Carlo Mollino - Photographies - 1994





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Descripción del vendedor
Carlo Mollino poseía tanto una energía tremenda como habilidades increíblemente diversas. Su vida privada no era menos intensa. Mollino tenía una obsesión muy guarded con el retrato erótico y regularmente invitaba prostitutas de las calles de Turín para que acudieran a su casa y posaran para él. Las escenas estaban cuidadosamente preparadas: las modelos se vestían (o se desnudaban parcialmente) con disfraces, accesorios y pelucas que Mollino había adquirido en viajes a Francia o al Sudeste Asiático, y posaban ante fondos de cortinas, biombos y mobiliario escultórico. A pesar de las circunstancias furtivas de su producción, estos retratos expresan la estética de las fotografías más públicas de Mollino, ya que las modelos aparecen más imponentes que pornográficas. Del mismo modo, los interiores opulentos y el mobiliario lujoso de las casas privadas de Mollino en Turín, la Villa Zaira y lo que hoy se conoce como Casa Mollino, constituyen componentes cruciales de las composiciones. En 1962, Mollino empezó a emplear película Polaroid para estas sesiones, llegando a realizar unas 1.300 exposiciones antes de su muerte en 1973. Ni estas ni las obras en gelatin silver que las precedieron fueron publicadas en vida, y esta es la primera publicación de estas Polaroids.
El vendedor y su historia
Carlo Mollino poseía tanto una energía tremenda como habilidades increíblemente diversas. Su vida privada no era menos intensa. Mollino tenía una obsesión muy guarded con el retrato erótico y regularmente invitaba prostitutas de las calles de Turín para que acudieran a su casa y posaran para él. Las escenas estaban cuidadosamente preparadas: las modelos se vestían (o se desnudaban parcialmente) con disfraces, accesorios y pelucas que Mollino había adquirido en viajes a Francia o al Sudeste Asiático, y posaban ante fondos de cortinas, biombos y mobiliario escultórico. A pesar de las circunstancias furtivas de su producción, estos retratos expresan la estética de las fotografías más públicas de Mollino, ya que las modelos aparecen más imponentes que pornográficas. Del mismo modo, los interiores opulentos y el mobiliario lujoso de las casas privadas de Mollino en Turín, la Villa Zaira y lo que hoy se conoce como Casa Mollino, constituyen componentes cruciales de las composiciones. En 1962, Mollino empezó a emplear película Polaroid para estas sesiones, llegando a realizar unas 1.300 exposiciones antes de su muerte en 1973. Ni estas ni las obras en gelatin silver que las precedieron fueron publicadas en vida, y esta es la primera publicación de estas Polaroids.

