Andreu Masó (1948) - Sinfonía floral

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Caroline Bokobza
Experto
Seleccionado por Caroline Bokobza

Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.

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Descripción del vendedor

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Andreu Masó, que representa a una mujer elegantemente vestida y contemplada de espaldas, envuelta en un chal negro con una rosa roja, como símbolo de belleza, misterio y serena introspección. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 55x62,5x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 38x46 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación, presenta un pequeño agujero imperceptible en la parte central de la obra.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta un exuberante ramo de flores dispuesto en una jarra, acompañado por una silla de madera y envuelto en una atmósfera doméstica llena de luz, color y vitalidad. La composición transforma un rincón cotidiano en una celebración de la belleza natural, situando el conjunto floral en un primer plano dominante. Las flores se expanden libremente hacia la parte superior y los laterales, mientras la jarra descansa sobre una tela rosada cuyos pliegues aportan movimiento a la zona inferior. Detrás del ramo, el intenso respaldo rojizo de la silla introduce una presencia cálida y familiar que enmarca la escena y equilibra los tonos fríos del fondo.

El ramo constituye el verdadero corazón visual de la obra. Está formado por numerosas flores abiertas que parecen corresponder a una misma familia, aunque cada una presenta una personalidad propia gracias a la diversidad de colores, tamaños y orientaciones. Algunas se muestran completamente de frente, revelando sus centros oscuros y sus coronas de pétalos; otras aparecen ligeramente inclinadas o vistas de perfil, como si buscaran distintas direcciones de luz. Esta variedad evita cualquier sensación de rigidez y hace que el conjunto parezca recién recogido, espontáneo y todavía lleno de vida.

En la zona superior destaca una gran flor blanca que corona el ramo y atrae inmediatamente la mirada. Sus pétalos amplios se abren alrededor de un centro oscuro rodeado de matices rosados, violetas y verdosos. La claridad de esta flor contrasta con el fondo turquesa y con los colores más intensos que la rodean, convirtiéndola en uno de los principales focos luminosos de la composición. Su posición elevada le concede cierta majestuosidad, como si presidiera el resto del conjunto.

A la izquierda aparecen varias flores en tonos lilas, malvas y rosados. Una de ellas, situada cerca del borde superior, posee un corazón azul profundo que intensifica la delicadeza de sus pétalos violetas. Debajo se despliega otra flor rosada, abierta hacia el espectador, cuyo centro oscuro introduce profundidad. La sucesión de estas formas redondeadas crea un movimiento descendente que conduce la mirada desde la parte superior hasta las flores más bajas, estableciendo un ritmo visual suave y continuo.

Entre las tonalidades claras irrumpen flores rojizas, granates y burdeos que aportan fuerza y dramatismo. Una de las más llamativas se encuentra cerca del centro superior, parcialmente oculta por la gran flor blanca, mientras otra ocupa una posición central y presenta una intensa combinación de rojo, vino y blanco. Estos tonos cálidos actúan como pequeños acentos que despiertan la composición y dialogan con el color de la silla. Su presencia impide que la gama floral resulte excesivamente dulce y añade profundidad emocional al conjunto.

En el lado derecho sobresale una hermosa flor de color fucsia oscuro, rodeada de pétalos rosados y granates. Su centro claro, salpicado de violetas y azules, produce un fuerte contraste con la intensidad de la corona exterior. Esta flor se encuentra orientada directamente hacia el espectador y parece actuar como un segundo núcleo de atención, enfrentado a la gran flor blanca de la parte superior. Ambas establecen un equilibrio entre claridad y oscuridad, delicadeza y energía.

Las flores azules y violetas se distribuyen por diferentes zonas del ramo y aportan frescura al conjunto. Algunas presentan tonalidades cercanas al añil y al azul ultramar, mientras otras se suavizan mediante reflejos lavanda, celestes y malvas. Sus centros oscuros crean pequeños puntos de concentración y refuerzan la sensación de profundidad. Estas flores introducen una continuidad cromática con el fondo, aunque sus contornos más definidos permiten que permanezcan claramente separadas del espacio que las rodea.

