce la mirada hacia el centro de la ciudad, donde la arquitectura se vuelve cada vez más difusa hasta desaparecer en la lejanía. El pavimento húmedo refleja parte de la luz del cielo y los colores de las fachadas, mientras las figuras aportan movimiento y vitalidad. La escena transmite el ritmo cotidiano de una gran ciudad en una jornada fresca, posiblemente después de la lluvia.
La calle constituye el gran eje de la composición y se abre desde el primer plano hasta estrecharse progresivamente en el fondo. Las líneas del pavimento, las fachadas y las farolas convergen hacia un punto central, creando una notable sensación de profundidad. El espectador parece encontrarse en medio de la avenida, preparado para avanzar entre los transeúntes. Esta perspectiva convierte el espacio urbano en un largo corredor lleno de actividad.
El suelo ocupa una parte importante de la zona inferior y aparece recorrido por tonalidades grises, azuladas, marrones, rosadas y blancas. Algunas zonas claras pueden interpretarse como reflejos de la luz sobre el pavimento mojado. Las manchas de color se distribuyen de manera irregular y sugieren pequeñas acumulaciones de agua, huellas y sombras. La humedad confiere a la calle una luminosidad especial y suaviza la dureza del entorno arquitectónico.
Los peatones se distribuyen a diferentes distancias y avanzan en varias direcciones. Algunos caminan hacia el fondo, otros se aproximan al primer plano y varios parecen detenerse cerca de las tiendas. Sus siluetas son pequeñas, pero cada una posee una combinación cromática particular. Los verdes, azules, blancos, amarillos, rojos y marrones de sus prendas animan la escena y crean un ritmo humano dentro del paisaje urbano.
En el lado izquierdo aparecen varias figuras próximas al espectador. Una persona vestida con tonos verdes y rojizos avanza junto a los escaparates, mientras otras figuras se agrupan un poco más adelante. Algunas llevan prendas claras y otras aparecen envueltas en colores oscuros, como si se protegieran del tiempo húmedo. La variedad de posturas sugiere conversaciones, paseos y desplazamientos cotidianos.
Hacia el centro de la calle se encuentra un grupo más numeroso de peatones. Sus tamaños disminuyen a medida que se alejan y terminan convirtiéndose en pequeñas notas de color entre la bruma. Este efecto refuerza la profundidad y permite imaginar que la avenida continúa mucho más allá de lo visible. La presencia constante de personas transmite actividad sin llegar a crear una sensación de aglomeración.
En la zona derecha destacan varias figuras próximas a los escaparates. Dos personas parecen caminar juntas, vestidas con tonalidades verdes, rosas y blancas, mientras otra figura amarilla se dirige hacia el extremo de la composición. Sus colores cálidos contrastan con la fachada oscura y aportan luminosidad. Este pequeño grupo introduce una sensación de compañía y anima la zona más sombría.
Los edificios del lado derecho ocupan una gran parte de la imagen y poseen una presencia imponente. Sus fachadas se elevan mediante amplios muros grises, marrones y azulados, perforados por numerosas ventanas. En la parte superior se distinguen tejados, chimeneas y pequeñas estructuras que recortan su silueta contra el cielo. La repetición de ventanas crea un ritmo regular que subraya la escala monumental de la arquitectura.
La esquina más cercana del edificio derecho forma una gran masa vertical que domina la calle. Sus muros combinan tonalidades claras en la parte central con áreas oscuras en el extremo. Algunas ventanas parecen recoger reflejos anaranjados, como si estuvieran iluminadas desde el interior. Esta fachada actúa como un poderoso límite visual y contrasta con la apertura luminosa del fondo.
En la planta baja aparecen grandes escaparates protegidos por toldos. Las cubiertas inclinadas muestran tonos ocres, amarillos, rojizos y marrones, enriquecidos por pequeños reflejos de luz. Bajo ellas se intuyen objetos, estanterías y mercancías expuestas. Los cristales oscuros reflejan parte de la calle y aumentan la sensación de profundidad.
