M. Palumbo (XX) - Narcisa dorata





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Narcisa dorata, retrato contemporáneo en técnica mixta de M. Palumbo (XX) de Italia, 70 × 50 cm, firmado a mano, edición original, vendido directamente por el artista, 2026, en excelentes condiciones, con hoja de oro y fondo decorativo inspirado en la Secesión vienesa.
Descripción del vendedor
En este intenso retrato, el artista captura una elegancia atemporal, fundiendo la gracia clásica del sujeto con las atmósferas exuberantes y decorativas propias de la Secesión Vienesa.
La protagonista emerge de un fondo vibrante y casi hipnótico, un rico mosaico de círculos concéntricos en hoja de oro, rojos intensos y azules profundos.
Su rostro, pintado con una suavidad luminosa, está inmerso en una expresión de profunda contemplación de sí misma, con la mirada baja que parece perderse en una reflexión interior, justo como el mito de Narciso que se mira en el agua.
Los detalles dorados no son solo un ornamento, sino una parte integral de la composición: el oro envuelve el fondo, realza el recogido peinado y se halla en la compleja textura del hombro desnudo y en la vestimenta de abajo, creando un juego de luces y sombras que acentúa la tridimensionalidad de la pintura.
El pendiente colgante, con su gota violeta, añade una nota de color precioso y refinado, completando una obra que es un himno a la belleza, al lujo y a esa forma de vanidad consciente que caracteriza el eterno encanto del mito.
En este intenso retrato, el artista captura una elegancia atemporal, fundiendo la gracia clásica del sujeto con las atmósferas exuberantes y decorativas propias de la Secesión Vienesa.
La protagonista emerge de un fondo vibrante y casi hipnótico, un rico mosaico de círculos concéntricos en hoja de oro, rojos intensos y azules profundos.
Su rostro, pintado con una suavidad luminosa, está inmerso en una expresión de profunda contemplación de sí misma, con la mirada baja que parece perderse en una reflexión interior, justo como el mito de Narciso que se mira en el agua.
Los detalles dorados no son solo un ornamento, sino una parte integral de la composición: el oro envuelve el fondo, realza el recogido peinado y se halla en la compleja textura del hombro desnudo y en la vestimenta de abajo, creando un juego de luces y sombras que acentúa la tridimensionalidad de la pintura.
El pendiente colgante, con su gota violeta, añade una nota de color precioso y refinado, completando una obra que es un himno a la belleza, al lujo y a esa forma de vanidad consciente que caracteriza el eterno encanto del mito.