En la parte inferior se agrupan varias flores blancas y azuladas que iluminan el centro de la composición. Sus pétalos se superponen y se mezclan con las hojas, creando una zona especialmente abundante y luminosa. Algunas contienen leves sombras verdes, violetas y celestes, mientras sus centros amarillentos aportan pequeños destellos cálidos. La disposición apretada de estas flores transmite una sensación de plenitud, como si el ramo desbordara la capacidad de la jarra.

Los tallos verdes se entrecruzan en múltiples direcciones y constituyen la estructura interna del ramo. Algunos ascienden casi verticalmente, otros se inclinan hacia los lados y varios forman diagonales que enlazan unas flores con otras. Su apariencia flexible aporta naturalidad y sugiere el peso de las corolas, que obliga a ciertos tallos a curvarse suavemente. Entre ellos aparecen hojas pequeñas y alargadas, así como zonas de vegetación más compacta que llenan los espacios intermedios.

Las hojas presentan una amplia variedad de verdes, desde tonalidades claras y amarillentas hasta colores profundos cercanos al esmeralda y al azul verdoso. Esta diversidad convierte el follaje en algo más que un simple acompañamiento. En ciertos puntos, las hojas parecen recoger la luz y adquirir reflejos brillantes; en otros, se oscurecen hasta fundirse con las sombras del ramo. Gracias a estos cambios, la vegetación aporta volumen, densidad y una sensación de crecimiento desordenado.

En el extremo derecho aparece una masa de hojas más grandes y oscuras que se prolonga más allá del núcleo floral. Estas formas equilibran la expansión de las flores hacia el lado izquierdo y amplían visualmente la composición. Sus verdes profundos y azulados contrastan con la luminosidad de los pétalos blancos y con el fondo celeste. Algunas hojas parecen dirigirse hacia fuera de la escena, sugiriendo que el ramo continúa más allá de lo que puede abarcar la mirada.

La jarra ocupa la zona inferior central y actúa como base estable para toda la exuberancia floral. Su cuerpo redondeado combina tonalidades azul grisáceas, verdes suaves, violetas y reflejos claros. El recipiente posee una presencia sencilla y robusta, capaz de sostener el abundante ramo sin competir con él. Su superficie parece recoger los colores del entorno, especialmente los azules del fondo, los verdes de las hojas y los rosados de la tela sobre la que descansa.

El asa de la jarra, visible en el lado derecho, forma una curva marcada que refuerza la redondez del recipiente. Su contorno azul oscuro destaca sobre las tonalidades más claras del cuerpo, mientras una franja verde recorre parte de su interior. Esta combinación crea un pequeño juego de profundidad y dirige la mirada hacia la base del ramo. La abertura superior queda prácticamente oculta por los tallos y las hojas, intensificando la impresión de abundancia.

Bajo la jarra se extiende una tela de color rosa pálido, salmón y malva. Sus amplios pliegues se abren hacia ambos lados y ocupan buena parte de la zona inferior. En algunos puntos, la tela forma planos luminosos; en otros, aparecen sombras rojizas, violetas y azuladas que revelan su volumen. Este elemento aporta suavidad y una sensación de intimidad doméstica, además de crear una transición armoniosa entre la jarra fría y la superficie cálida sobre la que se apoya.

En la esquina inferior derecha, los pliegues de la tela adquieren mayor intensidad y se combinan con una zona de rojo profundo. Este fragmento cromático actúa como una prolongación de los tonos cálidos de las flores y de la silla. Su disposición diagonal introduce dinamismo y evita que la parte inferior resulte estática. Al mismo tiempo, ayuda a conducir la mirada de nuevo hacia el centro, cerrando el recorrido visual alrededor de la jarra.

La silla de madera situada detrás del ramo constituye un elemento esencial para comprender el carácter de la escena. Su respaldo curvado aparece parcialmente oculto por las flores, pero conserva una presencia firme gracias a sus tonalidades rojizas, anaranjadas y marrones. El montante vertical derecho se eleva junto a las flores y establece una línea sólida que contrasta con la movilidad de los tallos. La silla evoca un interior vivido y cotidiano, como si el ramo hubiera sido colocado de manera espontánea en un rincón de la casa.

