Noé Caron (1942) - La clairière

09
días
23
horas
59
minutos
23
segundos
Empezar a pujar
€ 1
Precio de reserva no alcanzado
Giulia Santoro
Experto
Seleccionado por Giulia Santoro

Especializada en pinturas y dibujos de maestros antiguos del siglo XVII, con experiencia en subastas.

Estimación  € 300 - € 400
No hay ninguna puja

Protección del Comprador de Catawiki

Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles

Trustpilot 4.4 | 140355 valoraciones

Valoración Excelente en Trustpilot.

La clairière de Noé Caron (1942) es una pintura original al óleo sobre tabla, de la década de 1970, en estilo impresionista, realizada en Francia, con medidas 41 cm de alto por 33 cm de ancho por 1 cm de espesor y firmada por el artista, en buen estado.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Noé Caron, que representa un estanque silencioso rodeado de altos árboles, sobre cuyas aguas se refleja una misteriosa luz dorada procedente del fondo del bosque. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 41x33x1 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Noé Caron.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

------------------------------------------------------------------

Este cuadro presenta un silencioso paisaje boscoso organizado alrededor de una laguna o pequeño estanque que refleja la luz de un cielo luminoso. Altos árboles se elevan a ambos lados y forman un marco natural alrededor de una abertura central, donde un resplandor amarillo y verdoso parece penetrar desde la distancia. La vegetación oscura, el agua inmóvil y las delicadas tonalidades azules, doradas, violetas y rojizas crean una atmósfera íntima, misteriosa y profundamente contemplativa.

El agua ocupa prácticamente toda la mitad inferior y funciona como un espejo del paisaje. Su superficie aparece tranquila, apenas interrumpida por pequeñas ondulaciones y reflejos. Esta calma transmite la sensación de un lugar apartado, protegido del viento y del movimiento exterior.

Las zonas más oscuras del estanque están dominadas por negros, marrones, verdes profundos y violetas. Estos colores sugieren la sombra proyectada por los árboles y la profundidad del agua. La intensidad de la penumbra hace destacar todavía más los reflejos claros del centro.

En la zona central aparece un resplandor vertical compuesto por amarillos, verdes, blancos y pequeños matices turquesas. Esta franja luminosa parece proceder de una abertura entre la vegetación y prolongarse sobre el agua. Su presencia organiza toda la composición y atrae inmediatamente la mirada.

El reflejo central no forma una línea completamente rígida, sino que se fragmenta mediante pequeñas manchas y ondulaciones. Los amarillos se mezclan con blancos, violetas y verdes, creando una superficie vibrante. Esta irregularidad permite imaginar el ligero movimiento del agua.

Junto al reflejo principal aparecen varias formas verticales violetas y azuladas que reproducen los troncos y la vegetación del fondo. Estas líneas alargadas aumentan la profundidad y establecen una relación directa entre el espacio real y su imagen invertida.

En el primer plano se distinguen pequeñas manchas turquesas, verdes y amarillas dispersas sobre la oscuridad. Pueden interpretarse como reflejos de hojas, plantas acuáticas o luces filtradas entre los árboles. Su reducido tamaño aporta variedad sin romper el silencio del conjunto.

La orilla resulta difícil de delimitar con precisión, pues la vegetación, la tierra y el agua se funden mediante tonos oscuros. Esta ambigüedad concede al paisaje una apariencia misteriosa y hace que el estanque parezca prolongarse hacia la sombra.

En el lado izquierdo aparece una masa de tierra y vegetación que se adentra ligeramente en el agua. Sus colores marrones, rojizos, negros y verdosos crean una base irregular. Sobre ella se levantan arbustos y árboles que ocupan buena parte de la composición.

La vegetación del extremo izquierdo es especialmente densa. Verdes profundos, azules oscuros, violetas y pequeños acentos turquesas se superponen hasta formar una superficie compacta. La oscuridad de esta zona refuerza el carácter protegido del estanque.

Algunos arbustos presentan manchas rojizas y rosadas que pueden corresponder a hojas iluminadas, flores o reflejos atmosféricos. Estas notas cálidas aportan riqueza cromática y enlazan con los dorados del cielo. La vegetación parece encontrarse en un momento de transición estacional.

En el lado derecho se extiende otra gran masa boscosa de tonalidades marrones, verdes, violetas y negras. Su densidad equilibra visualmente la vegetación de la izquierda y cierra el espacio. El agua queda así contenida entre dos orillas arboladas.

