École française (XX) - Toits sous la brume

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Caroline Bokobza
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Seleccionado por Caroline Bokobza

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Descripción del vendedor

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela francesa, que representa una antigua ciudad escalonada de calles estrechas, fachadas coloridas y tejados superpuestos, dominada por torres monumentales bajo un cielo suave y brumoso. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 46x38x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una sugestiva vista urbana construida a partir de una sucesión de edificios que ascienden desde el primer plano hasta culminar en una arquitectura monumental situada en la parte superior. La escena parece mostrar un antiguo barrio europeo o mediterráneo contemplado desde una posición elevada, donde las fachadas se amontonan, los tejados se superponen y las calles desaparecen entre estrechos pasadizos. La ausencia de figuras humanas intensifica la sensación de quietud y permite que la arquitectura se convierta en la verdadera protagonista. Todo el conjunto está envuelto por una atmósfera silenciosa, evocadora y ligeramente misteriosa.

La composición posee un marcado desarrollo vertical. Las construcciones de la zona inferior actúan como punto de entrada y conducen progresivamente la mirada hacia las casas intermedias, los tejados rojizos y, finalmente, las torres que dominan el horizonte. Esta organización transmite la impresión de una ciudad levantada sobre una ladera, cuyos diferentes niveles se adaptan a la irregularidad del terreno. La superposición de volúmenes crea una profundidad considerable a pesar de la proximidad entre los edificios.

En el primer plano aparecen grandes masas arquitectónicas de tonalidades violáceas, grisáceas y azuladas. Sus contornos son contundentes y forman una especie de corredor que se estrecha hacia el centro. Las fachadas carecen de una descripción minuciosa, pero sus planos cromáticos permiten distinguir muros, cubiertas, balcones y huecos de ventanas. Esta simplificación concede al paisaje urbano un carácter emocional, como si se tratara del recuerdo de una ciudad más que de una reproducción estrictamente documental.

El edificio situado a la izquierda ocupa una importante franja vertical y funciona como uno de los principales elementos de equilibrio. Su fachada oscura, dominada por azules profundos y grises verdosos, transmite solidez y antigüedad. Una sucesión de pequeñas formas rectangulares sugiere ventanas o balcones alineados a distintas alturas. Su presencia enmarca la escena y contrasta con la luminosidad cálida de las construcciones del lado derecho.

Junto a esta gran fachada se levanta una construcción estrecha de tonos rosados y anaranjados. Su parte superior sobresale entre los edificios vecinos y parece recibir una luz más cálida. Dos pequeñas aberturas oscuras rompen la uniformidad del muro y aportan un delicado ritmo visual. Este volumen establece una transición entre las zonas frías de la izquierda y los amarillos luminosos que aparecen en el centro.

La parte central inferior está dominada por una extensa masa violácea que podría corresponder a varios tejados, muros escalonados o edificios unidos por la perspectiva. Sus tonos oscuros aportan peso a la base y crean un fuerte contraste con las fachadas amarillas del fondo. Algunas líneas diagonales recorren esta zona y sugieren calles descendentes, cornisas o cubiertas inclinadas. Gracias a ellas, el espectador siente que la ciudad se despliega en diferentes alturas y direcciones.

En el centro se abre una estrecha vía que asciende entre los edificios y conduce hacia las construcciones más lejanas. Aunque apenas está definida, su forma clara y serpenteante actúa como un importante eje de profundidad. La calle parece desaparecer detrás de los muros, despertando la curiosidad por aquello que se encuentra más allá. Este pequeño recorrido visual introduce una dimensión narrativa, como si invitara a adentrarse en el casco antiguo.

En el lado derecho destaca una fachada amarilla de aspecto señorial, organizada en varios niveles. Las ventanas aparecen como manchas oscuras, rojizas y verdes, distribuidas de manera irregular sobre el muro iluminado. Dos amplias franjas horizontales sugieren balcones o galerías que recorren el edificio y suavizan la verticalidad general de la composición. Su color cálido convierte esta construcción en uno de los focos más atractivos de la escena.

