Joan Vila Arimany (1944) - El antiguo lavadero

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Caroline Bokobza
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El antiguo lavadero, óleo sobre lienzo de Joan Vila Arimany (1944), periodo 1980‑1990, España, posimpresionismo, Original, vendido con marco, 95 cm de alto por 113 cm de ancho (con marco).

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Vila Arimany, que representa un antiguo lavadero de piedra rodeado de árboles y vegetación, situado junto a una histórica construcción de arcos iluminada por una suave luz. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 95x113x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 73x92 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Vila Arimany.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta un rincón histórico y silencioso en el que una antigua estructura de piedra, un lavadero de formas rectangulares y una frondosa arboleda conviven en plena armonía. La composición conduce la mirada desde los grandes troncos del primer plano hasta un puente o acueducto de dos arcos, situado en la zona izquierda y parcialmente iluminado por una luz suave. En el lado derecho, un amplio lavadero de piedra ocupa una posición privilegiada y aporta al paisaje una dimensión cotidiana, evocando el uso que este lugar pudo tener durante generaciones.

El espacio parece encontrarse apartado del núcleo urbano, protegido por altos árboles y muros antiguos. No aparecen figuras humanas, vehículos ni elementos modernos que alteren la tranquilidad del entorno. Esta ausencia refuerza la sensación de estar ante un lugar detenido en el tiempo, conservado como testimonio de una vida pasada vinculada al agua, al trabajo doméstico y a la convivencia comunitaria.

El lavadero constituye el elemento principal del primer plano. Su gran pila rectangular se extiende desde la zona inferior derecha hacia el centro, creando una pronunciada diagonal que dirige la mirada hacia los árboles y la arquitectura del fondo. Sus formas geométricas contrastan con la irregularidad de los troncos, las ramas y la vegetación que rodea el conjunto.

La estructura está delimitada por gruesos muros de piedra y cemento envejecido. Los bordes superiores aparecen desgastados y muestran una variada gama de grises, marrones, violetas, blancos y pequeños reflejos ocres. Estos cambios de tonalidad sugieren la acción continuada del agua, la humedad y el paso de los años sobre las superficies.

En el interior se observa una larga plataforma inclinada que probablemente servía como superficie de lavado. Su forma se adapta al contorno rectangular de la pila y se encuentra recorrida por numerosas franjas claras y oscuras. Los tonos grises, azulados y verdosos transmiten la frialdad de la piedra y permiten imaginar su contacto constante con el agua.

A lo largo de la pared interior aparece una sucesión de pequeñas aberturas rectangulares. Estos huecos crean un ritmo regular que anima la estructura y acentúa su profundidad. Su oscuridad contrasta con las superficies iluminadas, proporcionando variedad y reforzando el carácter funcional del espacio.

En uno de los extremos se distingue un pequeño conducto o caño que sobresale de la pared. Su presencia confirma la importancia del agua dentro del conjunto y permite imaginar el sonido continuo de un ligero flujo llenando la pila. Aunque la escena permanece visualmente silenciosa, este detalle despierta una sensación sonora vinculada al murmullo del agua.

La parte inferior del lavadero conserva una zona azulada que puede corresponder a agua acumulada o a una superficie afectada por la humedad. Los reflejos claros y oscuros aportan profundidad y sugieren un fondo fresco, protegido de la luz directa. Esta pequeña franja azul establece además una relación cromática con las sombras del terreno y de los árboles.

El muro que rodea el lavadero se prolonga hacia el centro de la escena. Su trazado recto forma una frontera entre el espacio construido y la zona verde situada detrás. La parte superior recibe una luz cálida que resalta sus bordes, mientras que la cara vertical permanece cubierta por sombras marrones, violetas y grisáceas.

Las manchas de humedad y los cambios de color de los muros revelan su antigüedad. Algunas áreas parecen erosionadas, otras presentan reflejos amarillentos y rojizos, y varias zonas quedan sumidas en una penumbra verdosa. Esta diversidad concede a las superficies una presencia viva, como si cada huella conservara parte de la historia del lugar.

En el extremo derecho se eleva un muro oscuro que cierra parcialmente el recinto. Su superficie aparece dominada por grises profundos, marrones y negros, interrumpidos por franjas de luz o desgaste. La parte superior está coronada por una línea de piedra que sigue una ligera diagonal y conduce la mirada hacia el paisaje montañoso del fondo.

La oscuridad de este muro aporta peso visual al lado derecho y acentúa la luminosidad de la zona izquierda. Su presencia también refuerza la sensación de intimidad, pues convierte el lavadero en un espacio protegido y recogido. Parece tratarse de un lugar concebido para permanecer fresco incluso durante las horas más cálidas.

