Santiago Puig Valls (1943) - Barcelona

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Caroline Bokobza
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Barcelona, óleo sobre tela de Santiago Puig Valls (España, 1943) de la período 1970-1980, estilo Impresionismo, edición original, firmado a mano, vendido por Galería y con marco incluido, en buen estado.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Puig Valls, que representa una animada plaza urbana después de la lluvia, con peatones, automóviles y un monumento rodeado de edificios históricos bajo un cielo de grandes nubes. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 86x99x8 cm.
· Dimensiones sin marco: 60x73 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte izquierda de la obra, Puig Valls.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una amplia plaza urbana después de la lluvia, rodeada por edificios elegantes y animada por peatones, automóviles y una gran estatua situada en la zona izquierda. El pavimento húmedo recoge pequeños reflejos de la arquitectura y del cielo, mientras unas nubes voluminosas se extienden sobre toda la ciudad. La escena combina el movimiento cotidiano de las personas con la solidez de los edificios y la monumentalidad del espacio público. El resultado transmite frescura, profundidad y una agradable sensación de vida urbana.

La plaza se abre desde el primer plano y conduce la mirada hacia las calles que continúan entre los edificios. Su superficie aparece dividida por aceras, bordillos y amplias zonas de circulación que forman líneas curvas y diagonales. Estas direcciones organizan la composición y guían visualmente hacia el centro. El espectador parece encontrarse en una esquina, observando el tránsito desde una posición ligeramente apartada.

El pavimento constituye uno de los elementos más expresivos. Los grises, verdes, azulados y tonos beige se mezclan con pequeños reflejos rosados, amarillos y blancos. Algunas zonas parecen todavía cubiertas por una fina capa de agua, especialmente en la parte inferior. La humedad suaviza el aspecto de la calle y aporta una luminosidad especial a la escena.

En el primer plano izquierdo aparecen una mujer y un niño que caminan juntos. La mujer lleva un largo vestido o abrigo de tonalidad rojiza, acompañado por un sombrero claro que destaca sobre el fondo. A su lado, el niño viste prendas amarillas y oscuras y parece avanzar con pequeños pasos. Ambas figuras introducen una escena cotidiana y afectuosa dentro de la amplitud de la plaza.

La sombra alargada de estas dos figuras se proyecta sobre el suelo y refuerza su presencia. La mujer parece inclinar ligeramente el cuerpo hacia el niño, como si lo guiara o protegiera mientras cruzan. Sus colores cálidos contrastan con los tonos fríos del pavimento. Este pequeño grupo aporta cercanía humana y establece un primer punto narrativo.

En el extremo derecho se encuentran dos hombres conversando o esperando junto a la acera. Uno viste una chaqueta clara y pantalones oscuros, mientras el otro aparece con una prenda azulada y pantalones verdosos. Sus cuerpos se orientan ligeramente el uno hacia el otro, sugiriendo una conversación informal. La presencia de estas figuras equilibra visualmente a la mujer y al niño del lado contrario.

Cerca de ellos se elevan un poste y una farola oscura que enmarcan el borde derecho. La verticalidad de estos elementos contrasta con las líneas horizontales de la plaza y de las fachadas. La farola parece pertenecer a un mobiliario urbano elegante y tradicional. Su color oscuro intensifica la profundidad de esta zona.

En el centro de la escena circula un automóvil negro que avanza alrededor de la plaza. Su carrocería oscura refleja pequeñas notas claras y se distingue con nitidez frente a los edificios iluminados. La posición del vehículo introduce movimiento y sitúa la escena en una ciudad moderna. Otros automóviles aparecen aparcados o parcialmente ocultos cerca de las fachadas.

La carretera describe una curva alrededor de una zona ajardinada central. Esta disposición hace que la plaza parezca amplia y organizada, con diferentes espacios destinados al tránsito y al paseo. Las tonalidades grises de la calzada se alternan con verdes y rojizos. La forma circular contribuye a que la mirada recorra toda la composición.

La estatua situada a la izquierda se eleva sobre un pedestal de piedra clara. Representa una figura humana vestida con una capa o abrigo, orientada hacia la plaza. Su silueta oscura destaca contra la claridad del cielo y de los edificios. La monumentalidad de esta figura sugiere que se trata de un personaje importante para la historia o la identidad de la ciudad.

El pedestal posee varios niveles y una base amplia que refuerza la importancia del monumento. A su alrededor se extiende una zona ajardinada con césped y flores rojas. Este espacio verde introduce color y crea una transición entre la estatua, la calle y los edificios. Algunas personas parecen caminar cerca del monumento, reforzando su función como punto de encuentro.