Los arbustos cercanos a la orilla derecha presentan pequeños reflejos verdes y azulados. Algunas zonas parecen recibir la luz procedente del centro, mientras otras permanecen completamente en sombra. Esta alternancia proporciona volumen y profundidad.

En el centro del fondo se distinguen varios árboles altos y estrechos. Sus siluetas verticales se elevan hacia la luz y adoptan formas semejantes a cipreses o coníferas. La disposición escalonada crea un ritmo ascendente y conduce la mirada hacia el cielo.

Estos árboles centrales aparecen más claros y menos definidos que los del primer plano. Sus verdes, grises y amarillos se funden con la atmósfera luminosa. Esta suavidad cromática permite percibir la distancia y amplía visualmente el bosque.

Uno de los árboles situados cerca del centro derecho presenta una copa oscura y estrecha que se recorta frente a la claridad. Su silueta introduce un acento vertical muy definido. El reflejo correspondiente parece prolongarse hacia el estanque.

Los grandes troncos del primer plano actúan como columnas naturales. En la zona izquierda se alzan varias líneas oscuras y delgadas, mientras que en el lado derecho domina un tronco más robusto. Esta estructura vertical enmarca la abertura luminosa.

El árbol principal del lado derecho presenta un tronco amplio de tonos marrones, negros y grises. Su forma asciende desde la vegetación y se divide en varias ramas que se extienden por la parte superior. La presencia cercana de este árbol aporta profundidad.

Las ramas superiores avanzan hacia el centro mediante líneas curvas y diagonales. Algunas quedan casi desnudas, mientras otras sostienen pequeñas agrupaciones de hojas. Su disposición forma una bóveda abierta sobre el cielo.

En el lado izquierdo aparecen otros troncos altos y estrechos. Sus siluetas negras y marrones atraviesan la zona luminosa y crean un marcado contraste. La separación entre ellos permite que la claridad del cielo continúe siendo visible.

Uno de los árboles centrales presenta pequeñas hojas rojizas y ocres concentradas cerca de la parte superior. Estos colores sugieren el otoño o la incidencia de una luz cálida. El follaje añade delicadeza a las ramas oscuras.

La copa situada en la parte superior derecha está dominada por marrones, ocres, dorados y verdes apagados. Las hojas parecen recibir una luz lateral que las vuelve cálidas. Esta tonalidad equilibra los reflejos amarillos del agua.

El cielo ocupa buena parte de la mitad superior y se presenta mediante azules claros, turquesas, blancos, amarillos y suaves grises. Su luminosidad contrasta con el bosque oscuro. La atmósfera parece corresponder a primeras horas de la mañana o a los instantes finales de la tarde.

Las nubes se distribuyen mediante formas suaves y poco definidas. Los amarillos y ocres sugieren la presencia del sol oculto, mientras los azules aportan frescura. El cielo no aparece completamente despejado, sino cubierto por una delicada luminosidad cambiante.

En la parte superior izquierda se observa una zona azulada algo más intensa. Hacia el centro, el cielo se vuelve verde claro y amarillo. Esta transición dirige la mirada hacia el resplandor situado entre los árboles.

El foco luminoso no se muestra de manera directa. El sol parece permanecer escondido detrás de la vegetación o de las nubes, pero su claridad inunda el centro. Esta ausencia aporta misterio y evita que la luz resulte excesivamente evidente.

La disposición central de la luminosidad crea una sensación de apertura. El bosque oscuro parece separarse para revelar un espacio distante y casi inaccesible. Esta abertura puede interpretarse como un claro, un sendero o la continuación del estanque.

La composición se organiza mediante una marcada simetría libre. Las masas oscuras se concentran a ambos lados, mientras la luz ocupa el centro. Los árboles verticales equilibran las líneas horizontales del agua.

A pesar de esta organización, el paisaje conserva una apariencia natural. Las ramas se cruzan de manera irregular, las copas presentan diferentes alturas y las orillas no siguen límites geométricos. Esta libertad evita cualquier rigidez.

La gama cromática combina tonos fríos y cálidos con gran sensibilidad. Los verdes, azules y violetas transmiten frescura y profundidad; los amarillos, ocres y rojizos introducen luz y calidez. Los negros y marrones aportan estabilidad.

Los colores más oscuros se concentran en el primer plano y en los laterales. Los más claros aparecen en el centro y en el cielo. Esta gradación dirige la mirada desde la cercanía sombría hacia la distancia iluminada.

La luz reflejada sobre el estanque crea una conexión entre el cielo y la tierra. El agua reproduce los colores del firmamento y los introduce en la profundidad del bosque. Esta continuidad cromática unifica toda la escena.