Los árboles constituyen el gran elemento natural de la composición. Varios troncos se elevan verticalmente desde el suelo y recorren casi toda la altura del cuadro. Sus formas irregulares y sus cortezas marcadas contrastan con la geometría de los muros, aportando movimiento y variedad al conjunto.

En el primer plano izquierdo aparece un tronco especialmente robusto. Su corteza presenta grises, violetas, marrones y reflejos azulados, mientras una rama cortada deja visible una superficie ovalada más clara. Este detalle refuerza la cercanía del árbol y permite apreciar su edad y su desarrollo.

Junto al tronco principal se eleva otro árbol más delgado e inclinado. Ambos funcionan como un marco natural para la arquitectura situada detrás. La orientación ascendente de sus troncos conduce la mirada hacia las copas, que se extienden por la zona superior y crean una bóveda vegetal sobre el recinto.

En la parte central derecha se agrupan varios árboles de troncos estrechos. Sus cortezas reciben pequeños reflejos rosados, blanquecinos y amarillentos, que destacan sobre las sombras profundas de la vegetación. Esta agrupación genera un atractivo ritmo vertical y separa el lavadero de los muros del fondo.

Las copas forman una masa densa y oscura de verdes, azules y negros. Las hojas se superponen hasta ocultar buena parte del cielo, creando una sombra fresca sobre el espacio. En algunos puntos, la luz atraviesa el follaje y produce pequeñas zonas iluminadas que animan el suelo, los muros y los troncos.

La vegetación baja aparece especialmente abundante alrededor de la base de los árboles. Plantas, arbustos y hierbas ocupan los espacios libres entre las construcciones, mezclando verdes claros, azules, amarillos y pequeños acentos rojizos. Esta presencia natural suaviza la dureza de la piedra y demuestra cómo el paisaje ha ido rodeando las estructuras antiguas.

El suelo está cubierto por una combinación de sombras azuladas, verdes, violetas y marrones. Algunas zonas parecen húmedas, mientras otras reciben destellos amarillos y rosados procedentes de la luz filtrada. La diversidad cromática permite percibir raíces, hojas caídas, tierra y pequeños desniveles.

El terreno conduce visualmente hacia la abertura del gran arco situado a la izquierda. Bajo este paso aparece una zona verde y luminosa que contrasta con las sombras del primer plano. La claridad actúa como una invitación a atravesar la arquitectura y descubrir el paisaje que continúa al otro lado.

La construcción de piedra del fondo presenta un gran arco y otro paso de menores dimensiones. El arco principal ocupa buena parte de la zona izquierda y se abre mediante una curva amplia y sólida. Sus bloques rectangulares se distinguen con claridad, resaltando el carácter antiguo y monumental del conjunto.

Cada piedra muestra ligeras variaciones de gris, marrón, violeta y ocre. La sucesión ordenada de bloques permite percibir la robustez de la construcción, mientras que algunas zonas de desgaste aportan naturalidad. El arco parece haber resistido durante mucho tiempo, integrándose por completo en el paisaje.

A la derecha del arco principal se encuentra una abertura más pequeña. Su forma redondeada repite la curva de la estructura mayor y genera una interesante correspondencia arquitectónica. A través de ella se vislumbran áreas iluminadas, vegetación y tonos azulados que sugieren la continuidad del camino.

La doble abertura crea diferentes niveles de profundidad. El gran arco enmarca una zona de campo y un pequeño sendero, mientras el arco menor conduce hacia un espacio más oscuro y misterioso. Esta combinación invita a recorrer visualmente la escena y a imaginar los caminos ocultos tras los muros.

Más allá de la construcción se distingue una suave ladera de tonalidades ocres, verdes y rosadas. Su luminosidad contrasta con el ambiente sombreado del lavadero. La colina parece bañada por el sol y amplía el paisaje, mostrando que el recinto se encuentra próximo a un entorno rural abierto.

En la parte superior derecha aparece otra elevación montañosa. Sus formas están construidas mediante grises, marrones, verdes apagados y pequeños reflejos cálidos. Aunque ocupa una zona reducida, sitúa el conjunto dentro de un territorio más amplio y proporciona profundidad al fondo.

La luz desempeña una función esencial. Penetra principalmente desde la izquierda, ilumina la abertura del arco y alcanza algunas partes del terreno, los troncos y los muros. El lavadero queda en una penumbra fresca, pero sus bordes reciben suficientes reflejos para definir con claridad su estructura.