Cerca de estos comercios se encuentra una pequeña estructura vertical, posiblemente un quiosco o columna destinada a carteles y anuncios. Su forma estrecha se eleva sobre una base decorada y parece cubierta por papeles de distintos colores. Este elemento aporta un detalle característico de la vida urbana y marca la transición entre los escaparates y la calle. También funciona como un punto de referencia para los peatones.
En el lado izquierdo se levantan otros grandes edificios comerciales. Sus fachadas claras están recorridas por numerosas ventanas pequeñas y por cubiertas inclinadas en la planta baja. Los escaparates se prolongan a lo largo de la acera y parecen llenos de reflejos, figuras y objetos. La disposición simétrica de ambos lados transforma la avenida en un espacio amplio y monumental.
Las plantas superiores de estos edificios presentan tonalidades rosadas, beige, grises y verdosas. Algunas ventanas aparecen oscuras, mientras otras muestran pequeños reflejos cálidos. Esta variedad evita que las fachadas resulten uniformes y permite imaginar la actividad que se desarrolla en su interior. Las construcciones parecen albergar tiendas, oficinas o viviendas situadas sobre los locales comerciales.
En la distancia se distingue una gran cúpula que se eleva por encima de los tejados. Su forma redondeada y clara aparece envuelta por la neblina, adquiriendo una presencia casi fantasmal. Aunque se encuentra parcialmente oculta, se convierte en un importante punto de referencia y dirige la mirada hacia el centro de la composición. Su silueta aporta elegancia y profundidad al paisaje urbano.
A lo largo de la calle se distribuye una sucesión de farolas altas y delgadas. Sus postes oscuros se elevan verticalmente y disminuyen de tamaño hacia el fondo. Algunas parecen estar encendidas o reflejar una pequeña claridad, aunque la escena se desarrolla durante el día. La repetición de estas farolas refuerza la perspectiva y acompaña el movimiento de los peatones.
El cielo está cubierto por una amplia combinación de grises, azules y blancos. No se observan nubes claramente delimitadas, sino una atmósfera uniforme y húmeda que envuelve la arquitectura. La claridad aumenta hacia el centro, justo sobre la calle, creando una abertura luminosa. Este resplandor guía visualmente al espectador y aporta esperanza dentro de una escena dominada por tonos fríos.
La luz se distribuye de forma suave y no genera sombras intensas. Los edificios, las personas y el pavimento parecen recibir la misma iluminación difusa, propia de una mañana nublada. Esta uniformidad permite apreciar los numerosos matices cromáticos y crea una atmósfera ligeramente nostálgica. La ciudad se muestra viva, pero también envuelta en una calma particular.
La obra captura un instante cotidiano sin necesidad de presentar un acontecimiento excepcional. Las personas pasean, se dirigen a las tiendas o regresan a sus hogares, mientras la ciudad continúa su ritmo habitual. La escena invita a imaginar el murmullo de las conversaciones, el sonido de los pasos sobre el suelo húmedo y la actividad discreta de los comercios. Todo contribuye a construir una experiencia urbana cercana y reconocible.
La combinación entre arquitectura monumental y pequeñas figuras humanas crea un interesante contraste de escala. Los edificios parecen permanentes y sólidos, mientras los peatones representan el movimiento pasajero de la vida cotidiana. La calle funciona como el espacio en el que ambos mundos se encuentran. Cada figura aporta una historia posible, aunque ninguna llega a revelarse por completo.
Los tonos fríos predominantes transmiten humedad, elegancia y serenidad, mientras los pequeños detalles cálidos aportan vitalidad. Los ocres de los toldos, los amarillos de algunas prendas y los reflejos rosados del pavimento rompen la uniformidad gris. Esta armonía cromática evita que la jornada nublada resulte triste. Por el contrario, la ciudad aparece acogedora y llena de una belleza discreta.
En conjunto, la obra representa una animada avenida comercial después de la lluvia, recorrida por numerosos peatones y rodeada por grandes edificios, escaparates, toldos y farolas. La cúpula que emerge en la distancia, el pavimento húmedo y la atmósfera brumosa crean una escena urbana llena de profundidad, elegancia y nostalgia. El cuadro convierte un paseo cotidiano por la ciudad en una evocadora imagen de movimiento, arquitectura y vida compartida.
