Espejo- Luis XVI - Bronce





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Descripción del vendedor
Es un espejo de bronce del siglo XIX, concebido dentro del estilo Luis XVI, donde la sobriedad clásica se mezcla con una delicadeza ornamental que nunca cae en el exceso. La moldura, trabajada con precisión, despliega una sucesión de hojas, lazos y roleos finos, todos inspirados en el vocabulario neoclásico que caracterizó el reinado de Luis XVI: líneas claras, simetría rigurosa y un gusto por la elegancia contenida. El bronce, con su pátina cálida y ligeramente envejecida, aporta profundidad y ese brillo suave que solo conservan las piezas auténticas del XIX.
La estructura del marco, rica pero equilibrada, enmarca el cristal como si fuera una ventana hacia un interior refinado. Cada detalle —las flores estilizadas, los volúmenes suaves, los relieves minuciosos— habla de un trabajo artesanal cuidadoso, propio de los talleres que, en el siglo XIX, reinterpretaron el clasicismo francés con una sensibilidad más decorativa y burguesa. Es un espejo que no solo refleja: preside, aporta presencia, eleva el espacio donde se coloca.
Una pieza que combina nobleza de material, precisión neoclásica y carácter histórico, perfecta para ambientes que buscan autenticidad y elegancia.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es un espejo de bronce del siglo XIX, concebido dentro del estilo Luis XVI, donde la sobriedad clásica se mezcla con una delicadeza ornamental que nunca cae en el exceso. La moldura, trabajada con precisión, despliega una sucesión de hojas, lazos y roleos finos, todos inspirados en el vocabulario neoclásico que caracterizó el reinado de Luis XVI: líneas claras, simetría rigurosa y un gusto por la elegancia contenida. El bronce, con su pátina cálida y ligeramente envejecida, aporta profundidad y ese brillo suave que solo conservan las piezas auténticas del XIX.
La estructura del marco, rica pero equilibrada, enmarca el cristal como si fuera una ventana hacia un interior refinado. Cada detalle —las flores estilizadas, los volúmenes suaves, los relieves minuciosos— habla de un trabajo artesanal cuidadoso, propio de los talleres que, en el siglo XIX, reinterpretaron el clasicismo francés con una sensibilidad más decorativa y burguesa. Es un espejo que no solo refleja: preside, aporta presencia, eleva el espacio donde se coloca.
Una pieza que combina nobleza de material, precisión neoclásica y carácter histórico, perfecta para ambientes que buscan autenticidad y elegancia.
Envío certificado y buen embalaje.
