Taza - Centro de Mesa - Mármol





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Descripción del vendedor
Es una pieza que respira esa solemnidad serena que solo tienen los objetos de mármol trabajados a mano en la primera mitad del siglo XX, cuando los talleres aún heredaban la sensibilidad clásica y la reinterpretaban con un lenguaje más depurado. Aquí, el mármol blanco —luminoso, con vetas suaves que parecen moverse bajo la superficie— se convierte en una taza‑centro de mesa de presencia escultórica, concebida tanto para decorar como para presidir un espacio con discreta autoridad.
El cuerpo se abre en una copa amplia, de paredes gruesas y tacto frío, donde la luz se desliza y se difumina. En el borde aparece la decoración en relieves clásicos, una sucesión de motivos que evocan arcos, hojas, ritmos arquitectónicos y esa gramática ornamental que remite directamente al Renacimiento: proporción, claridad, equilibrio. No es una copia literal de modelos renacentistas, sino una reminiscencia, una interpretación moderna que conserva la esencia de la tradición sin perder la sencillez del diseño del siglo XX.
El pie, ligeramente acampanado, sostiene la pieza con firmeza y le da un aire casi ceremonial. Todo el conjunto transmite la sensación de haber sido tallado con paciencia, siguiendo la veta, respetando la materia, dejando que el mármol hable con su propia voz.
Es un objeto que combina pureza material, artesanía y memoria histórica, perfecto como acento decorativo, como pieza de colección o como centro de mesa que aporta luz, calma y un toque de clasicismo atemporal.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es una pieza que respira esa solemnidad serena que solo tienen los objetos de mármol trabajados a mano en la primera mitad del siglo XX, cuando los talleres aún heredaban la sensibilidad clásica y la reinterpretaban con un lenguaje más depurado. Aquí, el mármol blanco —luminoso, con vetas suaves que parecen moverse bajo la superficie— se convierte en una taza‑centro de mesa de presencia escultórica, concebida tanto para decorar como para presidir un espacio con discreta autoridad.
El cuerpo se abre en una copa amplia, de paredes gruesas y tacto frío, donde la luz se desliza y se difumina. En el borde aparece la decoración en relieves clásicos, una sucesión de motivos que evocan arcos, hojas, ritmos arquitectónicos y esa gramática ornamental que remite directamente al Renacimiento: proporción, claridad, equilibrio. No es una copia literal de modelos renacentistas, sino una reminiscencia, una interpretación moderna que conserva la esencia de la tradición sin perder la sencillez del diseño del siglo XX.
El pie, ligeramente acampanado, sostiene la pieza con firmeza y le da un aire casi ceremonial. Todo el conjunto transmite la sensación de haber sido tallado con paciencia, siguiendo la veta, respetando la materia, dejando que el mármol hable con su propia voz.
Es un objeto que combina pureza material, artesanía y memoria histórica, perfecto como acento decorativo, como pieza de colección o como centro de mesa que aporta luz, calma y un toque de clasicismo atemporal.
Envío certificado y buen embalaje.