El color cálido de la madera establece un hermoso diálogo con los rojos, rosas y granates de las flores. A la vez, destaca con intensidad sobre los azules y verdes del fondo. La silla no se limita a cumplir una función espacial, sino que actúa como un marco parcial para el ramo y le proporciona una escala humana. Su presencia permite imaginar una mesa cercana, una habitación tranquila o un momento de descanso en el que las flores acompañan la vida cotidiana.

El fondo se organiza mediante grandes campos de color azul, verde agua, turquesa y celeste. Hacia la izquierda aparecen zonas más claras y verdosas, mientras el lado derecho se vuelve más azul y profundo. Estas transiciones crean una atmósfera fresca y luminosa, evocadora de una habitación bañada por la claridad del día. Aunque el espacio no está descrito con precisión, los cambios cromáticos sugieren profundidad y permiten que el ramo se destaque con fuerza.

En la parte superior izquierda se perciben suaves notas amarillas y verdes que parecen anunciar la entrada de luz. Estas áreas más cálidas alivian la frialdad general del fondo y se relacionan con los pequeños matices amarillos de algunas hojas y centros florales. En el extremo derecho, los azules se intensifican y adquieren mayor densidad, ofreciendo un contrapunto sereno a la riqueza multicolor del ramo. El fondo participa así activamente en el equilibrio de la escena.

La iluminación parece difundirse de manera amplia y envolvente. No procede de un único punto claramente identificable, sino que acaricia los pétalos, la vegetación, la jarra y la tela mediante numerosos reflejos. Las flores blancas recogen con especial intensidad esta claridad, mientras los pétalos violetas y rojos conservan sombras profundas en sus centros. El resultado es una sensación de frescura, como si las flores acabaran de ser colocadas y todavía mantuvieran la humedad y la vivacidad del jardín.

La composición se construye a partir del contraste entre la expansión orgánica del ramo y la estructura estable de los objetos que lo rodean. Las flores y los tallos se mueven en todas direcciones, mientras la jarra aporta una forma cerrada, la silla introduce líneas verticales y la mesa establece una base horizontal. Esta combinación mantiene el equilibrio sin eliminar la espontaneidad. El conjunto parece cuidadosamente armonizado, pero conserva la impresión de una belleza natural que ha surgido sin esfuerzo.

La abundancia floral puede interpretarse como una exaltación de la primavera, de la renovación y del placer de contemplar las pequeñas maravillas de la naturaleza. Cada flor parece encontrarse en un momento diferente de apertura: algunas muestran plenamente sus pétalos, otras se inclinan y varias quedan parcialmente escondidas. Esta diversidad sugiere el paso del tiempo y la naturaleza efímera de la belleza, aunque la atmósfera general permanece alegre y vital.

También existe una dimensión afectiva vinculada al hogar y a la memoria. La silla de madera, la jarra sencilla y la tela extendida evocan un espacio cercano, posiblemente asociado con una casa familiar o con un instante tranquilo de la vida cotidiana. El ramo convierte ese entorno común en algo extraordinario. Las flores parecen haber sido recogidas para decorar, celebrar o recordar, aportando al interior una presencia viva que modifica por completo su atmósfera.

La intensidad cromática transmite optimismo, energía y una alegría serena. Los azules y verdes crean frescura y calma; los blancos aportan luminosidad; los violetas introducen sensibilidad; y los rojos y rosados comunican calidez y vitalidad. Ningún color domina por completo, pues todos participan en una armonía dinámica. Esta riqueza invita a recorrer lentamente cada rincón del cuadro y a descubrir nuevas relaciones entre las flores, las hojas y los objetos.

