European school (XX) - Intimate pause

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Caroline Bokobza
Experto
Seleccionado por Caroline Bokobza

Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.

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Descripción del vendedor

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela europea, que representa a una mujer desnuda sentada en un instante de íntima reflexión, mostrando con naturalidad la belleza del cuerpo humano y la serenidad de su mundo interior. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 92x73x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta a una mujer desnuda sentada sobre un sencillo taburete, captada en una actitud serena, íntima y profundamente introspectiva. La figura ocupa casi toda la composición y se recorta sobre un fondo dominado por cálidas tonalidades terrosas, creando una escena de gran proximidad emocional. Su postura relajada, la inclinación de la cabeza y la mirada dirigida hacia abajo transmiten un momento de recogimiento, como si la modelo estuviera completamente abstraída en sus pensamientos. La obra no busca una representación idealizada o distante, sino una visión humana y sincera del cuerpo, contemplado con naturalidad, sensibilidad y respeto.

La mujer aparece ligeramente desplazada hacia la izquierda, aunque el volumen de su cuerpo se extiende por buena parte del espacio central y derecho. Esta disposición genera un equilibrio dinámico entre la figura y el fondo vacío que la rodea. La silueta desciende desde la cabeza hasta los pies mediante una sucesión de líneas curvas, cambios de dirección y volúmenes enlazados que aportan movimiento a una escena aparentemente quieta. El cuerpo parece acomodarse con espontaneidad sobre el asiento, sin rigidez ni artificio, reforzando el carácter privado del momento.

El rostro constituye uno de los principales centros expresivos de la composición. La cabeza se inclina suavemente hacia delante y hacia un lado, mientras los ojos permanecen bajos, sin establecer contacto directo con el espectador. Esta ausencia de mirada frontal aumenta la sensación de intimidad y permite contemplar a la figura como si estuviera inmersa en un espacio interior al que nadie más tiene acceso. Su expresión resulta tranquila, aunque también puede percibirse en ella una cierta melancolía, cansancio o ensimismamiento.

Las facciones están definidas mediante contrastes cálidos y fríos que modelan la frente, los pómulos, la nariz y el mentón. Los labios, de un rojo intenso, introducen una nota cromática especialmente viva y atraen de inmediato la atención. Su color contrasta con los tonos amarillentos, rosados, verdosos y violáceos que recorren el rostro. Las sombras situadas alrededor de los ojos y bajo la nariz acentúan la profundidad de la expresión y aportan al semblante una gran presencia psicológica.

El cabello oscuro enmarca el rostro y cae sobre los hombros mediante amplias masas negras, marrones y azuladas. En la parte superior se organiza en dos volúmenes que dejan visible la frente, mientras a ambos lados desciende de manera irregular, adaptándose al giro de la cabeza. Algunos reflejos claros recorren la zona superior y sugieren el brillo natural del cabello. Su oscuridad crea un poderoso contraste con la luminosidad de la piel y ayuda a destacar la delicadeza de las facciones.

En una de las orejas se distingue un pendiente alargado de color azul, compuesto por varias formas geométricas que cuelgan verticalmente. Este pequeño accesorio introduce un acento de elegancia y personalidad en una escena dominada por la desnudez y la sencillez. Su intenso tono azul contrasta con los marrones del fondo y establece una discreta relación con los reflejos azulados del cabello. Aunque ocupa un espacio reducido, su presencia añade refinamiento y rompe momentáneamente la uniformidad de la gama cálida.

El torso aparece orientado hacia el espectador, aunque la inclinación del cuerpo y la postura de los brazos evitan una presentación completamente frontal. La línea de los hombros desciende de forma desigual, acompañando la inclinación de la cabeza y reforzando la sensación de naturalidad. La zona del pecho está construida mediante una combinación de tonos crema, amarillos, rosados, ocres y sombras marrones, que describen los volúmenes sin eliminar la espontaneidad de la imagen. La luz parece deslizarse sobre la piel, deteniéndose especialmente en el cuello, el pecho y el abdomen.

El brazo izquierdo desciende desde el hombro y se curva hacia el centro del cuerpo. La mano reposa delicadamente sobre la parte baja del abdomen y la cadera, formando un gesto protector y recogido. Los dedos aparecen relajados, sin tensión, y su posición contribuye a la atmósfera de intimidad. Esta mano no solo completa la postura, sino que crea una línea diagonal que guía la mirada desde el hombro hasta el centro de la composición.