Este contraste lumínico divide la escena entre un exterior abierto y soleado y un recinto íntimo protegido por los árboles. La zona del arco representa la salida hacia el campo, mientras el lavadero conserva una atmósfera de sombra, humedad y recogimiento. Ambas áreas se complementan y enriquecen mutuamente.

La gama cromática está dominada por grises, verdes, azules y marrones. Los pequeños toques amarillos, rosados y ocres aportan calidez y evitan que la escena resulte excesivamente fría. Esta combinación transmite la frescura de un lugar sombreado, cercano al agua y rodeado de vegetación.

La ausencia de personas convierte los objetos y la arquitectura en portadores de memoria. El lavadero recuerda una actividad colectiva que debió llenar el lugar de voces, movimientos y sonidos. Ahora permanece vacío, conservando únicamente las huellas de su función y la presencia silenciosa de la naturaleza.

La escena puede interpretarse como una reflexión sobre el paso del tiempo. La piedra permanece, pero muestra desgaste; los árboles crecen alrededor de los muros; y la vegetación ocupa cada espacio disponible. El lugar parece encontrarse entre la conservación y el abandono, manteniendo intacta su belleza a pesar de los años.

El agua, aunque apenas visible, se convierte en una presencia sugerida. El caño, la pila y las manchas de humedad permiten imaginar su circulación. Este elemento invisible une la arquitectura, la vegetación y la memoria del espacio, recordando la importancia que tuvo para la comunidad.

El gran arco también posee un valor simbólico. Su abertura conecta la sombra con la luz, el recinto cerrado con el campo y el pasado con el paisaje presente. Atravesarlo mentalmente supone abandonar el silencio del lavadero y dirigirse hacia un entorno luminoso y abierto.

En conjunto, este precioso cuadro ofrece una visión profundamente serena de un antiguo lavadero de piedra situado entre altos árboles, muros envejecidos y una histórica construcción de grandes arcos. La luz que atraviesa el paso principal, las sombras azuladas del recinto, la abundante vegetación y las huellas de humedad crean una atmósfera fresca, íntima y llena de memoria. La armoniosa convivencia entre arquitectura y naturaleza transforma este rincón silencioso en una evocación poética del paso del tiempo, de la vida comunitaria y de la belleza que permanece en los lugares antiguos.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Vila Arimany, que representa un antiguo lavadero de piedra rodeado de árboles y vegetación, situado junto a una histórica construcción de arcos iluminada por una suave luz. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 95x113x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 73x92 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Vila Arimany.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta un rincón histórico y silencioso en el que una antigua estructura de piedra, un lavadero de formas rectangulares y una frondosa arboleda conviven en plena armonía. La composición conduce la mirada desde los grandes troncos del primer plano hasta un puente o acueducto de dos arcos, situado en la zona izquierda y parcialmente iluminado por una luz suave. En el lado derecho, un amplio lavadero de piedra ocupa una posición privilegiada y aporta al paisaje una dimensión cotidiana, evocando el uso que este lugar pudo tener durante generaciones.

El espacio parece encontrarse apartado del núcleo urbano, protegido por altos árboles y muros antiguos. No aparecen figuras humanas, vehículos ni elementos modernos que alteren la tranquilidad del entorno. Esta ausencia refuerza la sensación de estar ante un lugar detenido en el tiempo, conservado como testimonio de una vida pasada vinculada al agua, al trabajo doméstico y a la convivencia comunitaria.

El lavadero constituye el elemento principal del primer plano. Su gran pila rectangular se extiende desde la zona inferior derecha hacia el centro, creando una pronunciada diagonal que dirige la mirada hacia los árboles y la arquitectura del fondo. Sus formas geométricas contrastan con la irregularidad de los troncos, las ramas y la vegetación que rodea el conjunto.

La estructura está delimitada por gruesos muros de piedra y cemento envejecido. Los bordes superiores aparecen desgastados y muestran una variada gama de grises, marrones, violetas, blancos y pequeños reflejos ocres. Estos cambios de tonalidad sugieren la acción continuada del agua, la humedad y el paso de los años sobre las superficies.

En el interior se observa una larga plataforma inclinada que probablemente servía como superficie de lavado. Su forma se adapta al contorno rectangular de la pila y se encuentra recorrida por numerosas franjas claras y oscuras. Los tonos grises, azulados y verdosos transmiten la frialdad de la piedra y permiten imaginar su contacto constante con el agua.