Las flores rojas que rodean la estatua forman una franja cálida muy visible. Su color contrasta con los verdes del césped y con los tonos oscuros de la base. Aunque aparecen de manera sencilla, aportan alegría y cuidado al espacio público. La plaza no se percibe únicamente como un lugar de paso, sino también como un espacio pensado para la contemplación y el descanso.

Los edificios del fondo presentan fachadas de colores ocres, amarillos, marrones y crema. Sus ventanas se distribuyen regularmente y algunas muestran pequeños balcones o marcos oscuros. La luz hace que las construcciones centrales parezcan especialmente cálidas. Esta claridad contrasta con los edificios más sombríos situados a ambos lados.

El gran edificio central posee varias plantas y una fachada organizada mediante una sucesión de ventanas y balcones. Sus tonos amarillos y dorados atraen la mirada y convierten la construcción en uno de los principales focos de la escena. El tejado rojizo aporta una nota cálida que dialoga con las flores y con la vestimenta de algunas figuras. La arquitectura transmite elegancia y carácter histórico.

A la izquierda se levanta un edificio más oscuro, representado mediante marrones profundos y grises. Su fachada curva acompaña el trazado de la plaza y posee numerosas ventanas distribuidas verticalmente. La sombra que cubre esta construcción crea un fuerte contraste con la luminosidad central. Esta diferencia ayuda a dirigir la mirada hacia las calles del fondo.

En el lado derecho aparecen edificios de estilos y alturas variadas. Algunos presentan fachadas oscuras, mientras otros muestran muros amarillos, tejados rojos y detalles ornamentales. Una torre o aguja se eleva en el extremo superior, parcialmente recortada por el borde. Esta diversidad arquitectónica enriquece el paisaje urbano y sugiere una ciudad formada a lo largo de distintas épocas.

Las calles que se abren entre los edificios crean una importante sensación de profundidad. La vía situada cerca del monumento se estrecha progresivamente y desaparece entre fachadas lejanas. Otras pequeñas calles parecen continuar detrás de los edificios centrales. Esta organización invita a imaginar el resto de la ciudad más allá de la plaza.

El cielo ocupa casi la mitad superior y está cubierto por grandes nubes de tonalidades grises, blancas, azuladas y verdosas. Algunas masas aparecen especialmente oscuras, mientras otras reciben una luz clara que ilumina sus bordes. El contraste sugiere un clima cambiante, posiblemente después de una tormenta. La atmósfera conserva humedad, pero también una claridad renovada.

Entre las nubes se abren pequeños espacios más luminosos que permiten la entrada de luz. Esta claridad se proyecta sobre las fachadas centrales y sobre ciertas zonas del pavimento. Los edificios parecen alternar entre sombra y luz según el paso de las nubes. El paisaje urbano adquiere así una apariencia viva y cambiante.

La obra captura un momento cotidiano sin representar ningún acontecimiento extraordinario. Las personas pasean, conversan o cruzan la plaza; los vehículos circulan; y la ciudad continúa su ritmo habitual. Sin embargo, la luz posterior a la lluvia transforma estas acciones sencillas y les concede una belleza especial. El espacio parece recién lavado y lleno de una frescura renovada.

La composición se equilibra mediante la distribución de grandes masas. Los edificios oscuros de los extremos enmarcan las fachadas luminosas del centro; la estatua compensa las figuras del lado derecho; y el cielo se abre sobre la plaza. Las líneas curvas de la carretera suavizan la rigidez de la arquitectura. Todo queda unido por la atmósfera húmeda y por la luz difusa.

Los colores cálidos y fríos conviven armoniosamente. Los amarillos y ocres de los edificios aportan calidez, mientras los azules y grises del cielo y del suelo transmiten frescura. Los rojos de las flores y las prendas introducen vitalidad. Los verdes del jardín y de algunos reflejos equilibran el conjunto y conectan la naturaleza con la arquitectura.