El brazo derecho se extiende hacia abajo y se apoya sobre la pierna adelantada. Su recorrido es más largo y vertical, lo que aporta estabilidad a la figura y compensa la curva del brazo opuesto. La mano descansa sobre la rodilla y la parte superior de la pierna, con los dedos ligeramente separados. Este gesto sencillo refuerza la impresión de una pausa prolongada, como si la modelo llevara algún tiempo sentada, entregada al silencio y a la contemplación.

El abdomen ocupa el centro visual de la obra y aparece representado con una marcada naturalidad. Sus pliegues y curvas responden directamente a la posición sentada y al giro del torso. Lejos de ocultarse, estas formas se convierten en una parte esencial de la belleza humana que transmite la escena. Los diferentes matices de amarillo, rosa, marrón y blanco describen la suavidad de la piel y celebran un cuerpo real, alejado de cualquier rigidez idealizada.

Las piernas se cruzan y se superponen en una disposición compleja que aporta profundidad a la composición. Una de ellas se recoge sobre el asiento y forma una amplia curva desde la cadera hasta la rodilla, mientras la otra desciende hacia la zona inferior y conduce la mirada hasta el pie. Esta combinación de líneas curvas y diagonales hace que el cuerpo se perciba como una estructura continua, en la que cada parte se relaciona de manera orgánica con la siguiente.

La pierna situada a la derecha presenta una amplia zona iluminada en el muslo y la rodilla. Los tonos crema y amarillos se combinan con rosados, rojizos y violetas que sugieren los cambios de luz sobre la piel. La rodilla adquiere una presencia especialmente expresiva gracias a la concentración de matices cálidos. Su cercanía al espectador contribuye a la sensación de profundidad y hace que esta parte del cuerpo avance visualmente dentro de la escena.

La otra pierna desciende casi verticalmente desde el centro de la composición. Su forma alargada conecta el torso con la parte inferior y ayuda a sostener toda la estructura visual. Las zonas claras se sitúan principalmente en la parte frontal, mientras los contornos quedan reforzados por sombras más oscuras. El pie aparece apoyado en el suelo y se extiende hacia la derecha, mostrando los dedos y completando la postura con una sensación de peso y estabilidad.

El taburete sobre el que se sienta la mujer es sencillo y discreto. Su asiento redondeado, de color marrón profundo, recoge parte del cuerpo y queda parcialmente oculto por la figura. Las patas descienden mediante líneas verticales y ligeramente inclinadas en tonos ocres, amarillos y marrones. Aunque se trata de un elemento secundario, resulta fundamental para comprender la posición de la modelo y para introducir una estructura geométrica que contraste con las curvas orgánicas del cuerpo.

La gama cromática está dominada por marrones, ocres, tierras, rosas apagados y amarillos cálidos. Estos colores crean una atmósfera envolvente y unifican la figura con el espacio que la rodea. Dentro de esta armonía aparecen pequeños contrastes de gran intensidad, como el negro del cabello, el rojo de los labios, el azul del pendiente y ciertos reflejos verdosos o violáceos sobre la piel. Estas notas cromáticas impiden que la escena resulte uniforme y aportan vitalidad a distintos puntos de la composición.

El fondo se presenta deliberadamente reducido a una gran superficie cálida, sin objetos ni referencias espaciales claramente definidas. Sus variaciones entre marrón, rosa terroso, beige y ocre generan una atmósfera silenciosa que envuelve a la figura sin distraer la atención. La zona izquierda es algo más oscura, mientras la derecha posee una mayor claridad. Esta transición sutil ayuda a separar el cuerpo del fondo y refuerza la sensación de volumen.

La ausencia de elementos narrativos concretos permite que toda la atención se concentre en la mujer y en su estado emocional. No se sabe dónde se encuentra, qué momento del día es ni qué pensamiento ocupa su mente. Esta indefinición convierte la escena en una imagen universal de pausa, vulnerabilidad y reflexión. El espectador no contempla una acción, sino un instante suspendido en el que el silencio parece adquirir una presencia propia.

La iluminación resulta suave y cálida, aunque no se distribuye de manera uniforme. Algunas partes del rostro, el cuello, el pecho, el abdomen y las piernas reciben una mayor claridad, mientras otras quedan protegidas por sombras marrones, violetas y verdosas. Esta alternancia modela el cuerpo y crea una sensación de profundidad. La luz no solo describe las formas, sino que contribuye a la atmósfera emocional, haciendo que la figura parezca surgir lentamente del fondo.