La ausencia de figuras humanas intensifica la sensación de aislamiento. El lugar parece no haber sido alterado y conserva una atmósfera de naturaleza intacta. El espectador se convierte en el único testigo de la escena.

Tampoco aparecen construcciones, caminos o embarcaciones. Esta falta de referencias humanas concede al paisaje un carácter universal y atemporal. Podría tratarse de cualquier bosque apartado donde el agua permanece en silencio.

La obra invita a una contemplación pausada. No existe una narración concreta ni una acción visible; el verdadero tema es la relación entre luz, agua y vegetación. El paisaje comunica a través de su atmósfera.

El estanque puede interpretarse como símbolo de introspección. Su superficie oscura y reflectante evoca la profundidad de los pensamientos y la capacidad de mirar hacia el interior. El resplandor central introduce una sensación de esperanza.

Los árboles simbolizan permanencia, crecimiento y protección. Sus troncos enmarcan la luz y parecen custodiar el espacio. La verticalidad conecta el suelo oscuro con el cielo luminoso.

La abertura central puede representar un camino hacia lo desconocido. Aunque no se observa un sendero definido, la luz invita a avanzar mentalmente hacia el fondo. Este recurso concede al paisaje una dimensión espiritual y poética.

El contraste entre sombra y claridad constituye el núcleo emocional de la escena. La oscuridad no resulta amenazante, sino protectora y silenciosa. La luz, por su parte, aparece como una presencia suave que transforma el bosque.

La atmósfera puede recordar un amanecer, cuando los primeros rayos atraviesan los árboles, o un atardecer, cuando la luz se retira lentamente. Esta ambigüedad temporal amplía la capacidad evocadora de la imagen.

Las tonalidades otoñales aportan una dimensión relacionada con el paso del tiempo. Algunas hojas parecen comenzar a cambiar de color, mientras otras conservan sus verdes. El bosque se encuentra en una transición tranquila.

La imagen transmite silencio, pero permite imaginar numerosos sonidos: el leve movimiento del agua, el roce de las hojas, el canto distante de los pájaros y el viento entre las ramas. Esta dimensión sensorial hace que el paisaje resulte envolvente.

La belleza de la escena nace de la sencillez de sus elementos. Árboles, agua y cielo son suficientes para construir un espacio cargado de emoción. La ausencia de detalles anecdóticos concentra la atención en la naturaleza.

En conjunto, este precioso cuadro ofrece una visión íntima, misteriosa y profundamente serena de un estanque rodeado por altos árboles y vegetación densa, iluminado desde el fondo por un resplandor dorado que se refleja sobre el agua. Las masas oscuras del bosque, las ramas que enmarcan el cielo y la delicada unión de azules, verdes, violetas y amarillos construyen una atmósfera de silencio y contemplación. La obra convierte este rincón natural en una poética imagen de introspección, esperanza y armonía entre la luz y la sombra.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Noé Caron, que representa un estanque silencioso rodeado de altos árboles, sobre cuyas aguas se refleja una misteriosa luz dorada procedente del fondo del bosque. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 41x33x1 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Noé Caron.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

------------------------------------------------------------------

Este cuadro presenta un silencioso paisaje boscoso organizado alrededor de una laguna o pequeño estanque que refleja la luz de un cielo luminoso. Altos árboles se elevan a ambos lados y forman un marco natural alrededor de una abertura central, donde un resplandor amarillo y verdoso parece penetrar desde la distancia. La vegetación oscura, el agua inmóvil y las delicadas tonalidades azules, doradas, violetas y rojizas crean una atmósfera íntima, misteriosa y profundamente contemplativa.

El agua ocupa prácticamente toda la mitad inferior y funciona como un espejo del paisaje. Su superficie aparece tranquila, apenas interrumpida por pequeñas ondulaciones y reflejos. Esta calma transmite la sensación de un lugar apartado, protegido del viento y del movimiento exterior.

Las zonas más oscuras del estanque están dominadas por negros, marrones, verdes profundos y violetas. Estos colores sugieren la sombra proyectada por los árboles y la profundidad del agua. La intensidad de la penumbra hace destacar todavía más los reflejos claros del centro.

En la zona central aparece un resplandor vertical compuesto por amarillos, verdes, blancos y pequeños matices turquesas. Esta franja luminosa parece proceder de una abertura entre la vegetación y prolongarse sobre el agua. Su presencia organiza toda la composición y atrae inmediatamente la mirada.