En conjunto, la obra representa una elegante plaza urbana después de la lluvia, donde peatones y automóviles circulan alrededor de un monumento rodeado de jardines y edificios históricos. El pavimento húmedo, las grandes nubes y la luz que ilumina las fachadas crean una atmósfera fresca, dinámica y ligeramente nostálgica. El cuadro celebra la belleza de la vida cotidiana en la ciudad y convierte un instante común en una escena llena de profundidad, movimiento y carácter.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Puig Valls, que representa una animada plaza urbana después de la lluvia, con peatones, automóviles y un monumento rodeado de edificios históricos bajo un cielo de grandes nubes. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 86x99x8 cm.
· Dimensiones sin marco: 60x73 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte izquierda de la obra, Puig Valls.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una amplia plaza urbana después de la lluvia, rodeada por edificios elegantes y animada por peatones, automóviles y una gran estatua situada en la zona izquierda. El pavimento húmedo recoge pequeños reflejos de la arquitectura y del cielo, mientras unas nubes voluminosas se extienden sobre toda la ciudad. La escena combina el movimiento cotidiano de las personas con la solidez de los edificios y la monumentalidad del espacio público. El resultado transmite frescura, profundidad y una agradable sensación de vida urbana.

La plaza se abre desde el primer plano y conduce la mirada hacia las calles que continúan entre los edificios. Su superficie aparece dividida por aceras, bordillos y amplias zonas de circulación que forman líneas curvas y diagonales. Estas direcciones organizan la composición y guían visualmente hacia el centro. El espectador parece encontrarse en una esquina, observando el tránsito desde una posición ligeramente apartada.

El pavimento constituye uno de los elementos más expresivos. Los grises, verdes, azulados y tonos beige se mezclan con pequeños reflejos rosados, amarillos y blancos. Algunas zonas parecen todavía cubiertas por una fina capa de agua, especialmente en la parte inferior. La humedad suaviza el aspecto de la calle y aporta una luminosidad especial a la escena.

En el primer plano izquierdo aparecen una mujer y un niño que caminan juntos. La mujer lleva un largo vestido o abrigo de tonalidad rojiza, acompañado por un sombrero claro que destaca sobre el fondo. A su lado, el niño viste prendas amarillas y oscuras y parece avanzar con pequeños pasos. Ambas figuras introducen una escena cotidiana y afectuosa dentro de la amplitud de la plaza.

La sombra alargada de estas dos figuras se proyecta sobre el suelo y refuerza su presencia. La mujer parece inclinar ligeramente el cuerpo hacia el niño, como si lo guiara o protegiera mientras cruzan. Sus colores cálidos contrastan con los tonos fríos del pavimento. Este pequeño grupo aporta cercanía humana y establece un primer punto narrativo.

En el extremo derecho se encuentran dos hombres conversando o esperando junto a la acera. Uno viste una chaqueta clara y pantalones oscuros, mientras el otro aparece con una prenda azulada y pantalones verdosos. Sus cuerpos se orientan ligeramente el uno hacia el otro, sugiriendo una conversación informal. La presencia de estas figuras equilibra visualmente a la mujer y al niño del lado contrario.

Cerca de ellos se elevan un poste y una farola oscura que enmarcan el borde derecho. La verticalidad de estos elementos contrasta con las líneas horizontales de la plaza y de las fachadas. La farola parece pertenecer a un mobiliario urbano elegante y tradicional. Su color oscuro intensifica la profundidad de esta zona.

En el centro de la escena circula un automóvil negro que avanza alrededor de la plaza. Su carrocería oscura refleja pequeñas notas claras y se distingue con nitidez frente a los edificios iluminados. La posición del vehículo introduce movimiento y sitúa la escena en una ciudad moderna. Otros automóviles aparecen aparcados o parcialmente ocultos cerca de las fachadas.

La carretera describe una curva alrededor de una zona ajardinada central. Esta disposición hace que la plaza parezca amplia y organizada, con diferentes espacios destinados al tránsito y al paseo. Las tonalidades grises de la calzada se alternan con verdes y rojizos. La forma circular contribuye a que la mirada recorra toda la composición.

La estatua situada a la izquierda se eleva sobre un pedestal de piedra clara. Representa una figura humana vestida con una capa o abrigo, orientada hacia la plaza. Su silueta oscura destaca contra la claridad del cielo y de los edificios. La monumentalidad de esta figura sugiere que se trata de un personaje importante para la historia o la identidad de la ciudad.

El pedestal posee varios niveles y una base amplia que refuerza la importancia del monumento. A su alrededor se extiende una zona ajardinada con césped y flores rojas. Este espacio verde introduce color y crea una transición entre la estatua, la calle y los edificios. Algunas personas parecen caminar cerca del monumento, reforzando su función como punto de encuentro.