La obra transmite una visión profundamente humana de la feminidad. La mujer aparece segura dentro de su propia intimidad, sin posar de manera teatral ni buscar la aprobación de quien la observa. Su cuerpo se presenta con sus curvas, pliegues y variaciones naturales, convertido en expresión de identidad y experiencia. Esta sinceridad concede a la imagen una belleza cercana, alejada de los modelos idealizados y basada en la dignidad de la presencia individual.

La postura recogida puede interpretarse como un gesto de protección, descanso o introspección. La cabeza baja, los hombros relajados y las manos apoyadas sobre el cuerpo sugieren una conexión íntima consigo misma. No obstante, la figura no transmite fragilidad extrema, sino una calma contenida y una notable fuerza interior. Su presencia llena el espacio y mantiene el equilibrio de toda la composición, convirtiéndose en el centro absoluto de la escena.

También existe un interesante contraste entre la vulnerabilidad asociada a la desnudez y la firmeza con la que la mujer ocupa el espacio. Aunque se muestra sin barreras, su actitud reservada parece establecer una distancia emocional con el espectador. La mirada baja protege su mundo interior, mientras el cuerpo permanece plenamente visible. Esta dualidad aporta complejidad a la imagen y permite interpretarla como una reflexión sobre la intimidad, la identidad y la relación de cada persona con su propio cuerpo.

La escena posee una atmósfera atemporal. La sencillez del fondo, la ausencia de objetos reconocibles y la sobriedad del asiento impiden situarla en un lugar o momento concreto. Podría tratarse de una pausa cotidiana, de una sesión silenciosa o de un instante de reflexión personal. Esta falta de referencias amplía su significado y permite que cada espectador construya una historia distinta a partir de la expresión y la postura de la protagonista.

En conjunto, la obra representa a una mujer desnuda sentada en actitud introspectiva, con la cabeza suavemente inclinada, la mirada baja y las manos descansando sobre su cuerpo. La cálida armonía de marrones, ocres, rosas y amarillos envuelve la figura en una atmósfera íntima, mientras el cabello oscuro, los labios rojos y el pendiente azul aportan expresivos puntos de contraste. La naturalidad de la postura, la sincera representación de las formas y el silencio del fondo convierten la escena en una profunda celebración de la belleza humana, la feminidad, la vulnerabilidad y la serenidad interior.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela europea, que representa a una mujer desnuda sentada en un instante de íntima reflexión, mostrando con naturalidad la belleza del cuerpo humano y la serenidad de su mundo interior. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 92x73x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta a una mujer desnuda sentada sobre un sencillo taburete, captada en una actitud serena, íntima y profundamente introspectiva. La figura ocupa casi toda la composición y se recorta sobre un fondo dominado por cálidas tonalidades terrosas, creando una escena de gran proximidad emocional. Su postura relajada, la inclinación de la cabeza y la mirada dirigida hacia abajo transmiten un momento de recogimiento, como si la modelo estuviera completamente abstraída en sus pensamientos. La obra no busca una representación idealizada o distante, sino una visión humana y sincera del cuerpo, contemplado con naturalidad, sensibilidad y respeto.

La mujer aparece ligeramente desplazada hacia la izquierda, aunque el volumen de su cuerpo se extiende por buena parte del espacio central y derecho. Esta disposición genera un equilibrio dinámico entre la figura y el fondo vacío que la rodea. La silueta desciende desde la cabeza hasta los pies mediante una sucesión de líneas curvas, cambios de dirección y volúmenes enlazados que aportan movimiento a una escena aparentemente quieta. El cuerpo parece acomodarse con espontaneidad sobre el asiento, sin rigidez ni artificio, reforzando el carácter privado del momento.

El rostro constituye uno de los principales centros expresivos de la composición. La cabeza se inclina suavemente hacia delante y hacia un lado, mientras los ojos permanecen bajos, sin establecer contacto directo con el espectador. Esta ausencia de mirada frontal aumenta la sensación de intimidad y permite contemplar a la figura como si estuviera inmersa en un espacio interior al que nadie más tiene acceso. Su expresión resulta tranquila, aunque también puede percibirse en ella una cierta melancolía, cansancio o ensimismamiento.

Las facciones están definidas mediante contrastes cálidos y fríos que modelan la frente, los pómulos, la nariz y el mentón. Los labios, de un rojo intenso, introducen una nota cromática especialmente viva y atraen de inmediato la atención. Su color contrasta con los tonos amarillentos, rosados, verdosos y violáceos que recorren el rostro. Las sombras situadas alrededor de los ojos y bajo la nariz acentúan la profundidad de la expresión y aportan al semblante una gran presencia psicológica.