El reflejo central no forma una línea completamente rígida, sino que se fragmenta mediante pequeñas manchas y ondulaciones. Los amarillos se mezclan con blancos, violetas y verdes, creando una superficie vibrante. Esta irregularidad permite imaginar el ligero movimiento del agua.

Junto al reflejo principal aparecen varias formas verticales violetas y azuladas que reproducen los troncos y la vegetación del fondo. Estas líneas alargadas aumentan la profundidad y establecen una relación directa entre el espacio real y su imagen invertida.

En el primer plano se distinguen pequeñas manchas turquesas, verdes y amarillas dispersas sobre la oscuridad. Pueden interpretarse como reflejos de hojas, plantas acuáticas o luces filtradas entre los árboles. Su reducido tamaño aporta variedad sin romper el silencio del conjunto.

La orilla resulta difícil de delimitar con precisión, pues la vegetación, la tierra y el agua se funden mediante tonos oscuros. Esta ambigüedad concede al paisaje una apariencia misteriosa y hace que el estanque parezca prolongarse hacia la sombra.

En el lado izquierdo aparece una masa de tierra y vegetación que se adentra ligeramente en el agua. Sus colores marrones, rojizos, negros y verdosos crean una base irregular. Sobre ella se levantan arbustos y árboles que ocupan buena parte de la composición.

La vegetación del extremo izquierdo es especialmente densa. Verdes profundos, azules oscuros, violetas y pequeños acentos turquesas se superponen hasta formar una superficie compacta. La oscuridad de esta zona refuerza el carácter protegido del estanque.

Algunos arbustos presentan manchas rojizas y rosadas que pueden corresponder a hojas iluminadas, flores o reflejos atmosféricos. Estas notas cálidas aportan riqueza cromática y enlazan con los dorados del cielo. La vegetación parece encontrarse en un momento de transición estacional.

En el lado derecho se extiende otra gran masa boscosa de tonalidades marrones, verdes, violetas y negras. Su densidad equilibra visualmente la vegetación de la izquierda y cierra el espacio. El agua queda así contenida entre dos orillas arboladas.

Los arbustos cercanos a la orilla derecha presentan pequeños reflejos verdes y azulados. Algunas zonas parecen recibir la luz procedente del centro, mientras otras permanecen completamente en sombra. Esta alternancia proporciona volumen y profundidad.

En el centro del fondo se distinguen varios árboles altos y estrechos. Sus siluetas verticales se elevan hacia la luz y adoptan formas semejantes a cipreses o coníferas. La disposición escalonada crea un ritmo ascendente y conduce la mirada hacia el cielo.

Estos árboles centrales aparecen más claros y menos definidos que los del primer plano. Sus verdes, grises y amarillos se funden con la atmósfera luminosa. Esta suavidad cromática permite percibir la distancia y amplía visualmente el bosque.

Uno de los árboles situados cerca del centro derecho presenta una copa oscura y estrecha que se recorta frente a la claridad. Su silueta introduce un acento vertical muy definido. El reflejo correspondiente parece prolongarse hacia el estanque.

Los grandes troncos del primer plano actúan como columnas naturales. En la zona izquierda se alzan varias líneas oscuras y delgadas, mientras que en el lado derecho domina un tronco más robusto. Esta estructura vertical enmarca la abertura luminosa.

El árbol principal del lado derecho presenta un tronco amplio de tonos marrones, negros y grises. Su forma asciende desde la vegetación y se divide en varias ramas que se extienden por la parte superior. La presencia cercana de este árbol aporta profundidad.

Las ramas superiores avanzan hacia el centro mediante líneas curvas y diagonales. Algunas quedan casi desnudas, mientras otras sostienen pequeñas agrupaciones de hojas. Su disposición forma una bóveda abierta sobre el cielo.

En el lado izquierdo aparecen otros troncos altos y estrechos. Sus siluetas negras y marrones atraviesan la zona luminosa y crean un marcado contraste. La separación entre ellos permite que la claridad del cielo continúe siendo visible.

Uno de los árboles centrales presenta pequeñas hojas rojizas y ocres concentradas cerca de la parte superior. Estos colores sugieren el otoño o la incidencia de una luz cálida. El follaje añade delicadeza a las ramas oscuras.

La copa situada en la parte superior derecha está dominada por marrones, ocres, dorados y verdes apagados. Las hojas parecen recibir una luz lateral que las vuelve cálidas. Esta tonalidad equilibra los reflejos amarillos del agua.

El cielo ocupa buena parte de la mitad superior y se presenta mediante azules claros, turquesas, blancos, amarillos y suaves grises. Su luminosidad contrasta con el bosque oscuro. La atmósfera parece corresponder a primeras horas de la mañana o a los instantes finales de la tarde.