La fachada amarilla parece iluminada por una claridad suave que acentúa sus volúmenes sin producir sombras excesivamente duras. Los verdes apagados de algunos huecos contrastan con los tonos ocres del muro, mientras las pequeñas notas rojizas aportan vida y profundidad. La irregularidad de sus formas transmite la impresión de una arquitectura antigua, modificada con el paso del tiempo y adaptada a la compleja estructura del barrio.

En la parte inferior derecha se distinguen pequeñas cubiertas, terrazas y fragmentos de fachada que se superponen entre sí. Los tonos grises, lilas, verdes y marrones construyen un entramado denso, casi laberíntico. Algunas líneas inclinadas parecen señalar escaleras o tejados descendentes, mientras una pequeña abertura azul verdosa introduce un llamativo punto de color. Estos detalles sugieren una vida doméstica oculta tras los muros, aunque no aparezca ninguna presencia humana.

Por encima de las edificaciones delanteras se extiende una franja intermedia formada por construcciones más bajas de colores rosados, beige, ocres y verdosos. Sus tejados inclinados y sus perfiles irregulares ayudan a separar los grandes volúmenes del primer plano del conjunto monumental del horizonte. Esta zona actúa como un puente visual entre la intimidad del barrio y la solemnidad de la arquitectura superior.

En la parte superior derecha sobresale una casa de fachada anaranjada coronada por un amplio tejado rojizo. Sus dos ventanas verdes crean un contraste especialmente atractivo y aportan una nota de serenidad. La inclinación de la cubierta dirige la mirada hacia el centro y establece un diálogo cromático con los muros amarillos de la zona inferior. La casa se percibe como un elemento cálido y acogedor dentro de la complejidad urbana.

El tejado rojo constituye una de las notas más intensas de la obra. Su forma triangular y su posición elevada permiten que se distinga con claridad sobre los colores suaves del cielo. Además de aportar calidez, funciona como un punto de transición hacia las torres del fondo. Su presencia evoca la arquitectura tradicional de una ciudad antigua, formada por viviendas de distintas épocas y alturas.

En el horizonte se eleva una construcción monumental de tonalidades amarillas y verdosas, coronada por varias torres oscuras. Su silueta recuerda a una iglesia, una fortaleza o un antiguo conjunto palaciego que domina la ciudad desde una zona elevada. Las torres se recortan contra el cielo y aportan solemnidad al paisaje. Su posición convierte esta arquitectura en el destino final del recorrido visual iniciado en las calles del primer plano.

Las distintas torres presentan remates puntiagudos o redondeados que animan la línea del horizonte. Aunque sus formas se encuentran ligeramente veladas por la atmósfera, conservan una presencia firme y reconocible. La combinación de muros amarillentos y cubiertas azuladas crea un atractivo contraste cromático. El edificio parece pertenecer a un tiempo remoto y actúa como símbolo de la memoria histórica de la ciudad.

En el extremo superior izquierdo aparece otra gran construcción vertical de tonos azul grisáceos. Su altura y oscuridad equilibran la presencia del tejado rojo y del monumento situado al fondo. La fachada se integra parcialmente con el cielo, como si la distancia o la humedad del ambiente suavizaran sus límites. Esta fusión entre arquitectura y atmósfera refuerza el carácter evocador de toda la escena.

El cielo ocupa una franja relativamente reducida, pero resulta esencial para proporcionar aire y luminosidad. Está compuesto por azules pálidos, grises verdosos, blancos y ligeros matices rosados. La claridad aparece difusa, sin un foco evidente, creando una sensación de día nublado o de luz filtrada por una bruma suave. Esta atmósfera unifica las construcciones y reduce la dureza de sus contornos.

La iluminación parece distribuirse de forma desigual sobre la ciudad. Algunas fachadas reciben tonos cálidos y luminosos, mientras otras permanecen sumidas en azules, grises y violetas profundos. Este contraste puede sugerir el paso de las nubes sobre los tejados o una hora de transición, quizá el comienzo de la mañana o los momentos previos al atardecer. La ciudad parece cambiar lentamente bajo esa luz inestable.