El cabello oscuro enmarca el rostro y cae sobre los hombros mediante amplias masas negras, marrones y azuladas. En la parte superior se organiza en dos volúmenes que dejan visible la frente, mientras a ambos lados desciende de manera irregular, adaptándose al giro de la cabeza. Algunos reflejos claros recorren la zona superior y sugieren el brillo natural del cabello. Su oscuridad crea un poderoso contraste con la luminosidad de la piel y ayuda a destacar la delicadeza de las facciones.

En una de las orejas se distingue un pendiente alargado de color azul, compuesto por varias formas geométricas que cuelgan verticalmente. Este pequeño accesorio introduce un acento de elegancia y personalidad en una escena dominada por la desnudez y la sencillez. Su intenso tono azul contrasta con los marrones del fondo y establece una discreta relación con los reflejos azulados del cabello. Aunque ocupa un espacio reducido, su presencia añade refinamiento y rompe momentáneamente la uniformidad de la gama cálida.

El torso aparece orientado hacia el espectador, aunque la inclinación del cuerpo y la postura de los brazos evitan una presentación completamente frontal. La línea de los hombros desciende de forma desigual, acompañando la inclinación de la cabeza y reforzando la sensación de naturalidad. La zona del pecho está construida mediante una combinación de tonos crema, amarillos, rosados, ocres y sombras marrones, que describen los volúmenes sin eliminar la espontaneidad de la imagen. La luz parece deslizarse sobre la piel, deteniéndose especialmente en el cuello, el pecho y el abdomen.

El brazo izquierdo desciende desde el hombro y se curva hacia el centro del cuerpo. La mano reposa delicadamente sobre la parte baja del abdomen y la cadera, formando un gesto protector y recogido. Los dedos aparecen relajados, sin tensión, y su posición contribuye a la atmósfera de intimidad. Esta mano no solo completa la postura, sino que crea una línea diagonal que guía la mirada desde el hombro hasta el centro de la composición.

El brazo derecho se extiende hacia abajo y se apoya sobre la pierna adelantada. Su recorrido es más largo y vertical, lo que aporta estabilidad a la figura y compensa la curva del brazo opuesto. La mano descansa sobre la rodilla y la parte superior de la pierna, con los dedos ligeramente separados. Este gesto sencillo refuerza la impresión de una pausa prolongada, como si la modelo llevara algún tiempo sentada, entregada al silencio y a la contemplación.

El abdomen ocupa el centro visual de la obra y aparece representado con una marcada naturalidad. Sus pliegues y curvas responden directamente a la posición sentada y al giro del torso. Lejos de ocultarse, estas formas se convierten en una parte esencial de la belleza humana que transmite la escena. Los diferentes matices de amarillo, rosa, marrón y blanco describen la suavidad de la piel y celebran un cuerpo real, alejado de cualquier rigidez idealizada.

Las piernas se cruzan y se superponen en una disposición compleja que aporta profundidad a la composición. Una de ellas se recoge sobre el asiento y forma una amplia curva desde la cadera hasta la rodilla, mientras la otra desciende hacia la zona inferior y conduce la mirada hasta el pie. Esta combinación de líneas curvas y diagonales hace que el cuerpo se perciba como una estructura continua, en la que cada parte se relaciona de manera orgánica con la siguiente.

La pierna situada a la derecha presenta una amplia zona iluminada en el muslo y la rodilla. Los tonos crema y amarillos se combinan con rosados, rojizos y violetas que sugieren los cambios de luz sobre la piel. La rodilla adquiere una presencia especialmente expresiva gracias a la concentración de matices cálidos. Su cercanía al espectador contribuye a la sensación de profundidad y hace que esta parte del cuerpo avance visualmente dentro de la escena.

La otra pierna desciende casi verticalmente desde el centro de la composición. Su forma alargada conecta el torso con la parte inferior y ayuda a sostener toda la estructura visual. Las zonas claras se sitúan principalmente en la parte frontal, mientras los contornos quedan reforzados por sombras más oscuras. El pie aparece apoyado en el suelo y se extiende hacia la derecha, mostrando los dedos y completando la postura con una sensación de peso y estabilidad.

El taburete sobre el que se sienta la mujer es sencillo y discreto. Su asiento redondeado, de color marrón profundo, recoge parte del cuerpo y queda parcialmente oculto por la figura. Las patas descienden mediante líneas verticales y ligeramente inclinadas en tonos ocres, amarillos y marrones. Aunque se trata de un elemento secundario, resulta fundamental para comprender la posición de la modelo y para introducir una estructura geométrica que contraste con las curvas orgánicas del cuerpo.