En conjunto, la obra representa un abundante ramo de flores multicolores dispuesto en una jarra sobre una tela rosada, con una cálida silla de madera como fondo y una envolvente atmósfera azul y verde. La diversidad de pétalos blancos, violetas, rosados, azules y granates, unida al movimiento de los tallos y a la riqueza del follaje, convierte la escena en una celebración de la naturaleza y de la belleza cotidiana. El cuadro transmite frescura, alegría, intimidad y una delicada sensación de plenitud, transformando un sencillo arreglo floral en una imagen luminosa cargada de vida y emoción.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Andreu Masó, que representa a una mujer elegantemente vestida y contemplada de espaldas, envuelta en un chal negro con una rosa roja, como símbolo de belleza, misterio y serena introspección. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 55x62,5x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 38x46 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación, presenta un pequeño agujero imperceptible en la parte central de la obra.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta un exuberante ramo de flores dispuesto en una jarra, acompañado por una silla de madera y envuelto en una atmósfera doméstica llena de luz, color y vitalidad. La composición transforma un rincón cotidiano en una celebración de la belleza natural, situando el conjunto floral en un primer plano dominante. Las flores se expanden libremente hacia la parte superior y los laterales, mientras la jarra descansa sobre una tela rosada cuyos pliegues aportan movimiento a la zona inferior. Detrás del ramo, el intenso respaldo rojizo de la silla introduce una presencia cálida y familiar que enmarca la escena y equilibra los tonos fríos del fondo.

El ramo constituye el verdadero corazón visual de la obra. Está formado por numerosas flores abiertas que parecen corresponder a una misma familia, aunque cada una presenta una personalidad propia gracias a la diversidad de colores, tamaños y orientaciones. Algunas se muestran completamente de frente, revelando sus centros oscuros y sus coronas de pétalos; otras aparecen ligeramente inclinadas o vistas de perfil, como si buscaran distintas direcciones de luz. Esta variedad evita cualquier sensación de rigidez y hace que el conjunto parezca recién recogido, espontáneo y todavía lleno de vida.

En la zona superior destaca una gran flor blanca que corona el ramo y atrae inmediatamente la mirada. Sus pétalos amplios se abren alrededor de un centro oscuro rodeado de matices rosados, violetas y verdosos. La claridad de esta flor contrasta con el fondo turquesa y con los colores más intensos que la rodean, convirtiéndola en uno de los principales focos luminosos de la composición. Su posición elevada le concede cierta majestuosidad, como si presidiera el resto del conjunto.

A la izquierda aparecen varias flores en tonos lilas, malvas y rosados. Una de ellas, situada cerca del borde superior, posee un corazón azul profundo que intensifica la delicadeza de sus pétalos violetas. Debajo se despliega otra flor rosada, abierta hacia el espectador, cuyo centro oscuro introduce profundidad. La sucesión de estas formas redondeadas crea un movimiento descendente que conduce la mirada desde la parte superior hasta las flores más bajas, estableciendo un ritmo visual suave y continuo.

Entre las tonalidades claras irrumpen flores rojizas, granates y burdeos que aportan fuerza y dramatismo. Una de las más llamativas se encuentra cerca del centro superior, parcialmente oculta por la gran flor blanca, mientras otra ocupa una posición central y presenta una intensa combinación de rojo, vino y blanco. Estos tonos cálidos actúan como pequeños acentos que despiertan la composición y dialogan con el color de la silla. Su presencia impide que la gama floral resulte excesivamente dulce y añade profundidad emocional al conjunto.

En el lado derecho sobresale una hermosa flor de color fucsia oscuro, rodeada de pétalos rosados y granates. Su centro claro, salpicado de violetas y azules, produce un fuerte contraste con la intensidad de la corona exterior. Esta flor se encuentra orientada directamente hacia el espectador y parece actuar como un segundo núcleo de atención, enfrentado a la gran flor blanca de la parte superior. Ambas establecen un equilibrio entre claridad y oscuridad, delicadeza y energía.

Las flores azules y violetas se distribuyen por diferentes zonas del ramo y aportan frescura al conjunto. Algunas presentan tonalidades cercanas al añil y al azul ultramar, mientras otras se suavizan mediante reflejos lavanda, celestes y malvas. Sus centros oscuros crean pequeños puntos de concentración y refuerzan la sensación de profundidad. Estas flores introducen una continuidad cromática con el fondo, aunque sus contornos más definidos permiten que permanezcan claramente separadas del espacio que las rodea.

En la parte inferior se agrupan varias flores blancas y azuladas que iluminan el centro de la composición. Sus pétalos se superponen y se mezclan con las hojas, creando una zona especialmente abundante y luminosa. Algunas contienen leves sombras verdes, violetas y celestes, mientras sus centros amarillentos aportan pequeños destellos cálidos. La disposición apretada de estas flores transmite una sensación de plenitud, como si el ramo desbordara la capacidad de la jarra.