La riqueza cromática es uno de los rasgos más expresivos del cuadro. Los amarillos, rosados y naranjas aportan calidez a determinadas construcciones, mientras los azules, verdes grisáceos y violetas introducen profundidad y recogimiento. Las pequeñas notas rojizas de tejados y ventanas recorren la escena y conectan visualmente sus diferentes niveles. Los colores no solo describen los edificios, sino que transmiten la atmósfera emocional del lugar.

La ausencia de detalles excesivamente precisos permite que la imaginación complete las formas. Las ventanas, balcones, calles y tejados se reconocen mediante manchas y líneas esenciales, suficientes para evocar una ciudad densa y antigua. Esta cualidad otorga a la imagen un carácter casi onírico, como si la arquitectura surgiera de un recuerdo lejano. El espectador puede imaginar sonidos, habitantes e historias sin que ninguno de ellos aparezca de manera explícita.

La escena transmite la sensación de una ciudad profundamente marcada por el paso del tiempo. Las fachadas parecen superponerse como capas de distintas épocas, mientras el edificio monumental permanece vigilante en la zona superior. Los muros, las calles estrechas y los tejados irregulares hablan de una evolución orgánica, alejada de cualquier orden moderno. Cada construcción parece guardar una historia propia dentro del conjunto urbano.

También puede interpretarse la obra como una reflexión sobre la memoria y la permanencia. Las viviendas humildes del primer plano conviven con la arquitectura monumental del horizonte, estableciendo un diálogo entre la vida cotidiana y la historia colectiva. Aunque no haya personas visibles, su presencia se intuye tras las ventanas, los balcones y los caminos. La ciudad aparece así como un organismo silencioso que conserva las huellas de quienes la han habitado.

En conjunto, la obra representa una antigua ciudad escalonada, formada por calles estrechas, fachadas superpuestas, tejados rojizos y edificios monumentales que se elevan hacia un cielo brumoso. La combinación de tonalidades cálidas y frías, la marcada verticalidad y la profundidad de los distintos planos crean una atmósfera íntima, nostálgica y llena de misterio. El cuadro celebra la belleza irregular de la arquitectura histórica y convierte el paisaje urbano en una evocación poética de la memoria, el silencio y el paso del tiempo.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela francesa, que representa una antigua ciudad escalonada de calles estrechas, fachadas coloridas y tejados superpuestos, dominada por torres monumentales bajo un cielo suave y brumoso. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 46x38x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una sugestiva vista urbana construida a partir de una sucesión de edificios que ascienden desde el primer plano hasta culminar en una arquitectura monumental situada en la parte superior. La escena parece mostrar un antiguo barrio europeo o mediterráneo contemplado desde una posición elevada, donde las fachadas se amontonan, los tejados se superponen y las calles desaparecen entre estrechos pasadizos. La ausencia de figuras humanas intensifica la sensación de quietud y permite que la arquitectura se convierta en la verdadera protagonista. Todo el conjunto está envuelto por una atmósfera silenciosa, evocadora y ligeramente misteriosa.

La composición posee un marcado desarrollo vertical. Las construcciones de la zona inferior actúan como punto de entrada y conducen progresivamente la mirada hacia las casas intermedias, los tejados rojizos y, finalmente, las torres que dominan el horizonte. Esta organización transmite la impresión de una ciudad levantada sobre una ladera, cuyos diferentes niveles se adaptan a la irregularidad del terreno. La superposición de volúmenes crea una profundidad considerable a pesar de la proximidad entre los edificios.

En el primer plano aparecen grandes masas arquitectónicas de tonalidades violáceas, grisáceas y azuladas. Sus contornos son contundentes y forman una especie de corredor que se estrecha hacia el centro. Las fachadas carecen de una descripción minuciosa, pero sus planos cromáticos permiten distinguir muros, cubiertas, balcones y huecos de ventanas. Esta simplificación concede al paisaje urbano un carácter emocional, como si se tratara del recuerdo de una ciudad más que de una reproducción estrictamente documental.

El edificio situado a la izquierda ocupa una importante franja vertical y funciona como uno de los principales elementos de equilibrio. Su fachada oscura, dominada por azules profundos y grises verdosos, transmite solidez y antigüedad. Una sucesión de pequeñas formas rectangulares sugiere ventanas o balcones alineados a distintas alturas. Su presencia enmarca la escena y contrasta con la luminosidad cálida de las construcciones del lado derecho.