La gama cromática está dominada por marrones, ocres, tierras, rosas apagados y amarillos cálidos. Estos colores crean una atmósfera envolvente y unifican la figura con el espacio que la rodea. Dentro de esta armonía aparecen pequeños contrastes de gran intensidad, como el negro del cabello, el rojo de los labios, el azul del pendiente y ciertos reflejos verdosos o violáceos sobre la piel. Estas notas cromáticas impiden que la escena resulte uniforme y aportan vitalidad a distintos puntos de la composición.

El fondo se presenta deliberadamente reducido a una gran superficie cálida, sin objetos ni referencias espaciales claramente definidas. Sus variaciones entre marrón, rosa terroso, beige y ocre generan una atmósfera silenciosa que envuelve a la figura sin distraer la atención. La zona izquierda es algo más oscura, mientras la derecha posee una mayor claridad. Esta transición sutil ayuda a separar el cuerpo del fondo y refuerza la sensación de volumen.

La ausencia de elementos narrativos concretos permite que toda la atención se concentre en la mujer y en su estado emocional. No se sabe dónde se encuentra, qué momento del día es ni qué pensamiento ocupa su mente. Esta indefinición convierte la escena en una imagen universal de pausa, vulnerabilidad y reflexión. El espectador no contempla una acción, sino un instante suspendido en el que el silencio parece adquirir una presencia propia.

La iluminación resulta suave y cálida, aunque no se distribuye de manera uniforme. Algunas partes del rostro, el cuello, el pecho, el abdomen y las piernas reciben una mayor claridad, mientras otras quedan protegidas por sombras marrones, violetas y verdosas. Esta alternancia modela el cuerpo y crea una sensación de profundidad. La luz no solo describe las formas, sino que contribuye a la atmósfera emocional, haciendo que la figura parezca surgir lentamente del fondo.

La obra transmite una visión profundamente humana de la feminidad. La mujer aparece segura dentro de su propia intimidad, sin posar de manera teatral ni buscar la aprobación de quien la observa. Su cuerpo se presenta con sus curvas, pliegues y variaciones naturales, convertido en expresión de identidad y experiencia. Esta sinceridad concede a la imagen una belleza cercana, alejada de los modelos idealizados y basada en la dignidad de la presencia individual.

La postura recogida puede interpretarse como un gesto de protección, descanso o introspección. La cabeza baja, los hombros relajados y las manos apoyadas sobre el cuerpo sugieren una conexión íntima consigo misma. No obstante, la figura no transmite fragilidad extrema, sino una calma contenida y una notable fuerza interior. Su presencia llena el espacio y mantiene el equilibrio de toda la composición, convirtiéndose en el centro absoluto de la escena.

También existe un interesante contraste entre la vulnerabilidad asociada a la desnudez y la firmeza con la que la mujer ocupa el espacio. Aunque se muestra sin barreras, su actitud reservada parece establecer una distancia emocional con el espectador. La mirada baja protege su mundo interior, mientras el cuerpo permanece plenamente visible. Esta dualidad aporta complejidad a la imagen y permite interpretarla como una reflexión sobre la intimidad, la identidad y la relación de cada persona con su propio cuerpo.

La escena posee una atmósfera atemporal. La sencillez del fondo, la ausencia de objetos reconocibles y la sobriedad del asiento impiden situarla en un lugar o momento concreto. Podría tratarse de una pausa cotidiana, de una sesión silenciosa o de un instante de reflexión personal. Esta falta de referencias amplía su significado y permite que cada espectador construya una historia distinta a partir de la expresión y la postura de la protagonista.

En conjunto, la obra representa a una mujer desnuda sentada en actitud introspectiva, con la cabeza suavemente inclinada, la mirada baja y las manos descansando sobre su cuerpo. La cálida armonía de marrones, ocres, rosas y amarillos envuelve la figura en una atmósfera íntima, mientras el cabello oscuro, los labios rojos y el pendiente azul aportan expresivos puntos de contraste. La naturalidad de la postura, la sincera representación de las formas y el silencio del fondo convierten la escena en una profunda celebración de la belleza humana, la feminidad, la vulnerabilidad y la serenidad interior.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Datos

Artista
European school (XX)
Se vende con marco
No
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
Intimate pause
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
92 cm
Ancho
73 cm
Estilo
Impresionismo
Periodo
1970-1980
Vendido por
EspañaVerificado
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