Las flores rojas que rodean la estatua forman una franja cálida muy visible. Su color contrasta con los verdes del césped y con los tonos oscuros de la base. Aunque aparecen de manera sencilla, aportan alegría y cuidado al espacio público. La plaza no se percibe únicamente como un lugar de paso, sino también como un espacio pensado para la contemplación y el descanso.

Los edificios del fondo presentan fachadas de colores ocres, amarillos, marrones y crema. Sus ventanas se distribuyen regularmente y algunas muestran pequeños balcones o marcos oscuros. La luz hace que las construcciones centrales parezcan especialmente cálidas. Esta claridad contrasta con los edificios más sombríos situados a ambos lados.

El gran edificio central posee varias plantas y una fachada organizada mediante una sucesión de ventanas y balcones. Sus tonos amarillos y dorados atraen la mirada y convierten la construcción en uno de los principales focos de la escena. El tejado rojizo aporta una nota cálida que dialoga con las flores y con la vestimenta de algunas figuras. La arquitectura transmite elegancia y carácter histórico.

A la izquierda se levanta un edificio más oscuro, representado mediante marrones profundos y grises. Su fachada curva acompaña el trazado de la plaza y posee numerosas ventanas distribuidas verticalmente. La sombra que cubre esta construcción crea un fuerte contraste con la luminosidad central. Esta diferencia ayuda a dirigir la mirada hacia las calles del fondo.

En el lado derecho aparecen edificios de estilos y alturas variadas. Algunos presentan fachadas oscuras, mientras otros muestran muros amarillos, tejados rojos y detalles ornamentales. Una torre o aguja se eleva en el extremo superior, parcialmente recortada por el borde. Esta diversidad arquitectónica enriquece el paisaje urbano y sugiere una ciudad formada a lo largo de distintas épocas.

Las calles que se abren entre los edificios crean una importante sensación de profundidad. La vía situada cerca del monumento se estrecha progresivamente y desaparece entre fachadas lejanas. Otras pequeñas calles parecen continuar detrás de los edificios centrales. Esta organización invita a imaginar el resto de la ciudad más allá de la plaza.

El cielo ocupa casi la mitad superior y está cubierto por grandes nubes de tonalidades grises, blancas, azuladas y verdosas. Algunas masas aparecen especialmente oscuras, mientras otras reciben una luz clara que ilumina sus bordes. El contraste sugiere un clima cambiante, posiblemente después de una tormenta. La atmósfera conserva humedad, pero también una claridad renovada.

Entre las nubes se abren pequeños espacios más luminosos que permiten la entrada de luz. Esta claridad se proyecta sobre las fachadas centrales y sobre ciertas zonas del pavimento. Los edificios parecen alternar entre sombra y luz según el paso de las nubes. El paisaje urbano adquiere así una apariencia viva y cambiante.

La obra captura un momento cotidiano sin representar ningún acontecimiento extraordinario. Las personas pasean, conversan o cruzan la plaza; los vehículos circulan; y la ciudad continúa su ritmo habitual. Sin embargo, la luz posterior a la lluvia transforma estas acciones sencillas y les concede una belleza especial. El espacio parece recién lavado y lleno de una frescura renovada.

La composición se equilibra mediante la distribución de grandes masas. Los edificios oscuros de los extremos enmarcan las fachadas luminosas del centro; la estatua compensa las figuras del lado derecho; y el cielo se abre sobre la plaza. Las líneas curvas de la carretera suavizan la rigidez de la arquitectura. Todo queda unido por la atmósfera húmeda y por la luz difusa.

Los colores cálidos y fríos conviven armoniosamente. Los amarillos y ocres de los edificios aportan calidez, mientras los azules y grises del cielo y del suelo transmiten frescura. Los rojos de las flores y las prendas introducen vitalidad. Los verdes del jardín y de algunos reflejos equilibran el conjunto y conectan la naturaleza con la arquitectura.

En conjunto, la obra representa una elegante plaza urbana después de la lluvia, donde peatones y automóviles circulan alrededor de un monumento rodeado de jardines y edificios históricos. El pavimento húmedo, las grandes nubes y la luz que ilumina las fachadas crean una atmósfera fresca, dinámica y ligeramente nostálgica. El cuadro celebra la belleza de la vida cotidiana en la ciudad y convierte un instante común en una escena llena de profundidad, movimiento y carácter.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Datos

Artista
Santiago Puig Valls (1943)
Se vende con marco
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
Barcelona
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
86 cm
Ancho
99 cm
Estilo
Impresionismo
Periodo
1970-1980
Vendido por
EspañaVerificado
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