Junto a esta gran fachada se levanta una construcción estrecha de tonos rosados y anaranjados. Su parte superior sobresale entre los edificios vecinos y parece recibir una luz más cálida. Dos pequeñas aberturas oscuras rompen la uniformidad del muro y aportan un delicado ritmo visual. Este volumen establece una transición entre las zonas frías de la izquierda y los amarillos luminosos que aparecen en el centro.

La parte central inferior está dominada por una extensa masa violácea que podría corresponder a varios tejados, muros escalonados o edificios unidos por la perspectiva. Sus tonos oscuros aportan peso a la base y crean un fuerte contraste con las fachadas amarillas del fondo. Algunas líneas diagonales recorren esta zona y sugieren calles descendentes, cornisas o cubiertas inclinadas. Gracias a ellas, el espectador siente que la ciudad se despliega en diferentes alturas y direcciones.

En el centro se abre una estrecha vía que asciende entre los edificios y conduce hacia las construcciones más lejanas. Aunque apenas está definida, su forma clara y serpenteante actúa como un importante eje de profundidad. La calle parece desaparecer detrás de los muros, despertando la curiosidad por aquello que se encuentra más allá. Este pequeño recorrido visual introduce una dimensión narrativa, como si invitara a adentrarse en el casco antiguo.

En el lado derecho destaca una fachada amarilla de aspecto señorial, organizada en varios niveles. Las ventanas aparecen como manchas oscuras, rojizas y verdes, distribuidas de manera irregular sobre el muro iluminado. Dos amplias franjas horizontales sugieren balcones o galerías que recorren el edificio y suavizan la verticalidad general de la composición. Su color cálido convierte esta construcción en uno de los focos más atractivos de la escena.

La fachada amarilla parece iluminada por una claridad suave que acentúa sus volúmenes sin producir sombras excesivamente duras. Los verdes apagados de algunos huecos contrastan con los tonos ocres del muro, mientras las pequeñas notas rojizas aportan vida y profundidad. La irregularidad de sus formas transmite la impresión de una arquitectura antigua, modificada con el paso del tiempo y adaptada a la compleja estructura del barrio.

En la parte inferior derecha se distinguen pequeñas cubiertas, terrazas y fragmentos de fachada que se superponen entre sí. Los tonos grises, lilas, verdes y marrones construyen un entramado denso, casi laberíntico. Algunas líneas inclinadas parecen señalar escaleras o tejados descendentes, mientras una pequeña abertura azul verdosa introduce un llamativo punto de color. Estos detalles sugieren una vida doméstica oculta tras los muros, aunque no aparezca ninguna presencia humana.

Por encima de las edificaciones delanteras se extiende una franja intermedia formada por construcciones más bajas de colores rosados, beige, ocres y verdosos. Sus tejados inclinados y sus perfiles irregulares ayudan a separar los grandes volúmenes del primer plano del conjunto monumental del horizonte. Esta zona actúa como un puente visual entre la intimidad del barrio y la solemnidad de la arquitectura superior.

En la parte superior derecha sobresale una casa de fachada anaranjada coronada por un amplio tejado rojizo. Sus dos ventanas verdes crean un contraste especialmente atractivo y aportan una nota de serenidad. La inclinación de la cubierta dirige la mirada hacia el centro y establece un diálogo cromático con los muros amarillos de la zona inferior. La casa se percibe como un elemento cálido y acogedor dentro de la complejidad urbana.

El tejado rojo constituye una de las notas más intensas de la obra. Su forma triangular y su posición elevada permiten que se distinga con claridad sobre los colores suaves del cielo. Además de aportar calidez, funciona como un punto de transición hacia las torres del fondo. Su presencia evoca la arquitectura tradicional de una ciudad antigua, formada por viviendas de distintas épocas y alturas.

En el horizonte se eleva una construcción monumental de tonalidades amarillas y verdosas, coronada por varias torres oscuras. Su silueta recuerda a una iglesia, una fortaleza o un antiguo conjunto palaciego que domina la ciudad desde una zona elevada. Las torres se recortan contra el cielo y aportan solemnidad al paisaje. Su posición convierte esta arquitectura en el destino final del recorrido visual iniciado en las calles del primer plano.