Los tallos verdes se entrecruzan en múltiples direcciones y constituyen la estructura interna del ramo. Algunos ascienden casi verticalmente, otros se inclinan hacia los lados y varios forman diagonales que enlazan unas flores con otras. Su apariencia flexible aporta naturalidad y sugiere el peso de las corolas, que obliga a ciertos tallos a curvarse suavemente. Entre ellos aparecen hojas pequeñas y alargadas, así como zonas de vegetación más compacta que llenan los espacios intermedios.

Las hojas presentan una amplia variedad de verdes, desde tonalidades claras y amarillentas hasta colores profundos cercanos al esmeralda y al azul verdoso. Esta diversidad convierte el follaje en algo más que un simple acompañamiento. En ciertos puntos, las hojas parecen recoger la luz y adquirir reflejos brillantes; en otros, se oscurecen hasta fundirse con las sombras del ramo. Gracias a estos cambios, la vegetación aporta volumen, densidad y una sensación de crecimiento desordenado.

En el extremo derecho aparece una masa de hojas más grandes y oscuras que se prolonga más allá del núcleo floral. Estas formas equilibran la expansión de las flores hacia el lado izquierdo y amplían visualmente la composición. Sus verdes profundos y azulados contrastan con la luminosidad de los pétalos blancos y con el fondo celeste. Algunas hojas parecen dirigirse hacia fuera de la escena, sugiriendo que el ramo continúa más allá de lo que puede abarcar la mirada.

La jarra ocupa la zona inferior central y actúa como base estable para toda la exuberancia floral. Su cuerpo redondeado combina tonalidades azul grisáceas, verdes suaves, violetas y reflejos claros. El recipiente posee una presencia sencilla y robusta, capaz de sostener el abundante ramo sin competir con él. Su superficie parece recoger los colores del entorno, especialmente los azules del fondo, los verdes de las hojas y los rosados de la tela sobre la que descansa.

El asa de la jarra, visible en el lado derecho, forma una curva marcada que refuerza la redondez del recipiente. Su contorno azul oscuro destaca sobre las tonalidades más claras del cuerpo, mientras una franja verde recorre parte de su interior. Esta combinación crea un pequeño juego de profundidad y dirige la mirada hacia la base del ramo. La abertura superior queda prácticamente oculta por los tallos y las hojas, intensificando la impresión de abundancia.

Bajo la jarra se extiende una tela de color rosa pálido, salmón y malva. Sus amplios pliegues se abren hacia ambos lados y ocupan buena parte de la zona inferior. En algunos puntos, la tela forma planos luminosos; en otros, aparecen sombras rojizas, violetas y azuladas que revelan su volumen. Este elemento aporta suavidad y una sensación de intimidad doméstica, además de crear una transición armoniosa entre la jarra fría y la superficie cálida sobre la que se apoya.

En la esquina inferior derecha, los pliegues de la tela adquieren mayor intensidad y se combinan con una zona de rojo profundo. Este fragmento cromático actúa como una prolongación de los tonos cálidos de las flores y de la silla. Su disposición diagonal introduce dinamismo y evita que la parte inferior resulte estática. Al mismo tiempo, ayuda a conducir la mirada de nuevo hacia el centro, cerrando el recorrido visual alrededor de la jarra.

La silla de madera situada detrás del ramo constituye un elemento esencial para comprender el carácter de la escena. Su respaldo curvado aparece parcialmente oculto por las flores, pero conserva una presencia firme gracias a sus tonalidades rojizas, anaranjadas y marrones. El montante vertical derecho se eleva junto a las flores y establece una línea sólida que contrasta con la movilidad de los tallos. La silla evoca un interior vivido y cotidiano, como si el ramo hubiera sido colocado de manera espontánea en un rincón de la casa.

El color cálido de la madera establece un hermoso diálogo con los rojos, rosas y granates de las flores. A la vez, destaca con intensidad sobre los azules y verdes del fondo. La silla no se limita a cumplir una función espacial, sino que actúa como un marco parcial para el ramo y le proporciona una escala humana. Su presencia permite imaginar una mesa cercana, una habitación tranquila o un momento de descanso en el que las flores acompañan la vida cotidiana.

