Candelabro (2) - Latón - Neogóticos





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Dos candelabros de latón procedentes de Francia, fechados entre 1900 y 1910, en estilo neogótico Louis XVI antiguo, convertidos en lámparas en el siglo XX con base trípeda, tono cálido ligeramente dorado y medidas de 32 cm de alto, 16 cm de ancho y 16 cm de profundo, en buen estado de uso.
Descripción del vendedor
Son dos candelabros que encarnan con claridad ese Luis XVI solemne y equilibrado, pero aquí transformados en lámparas durante el siglo XX, una práctica habitual cuando se buscaba dar nueva vida a piezas litúrgicas o domésticas de gran calidad. El metal —latón trabajado con firmeza y luego envejecido con el paso del tiempo— conserva su presencia cálida, ligeramente dorada, que realza cada línea del diseño original.
La base en trípode, tan característica de los candelabros de altar, aporta una sensación de estabilidad casi arquitectónica. Es un trípode que no solo sostiene, sino que define la pieza: tres patas que se abren con elegancia, a veces con forma de garra o de voluta, y que evocan la solemnidad de los objetos destinados a espacios sacros. Sobre esa base se eleva un fuste vertical, bien proporcionado, con molduras clásicas y un ritmo decorativo que responde al gusto neoclásico del estilo Luis XVI: orden, simetría, contención ornamental.
La conversión en lámparas, realizada ya en el siglo XX, respeta la estructura original y permite que la pieza siga cumpliendo una función luminosa, pero ahora adaptada a la vida moderna. Esa mezcla de antigüedad y adaptación les da un carácter singular: siguen siendo candelabros en espíritu, pero con una nueva utilidad que no traiciona su origen.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Son dos candelabros que encarnan con claridad ese Luis XVI solemne y equilibrado, pero aquí transformados en lámparas durante el siglo XX, una práctica habitual cuando se buscaba dar nueva vida a piezas litúrgicas o domésticas de gran calidad. El metal —latón trabajado con firmeza y luego envejecido con el paso del tiempo— conserva su presencia cálida, ligeramente dorada, que realza cada línea del diseño original.
La base en trípode, tan característica de los candelabros de altar, aporta una sensación de estabilidad casi arquitectónica. Es un trípode que no solo sostiene, sino que define la pieza: tres patas que se abren con elegancia, a veces con forma de garra o de voluta, y que evocan la solemnidad de los objetos destinados a espacios sacros. Sobre esa base se eleva un fuste vertical, bien proporcionado, con molduras clásicas y un ritmo decorativo que responde al gusto neoclásico del estilo Luis XVI: orden, simetría, contención ornamental.
La conversión en lámparas, realizada ya en el siglo XX, respeta la estructura original y permite que la pieza siga cumpliendo una función luminosa, pero ahora adaptada a la vida moderna. Esa mezcla de antigüedad y adaptación les da un carácter singular: siguen siendo candelabros en espíritu, pero con una nueva utilidad que no traiciona su origen.
Envío certificado y buen embalaje.

