Candelabro Luis XV (2) - Bronce - Cincelados






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Dos candelabros en bronce plateado de estilo Luis XV tardío, 1850–1900, dimensiones 20 cm de alto, 28 cm de ancho, 15 cm de profundidad, en buen estado de uso con ligeros signos de edad e imperfecciones.
Descripción del vendedor
Son dos candelabros que respiran ese Luis XV tardío reinterpretado ya en los últimos años del siglo XVIII, cuando la curva rococó empieza a volverse más contenida pero aún conserva su gracia voluptuosa. Están realizados en bronce plateado, un metal que en piezas tan pesadas adquiere una presencia casi escultórica, y aquí se nota la mano experta de los cinceladores de la época, que trabajaban cada hoja, cada nervadura y cada ondulación con una precisión que solo se consigue a golpe de buril y paciencia.
La silueta es orgánica, viva, con esos brazos que se abren como ramas flexibles y ascendentes, rematados en copas que mantienen la elegancia sinuosa del estilo. El cuerpo central, robusto y bien equilibrado, sostiene toda la composición con una firmeza que delata la calidad del bronce y la maestría del artesano. La pátina antigua, suave y auténtica, añade profundidad al plateado, creando ese contraste entre brillo y sombra que solo aparece en piezas que han envejecido con dignidad.
Son candelabros que combinan fantasía rococó y solidez dieciochesca, objetos pensados para iluminar con luz cálida pero también para impresionar, para ser vistos y admirados. Su conservación es excelente, y eso permite que hoy sigan transmitiendo la misma sensación de lujo artesanal que tenían cuando fueron creados.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Son dos candelabros que respiran ese Luis XV tardío reinterpretado ya en los últimos años del siglo XVIII, cuando la curva rococó empieza a volverse más contenida pero aún conserva su gracia voluptuosa. Están realizados en bronce plateado, un metal que en piezas tan pesadas adquiere una presencia casi escultórica, y aquí se nota la mano experta de los cinceladores de la época, que trabajaban cada hoja, cada nervadura y cada ondulación con una precisión que solo se consigue a golpe de buril y paciencia.
La silueta es orgánica, viva, con esos brazos que se abren como ramas flexibles y ascendentes, rematados en copas que mantienen la elegancia sinuosa del estilo. El cuerpo central, robusto y bien equilibrado, sostiene toda la composición con una firmeza que delata la calidad del bronce y la maestría del artesano. La pátina antigua, suave y auténtica, añade profundidad al plateado, creando ese contraste entre brillo y sombra que solo aparece en piezas que han envejecido con dignidad.
Son candelabros que combinan fantasía rococó y solidez dieciochesca, objetos pensados para iluminar con luz cálida pero también para impresionar, para ser vistos y admirados. Su conservación es excelente, y eso permite que hoy sigan transmitiendo la misma sensación de lujo artesanal que tenían cuando fueron creados.
Envío certificado y buen embalaje.