El fondo se organiza mediante grandes campos de color azul, verde agua, turquesa y celeste. Hacia la izquierda aparecen zonas más claras y verdosas, mientras el lado derecho se vuelve más azul y profundo. Estas transiciones crean una atmósfera fresca y luminosa, evocadora de una habitación bañada por la claridad del día. Aunque el espacio no está descrito con precisión, los cambios cromáticos sugieren profundidad y permiten que el ramo se destaque con fuerza.

En la parte superior izquierda se perciben suaves notas amarillas y verdes que parecen anunciar la entrada de luz. Estas áreas más cálidas alivian la frialdad general del fondo y se relacionan con los pequeños matices amarillos de algunas hojas y centros florales. En el extremo derecho, los azules se intensifican y adquieren mayor densidad, ofreciendo un contrapunto sereno a la riqueza multicolor del ramo. El fondo participa así activamente en el equilibrio de la escena.

La iluminación parece difundirse de manera amplia y envolvente. No procede de un único punto claramente identificable, sino que acaricia los pétalos, la vegetación, la jarra y la tela mediante numerosos reflejos. Las flores blancas recogen con especial intensidad esta claridad, mientras los pétalos violetas y rojos conservan sombras profundas en sus centros. El resultado es una sensación de frescura, como si las flores acabaran de ser colocadas y todavía mantuvieran la humedad y la vivacidad del jardín.

La composición se construye a partir del contraste entre la expansión orgánica del ramo y la estructura estable de los objetos que lo rodean. Las flores y los tallos se mueven en todas direcciones, mientras la jarra aporta una forma cerrada, la silla introduce líneas verticales y la mesa establece una base horizontal. Esta combinación mantiene el equilibrio sin eliminar la espontaneidad. El conjunto parece cuidadosamente armonizado, pero conserva la impresión de una belleza natural que ha surgido sin esfuerzo.

La abundancia floral puede interpretarse como una exaltación de la primavera, de la renovación y del placer de contemplar las pequeñas maravillas de la naturaleza. Cada flor parece encontrarse en un momento diferente de apertura: algunas muestran plenamente sus pétalos, otras se inclinan y varias quedan parcialmente escondidas. Esta diversidad sugiere el paso del tiempo y la naturaleza efímera de la belleza, aunque la atmósfera general permanece alegre y vital.

También existe una dimensión afectiva vinculada al hogar y a la memoria. La silla de madera, la jarra sencilla y la tela extendida evocan un espacio cercano, posiblemente asociado con una casa familiar o con un instante tranquilo de la vida cotidiana. El ramo convierte ese entorno común en algo extraordinario. Las flores parecen haber sido recogidas para decorar, celebrar o recordar, aportando al interior una presencia viva que modifica por completo su atmósfera.

La intensidad cromática transmite optimismo, energía y una alegría serena. Los azules y verdes crean frescura y calma; los blancos aportan luminosidad; los violetas introducen sensibilidad; y los rojos y rosados comunican calidez y vitalidad. Ningún color domina por completo, pues todos participan en una armonía dinámica. Esta riqueza invita a recorrer lentamente cada rincón del cuadro y a descubrir nuevas relaciones entre las flores, las hojas y los objetos.

En conjunto, la obra representa un abundante ramo de flores multicolores dispuesto en una jarra sobre una tela rosada, con una cálida silla de madera como fondo y una envolvente atmósfera azul y verde. La diversidad de pétalos blancos, violetas, rosados, azules y granates, unida al movimiento de los tallos y a la riqueza del follaje, convierte la escena en una celebración de la naturaleza y de la belleza cotidiana. El cuadro transmite frescura, alegría, intimidad y una delicada sensación de plenitud, transformando un sencillo arreglo floral en una imagen luminosa cargada de vida y emoción.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Datos

Artista
Andreu Masó (1948)
Se vende con marco
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
Sinfonía floral
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
55 cm
Ancho
62,5 cm
Estilo
Impresionismo
Periodo
1970-1980
Vendido por
EspañaVerificado
2547
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