Espejo - Bronce - Isabelino





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Espejo Isabelino redondo de bronce, siglo XIX (1850–1900), hecho en Reino Unido, con patina dorada, medidas exteriores 54 × 42 cm (interiores 45 × 35 cm), en buen estado, usado con pequeñas señales de años y imperfecciones.
Descripción del vendedor
Es un espejo isabelino de bronce del siglo XIX, una pieza que encarna esa estética solemne y elegante que caracterizó la decoración española durante el periodo isabelino, donde la ornamentación se vuelve protagonista sin perder el equilibrio clásico. El marco, trabajado en bronce moldeado, despliega una sucesión de motivos florales que se entrelazan con volutas y curvas suaves, creando un ritmo decorativo continuo que envuelve la forma circular con una presencia casi escultórica.
La pátina del metal, cálida y madura, realza los relieves y aporta profundidad a cada detalle floral, que parece brotar del propio bronce. La parte superior y la inferior del marco se acentúan con composiciones más elaboradas, reforzando la verticalidad y el carácter ceremonial del espejo. Es una pieza que, aun siendo funcional, está concebida para presidir un espacio, para aportar nobleza y un aire de interior burgués del XIX.
Su silueta redonda, su ornamentación vegetal y la calidad del trabajo artesanal lo convierten en un ejemplo perfecto del gusto isabelino: romántico, decorativo, sólido y refinado. Un espejo que no solo refleja, sino que construye atmósfera y añade historia a cualquier estancia.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es un espejo isabelino de bronce del siglo XIX, una pieza que encarna esa estética solemne y elegante que caracterizó la decoración española durante el periodo isabelino, donde la ornamentación se vuelve protagonista sin perder el equilibrio clásico. El marco, trabajado en bronce moldeado, despliega una sucesión de motivos florales que se entrelazan con volutas y curvas suaves, creando un ritmo decorativo continuo que envuelve la forma circular con una presencia casi escultórica.
La pátina del metal, cálida y madura, realza los relieves y aporta profundidad a cada detalle floral, que parece brotar del propio bronce. La parte superior y la inferior del marco se acentúan con composiciones más elaboradas, reforzando la verticalidad y el carácter ceremonial del espejo. Es una pieza que, aun siendo funcional, está concebida para presidir un espacio, para aportar nobleza y un aire de interior burgués del XIX.
Su silueta redonda, su ornamentación vegetal y la calidad del trabajo artesanal lo convierten en un ejemplo perfecto del gusto isabelino: romántico, decorativo, sólido y refinado. Un espejo que no solo refleja, sino que construye atmósfera y añade historia a cualquier estancia.
Envío certificado y buen embalaje.