A lo largo de la pared interior aparece una sucesión de pequeñas aberturas rectangulares. Estos huecos crean un ritmo regular que anima la estructura y acentúa su profundidad. Su oscuridad contrasta con las superficies iluminadas, proporcionando variedad y reforzando el carácter funcional del espacio.

En uno de los extremos se distingue un pequeño conducto o caño que sobresale de la pared. Su presencia confirma la importancia del agua dentro del conjunto y permite imaginar el sonido continuo de un ligero flujo llenando la pila. Aunque la escena permanece visualmente silenciosa, este detalle despierta una sensación sonora vinculada al murmullo del agua.

La parte inferior del lavadero conserva una zona azulada que puede corresponder a agua acumulada o a una superficie afectada por la humedad. Los reflejos claros y oscuros aportan profundidad y sugieren un fondo fresco, protegido de la luz directa. Esta pequeña franja azul establece además una relación cromática con las sombras del terreno y de los árboles.

El muro que rodea el lavadero se prolonga hacia el centro de la escena. Su trazado recto forma una frontera entre el espacio construido y la zona verde situada detrás. La parte superior recibe una luz cálida que resalta sus bordes, mientras que la cara vertical permanece cubierta por sombras marrones, violetas y grisáceas.

Las manchas de humedad y los cambios de color de los muros revelan su antigüedad. Algunas áreas parecen erosionadas, otras presentan reflejos amarillentos y rojizos, y varias zonas quedan sumidas en una penumbra verdosa. Esta diversidad concede a las superficies una presencia viva, como si cada huella conservara parte de la historia del lugar.

En el extremo derecho se eleva un muro oscuro que cierra parcialmente el recinto. Su superficie aparece dominada por grises profundos, marrones y negros, interrumpidos por franjas de luz o desgaste. La parte superior está coronada por una línea de piedra que sigue una ligera diagonal y conduce la mirada hacia el paisaje montañoso del fondo.

La oscuridad de este muro aporta peso visual al lado derecho y acentúa la luminosidad de la zona izquierda. Su presencia también refuerza la sensación de intimidad, pues convierte el lavadero en un espacio protegido y recogido. Parece tratarse de un lugar concebido para permanecer fresco incluso durante las horas más cálidas.

Los árboles constituyen el gran elemento natural de la composición. Varios troncos se elevan verticalmente desde el suelo y recorren casi toda la altura del cuadro. Sus formas irregulares y sus cortezas marcadas contrastan con la geometría de los muros, aportando movimiento y variedad al conjunto.

En el primer plano izquierdo aparece un tronco especialmente robusto. Su corteza presenta grises, violetas, marrones y reflejos azulados, mientras una rama cortada deja visible una superficie ovalada más clara. Este detalle refuerza la cercanía del árbol y permite apreciar su edad y su desarrollo.

Junto al tronco principal se eleva otro árbol más delgado e inclinado. Ambos funcionan como un marco natural para la arquitectura situada detrás. La orientación ascendente de sus troncos conduce la mirada hacia las copas, que se extienden por la zona superior y crean una bóveda vegetal sobre el recinto.

En la parte central derecha se agrupan varios árboles de troncos estrechos. Sus cortezas reciben pequeños reflejos rosados, blanquecinos y amarillentos, que destacan sobre las sombras profundas de la vegetación. Esta agrupación genera un atractivo ritmo vertical y separa el lavadero de los muros del fondo.

Las copas forman una masa densa y oscura de verdes, azules y negros. Las hojas se superponen hasta ocultar buena parte del cielo, creando una sombra fresca sobre el espacio. En algunos puntos, la luz atraviesa el follaje y produce pequeñas zonas iluminadas que animan el suelo, los muros y los troncos.

La vegetación baja aparece especialmente abundante alrededor de la base de los árboles. Plantas, arbustos y hierbas ocupan los espacios libres entre las construcciones, mezclando verdes claros, azules, amarillos y pequeños acentos rojizos. Esta presencia natural suaviza la dureza de la piedra y demuestra cómo el paisaje ha ido rodeando las estructuras antiguas.

El suelo está cubierto por una combinación de sombras azuladas, verdes, violetas y marrones. Algunas zonas parecen húmedas, mientras otras reciben destellos amarillos y rosados procedentes de la luz filtrada. La diversidad cromática permite percibir raíces, hojas caídas, tierra y pequeños desniveles.

El terreno conduce visualmente hacia la abertura del gran arco situado a la izquierda. Bajo este paso aparece una zona verde y luminosa que contrasta con las sombras del primer plano. La claridad actúa como una invitación a atravesar la arquitectura y descubrir el paisaje que continúa al otro lado.

