Candelabro Siete Brazos - Bronce - Cariátides






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Par de candelabros de bronce, periodo estimado 1850–1900, estilo Luis XV antiguo, dorado, con una cariátide central y siete brazos, cada uno de 45 × 40 × 40 cm, en buen estado de uso con ligeras señales de edad.
Descripción del vendedor
Son dos candelabros de bronce del siglo XIX, imponentes y teatrales, concebidos en pleno gusto Luis XV, donde la fantasía rococó se mezcla con la artesanía decimonónica para producir piezas de una presencia casi escénica. Cada uno se organiza alrededor de una cariátide central, una figura femenina erguida, estilizada, que actúa como columna viva: sostiene el cuerpo del candelabro con una elegancia vertical que recuerda a las figuras que decoraban los grandes muebles y chimeneas del XVIII, reinterpretadas aquí con la contundencia del bronce macizo.
A partir de esa figura surgen los siete brazos, un despliegue sorprendente por su número y por la fluidez con la que se ramifican. No son brazos rígidos: se curvan, se ondulan, se abren como ramas doradas, cada uno rematado por su correspondiente portavela. La composición crea un ritmo ascendente, casi vegetal, donde la luz —cuando las velas estaban encendidas— debía multiplicarse en un juego de sombras y reflejos que convertía el conjunto en una pequeña arquitectura luminosa.
El bronce, trabajado con precisión, conserva una pátina cálida que acentúa los relieves: pliegues de la figura, volutas, hojas, pequeñas flores y motivos rococó que se despliegan con naturalidad. La base, igualmente ornamentada, aporta estabilidad y un contrapunto visual que equilibra la verticalidad de los brazos.
Son piezas que condensan el espíritu del Luis XV reinterpretado por el XIX: lujo amable, fantasía decorativa, movimiento continuo y una artesanía que no teme al exceso, pero lo controla con gracia. En pareja, funcionan como dos presencias simétricas y majestuosas, capaces de transformar cualquier espacio en un escenario.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Son dos candelabros de bronce del siglo XIX, imponentes y teatrales, concebidos en pleno gusto Luis XV, donde la fantasía rococó se mezcla con la artesanía decimonónica para producir piezas de una presencia casi escénica. Cada uno se organiza alrededor de una cariátide central, una figura femenina erguida, estilizada, que actúa como columna viva: sostiene el cuerpo del candelabro con una elegancia vertical que recuerda a las figuras que decoraban los grandes muebles y chimeneas del XVIII, reinterpretadas aquí con la contundencia del bronce macizo.
A partir de esa figura surgen los siete brazos, un despliegue sorprendente por su número y por la fluidez con la que se ramifican. No son brazos rígidos: se curvan, se ondulan, se abren como ramas doradas, cada uno rematado por su correspondiente portavela. La composición crea un ritmo ascendente, casi vegetal, donde la luz —cuando las velas estaban encendidas— debía multiplicarse en un juego de sombras y reflejos que convertía el conjunto en una pequeña arquitectura luminosa.
El bronce, trabajado con precisión, conserva una pátina cálida que acentúa los relieves: pliegues de la figura, volutas, hojas, pequeñas flores y motivos rococó que se despliegan con naturalidad. La base, igualmente ornamentada, aporta estabilidad y un contrapunto visual que equilibra la verticalidad de los brazos.
Son piezas que condensan el espíritu del Luis XV reinterpretado por el XIX: lujo amable, fantasía decorativa, movimiento continuo y una artesanía que no teme al exceso, pero lo controla con gracia. En pareja, funcionan como dos presencias simétricas y majestuosas, capaces de transformar cualquier espacio en un escenario.
Envío certificado y buen embalaje.