Las distintas torres presentan remates puntiagudos o redondeados que animan la línea del horizonte. Aunque sus formas se encuentran ligeramente veladas por la atmósfera, conservan una presencia firme y reconocible. La combinación de muros amarillentos y cubiertas azuladas crea un atractivo contraste cromático. El edificio parece pertenecer a un tiempo remoto y actúa como símbolo de la memoria histórica de la ciudad.

En el extremo superior izquierdo aparece otra gran construcción vertical de tonos azul grisáceos. Su altura y oscuridad equilibran la presencia del tejado rojo y del monumento situado al fondo. La fachada se integra parcialmente con el cielo, como si la distancia o la humedad del ambiente suavizaran sus límites. Esta fusión entre arquitectura y atmósfera refuerza el carácter evocador de toda la escena.

El cielo ocupa una franja relativamente reducida, pero resulta esencial para proporcionar aire y luminosidad. Está compuesto por azules pálidos, grises verdosos, blancos y ligeros matices rosados. La claridad aparece difusa, sin un foco evidente, creando una sensación de día nublado o de luz filtrada por una bruma suave. Esta atmósfera unifica las construcciones y reduce la dureza de sus contornos.

La iluminación parece distribuirse de forma desigual sobre la ciudad. Algunas fachadas reciben tonos cálidos y luminosos, mientras otras permanecen sumidas en azules, grises y violetas profundos. Este contraste puede sugerir el paso de las nubes sobre los tejados o una hora de transición, quizá el comienzo de la mañana o los momentos previos al atardecer. La ciudad parece cambiar lentamente bajo esa luz inestable.

La riqueza cromática es uno de los rasgos más expresivos del cuadro. Los amarillos, rosados y naranjas aportan calidez a determinadas construcciones, mientras los azules, verdes grisáceos y violetas introducen profundidad y recogimiento. Las pequeñas notas rojizas de tejados y ventanas recorren la escena y conectan visualmente sus diferentes niveles. Los colores no solo describen los edificios, sino que transmiten la atmósfera emocional del lugar.

La ausencia de detalles excesivamente precisos permite que la imaginación complete las formas. Las ventanas, balcones, calles y tejados se reconocen mediante manchas y líneas esenciales, suficientes para evocar una ciudad densa y antigua. Esta cualidad otorga a la imagen un carácter casi onírico, como si la arquitectura surgiera de un recuerdo lejano. El espectador puede imaginar sonidos, habitantes e historias sin que ninguno de ellos aparezca de manera explícita.

La escena transmite la sensación de una ciudad profundamente marcada por el paso del tiempo. Las fachadas parecen superponerse como capas de distintas épocas, mientras el edificio monumental permanece vigilante en la zona superior. Los muros, las calles estrechas y los tejados irregulares hablan de una evolución orgánica, alejada de cualquier orden moderno. Cada construcción parece guardar una historia propia dentro del conjunto urbano.

También puede interpretarse la obra como una reflexión sobre la memoria y la permanencia. Las viviendas humildes del primer plano conviven con la arquitectura monumental del horizonte, estableciendo un diálogo entre la vida cotidiana y la historia colectiva. Aunque no haya personas visibles, su presencia se intuye tras las ventanas, los balcones y los caminos. La ciudad aparece así como un organismo silencioso que conserva las huellas de quienes la han habitado.

En conjunto, la obra representa una antigua ciudad escalonada, formada por calles estrechas, fachadas superpuestas, tejados rojizos y edificios monumentales que se elevan hacia un cielo brumoso. La combinación de tonalidades cálidas y frías, la marcada verticalidad y la profundidad de los distintos planos crean una atmósfera íntima, nostálgica y llena de misterio. El cuadro celebra la belleza irregular de la arquitectura histórica y convierte el paisaje urbano en una evocación poética de la memoria, el silencio y el paso del tiempo.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Datos

Artista
École française (XX)
Se vende con marco
No
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
Toits sous la brume
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
Francia
Estado
En buen estado
Alto
46 cm
Ancho
38 cm
Estilo
Impresionismo
Periodo
1980-1990
Vendido por
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