La construcción de piedra del fondo presenta un gran arco y otro paso de menores dimensiones. El arco principal ocupa buena parte de la zona izquierda y se abre mediante una curva amplia y sólida. Sus bloques rectangulares se distinguen con claridad, resaltando el carácter antiguo y monumental del conjunto.

Cada piedra muestra ligeras variaciones de gris, marrón, violeta y ocre. La sucesión ordenada de bloques permite percibir la robustez de la construcción, mientras que algunas zonas de desgaste aportan naturalidad. El arco parece haber resistido durante mucho tiempo, integrándose por completo en el paisaje.

A la derecha del arco principal se encuentra una abertura más pequeña. Su forma redondeada repite la curva de la estructura mayor y genera una interesante correspondencia arquitectónica. A través de ella se vislumbran áreas iluminadas, vegetación y tonos azulados que sugieren la continuidad del camino.

La doble abertura crea diferentes niveles de profundidad. El gran arco enmarca una zona de campo y un pequeño sendero, mientras el arco menor conduce hacia un espacio más oscuro y misterioso. Esta combinación invita a recorrer visualmente la escena y a imaginar los caminos ocultos tras los muros.

Más allá de la construcción se distingue una suave ladera de tonalidades ocres, verdes y rosadas. Su luminosidad contrasta con el ambiente sombreado del lavadero. La colina parece bañada por el sol y amplía el paisaje, mostrando que el recinto se encuentra próximo a un entorno rural abierto.

En la parte superior derecha aparece otra elevación montañosa. Sus formas están construidas mediante grises, marrones, verdes apagados y pequeños reflejos cálidos. Aunque ocupa una zona reducida, sitúa el conjunto dentro de un territorio más amplio y proporciona profundidad al fondo.

La luz desempeña una función esencial. Penetra principalmente desde la izquierda, ilumina la abertura del arco y alcanza algunas partes del terreno, los troncos y los muros. El lavadero queda en una penumbra fresca, pero sus bordes reciben suficientes reflejos para definir con claridad su estructura.

Este contraste lumínico divide la escena entre un exterior abierto y soleado y un recinto íntimo protegido por los árboles. La zona del arco representa la salida hacia el campo, mientras el lavadero conserva una atmósfera de sombra, humedad y recogimiento. Ambas áreas se complementan y enriquecen mutuamente.

La gama cromática está dominada por grises, verdes, azules y marrones. Los pequeños toques amarillos, rosados y ocres aportan calidez y evitan que la escena resulte excesivamente fría. Esta combinación transmite la frescura de un lugar sombreado, cercano al agua y rodeado de vegetación.

La ausencia de personas convierte los objetos y la arquitectura en portadores de memoria. El lavadero recuerda una actividad colectiva que debió llenar el lugar de voces, movimientos y sonidos. Ahora permanece vacío, conservando únicamente las huellas de su función y la presencia silenciosa de la naturaleza.

La escena puede interpretarse como una reflexión sobre el paso del tiempo. La piedra permanece, pero muestra desgaste; los árboles crecen alrededor de los muros; y la vegetación ocupa cada espacio disponible. El lugar parece encontrarse entre la conservación y el abandono, manteniendo intacta su belleza a pesar de los años.

El agua, aunque apenas visible, se convierte en una presencia sugerida. El caño, la pila y las manchas de humedad permiten imaginar su circulación. Este elemento invisible une la arquitectura, la vegetación y la memoria del espacio, recordando la importancia que tuvo para la comunidad.

El gran arco también posee un valor simbólico. Su abertura conecta la sombra con la luz, el recinto cerrado con el campo y el pasado con el paisaje presente. Atravesarlo mentalmente supone abandonar el silencio del lavadero y dirigirse hacia un entorno luminoso y abierto.

En conjunto, este precioso cuadro ofrece una visión profundamente serena de un antiguo lavadero de piedra situado entre altos árboles, muros envejecidos y una histórica construcción de grandes arcos. La luz que atraviesa el paso principal, las sombras azuladas del recinto, la abundante vegetación y las huellas de humedad crean una atmósfera fresca, íntima y llena de memoria. La armoniosa convivencia entre arquitectura y naturaleza transforma este rincón silencioso en una evocación poética del paso del tiempo, de la vida comunitaria y de la belleza que permanece en los lugares antiguos.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Datos

Artista
Joan Vila Arimany (1944)
Se vende con marco
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
El antiguo lavadero
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
95 cm
Ancho
113 cm
Estilo
Posimpresionismo
Periodo
1980-1990
Vendido por
EspañaVerificado
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