Las nubes se distribuyen mediante formas suaves y poco definidas. Los amarillos y ocres sugieren la presencia del sol oculto, mientras los azules aportan frescura. El cielo no aparece completamente despejado, sino cubierto por una delicada luminosidad cambiante.

En la parte superior izquierda se observa una zona azulada algo más intensa. Hacia el centro, el cielo se vuelve verde claro y amarillo. Esta transición dirige la mirada hacia el resplandor situado entre los árboles.

El foco luminoso no se muestra de manera directa. El sol parece permanecer escondido detrás de la vegetación o de las nubes, pero su claridad inunda el centro. Esta ausencia aporta misterio y evita que la luz resulte excesivamente evidente.

La disposición central de la luminosidad crea una sensación de apertura. El bosque oscuro parece separarse para revelar un espacio distante y casi inaccesible. Esta abertura puede interpretarse como un claro, un sendero o la continuación del estanque.

La composición se organiza mediante una marcada simetría libre. Las masas oscuras se concentran a ambos lados, mientras la luz ocupa el centro. Los árboles verticales equilibran las líneas horizontales del agua.

A pesar de esta organización, el paisaje conserva una apariencia natural. Las ramas se cruzan de manera irregular, las copas presentan diferentes alturas y las orillas no siguen límites geométricos. Esta libertad evita cualquier rigidez.

La gama cromática combina tonos fríos y cálidos con gran sensibilidad. Los verdes, azules y violetas transmiten frescura y profundidad; los amarillos, ocres y rojizos introducen luz y calidez. Los negros y marrones aportan estabilidad.

Los colores más oscuros se concentran en el primer plano y en los laterales. Los más claros aparecen en el centro y en el cielo. Esta gradación dirige la mirada desde la cercanía sombría hacia la distancia iluminada.

La luz reflejada sobre el estanque crea una conexión entre el cielo y la tierra. El agua reproduce los colores del firmamento y los introduce en la profundidad del bosque. Esta continuidad cromática unifica toda la escena.

La ausencia de figuras humanas intensifica la sensación de aislamiento. El lugar parece no haber sido alterado y conserva una atmósfera de naturaleza intacta. El espectador se convierte en el único testigo de la escena.

Tampoco aparecen construcciones, caminos o embarcaciones. Esta falta de referencias humanas concede al paisaje un carácter universal y atemporal. Podría tratarse de cualquier bosque apartado donde el agua permanece en silencio.

La obra invita a una contemplación pausada. No existe una narración concreta ni una acción visible; el verdadero tema es la relación entre luz, agua y vegetación. El paisaje comunica a través de su atmósfera.

El estanque puede interpretarse como símbolo de introspección. Su superficie oscura y reflectante evoca la profundidad de los pensamientos y la capacidad de mirar hacia el interior. El resplandor central introduce una sensación de esperanza.

Los árboles simbolizan permanencia, crecimiento y protección. Sus troncos enmarcan la luz y parecen custodiar el espacio. La verticalidad conecta el suelo oscuro con el cielo luminoso.

La abertura central puede representar un camino hacia lo desconocido. Aunque no se observa un sendero definido, la luz invita a avanzar mentalmente hacia el fondo. Este recurso concede al paisaje una dimensión espiritual y poética.

El contraste entre sombra y claridad constituye el núcleo emocional de la escena. La oscuridad no resulta amenazante, sino protectora y silenciosa. La luz, por su parte, aparece como una presencia suave que transforma el bosque.

La atmósfera puede recordar un amanecer, cuando los primeros rayos atraviesan los árboles, o un atardecer, cuando la luz se retira lentamente. Esta ambigüedad temporal amplía la capacidad evocadora de la imagen.

Las tonalidades otoñales aportan una dimensión relacionada con el paso del tiempo. Algunas hojas parecen comenzar a cambiar de color, mientras otras conservan sus verdes. El bosque se encuentra en una transición tranquila.

La imagen transmite silencio, pero permite imaginar numerosos sonidos: el leve movimiento del agua, el roce de las hojas, el canto distante de los pájaros y el viento entre las ramas. Esta dimensión sensorial hace que el paisaje resulte envolvente.

La belleza de la escena nace de la sencillez de sus elementos. Árboles, agua y cielo son suficientes para construir un espacio cargado de emoción. La ausencia de detalles anecdóticos concentra la atención en la naturaleza.

En conjunto, este precioso cuadro ofrece una visión íntima, misteriosa y profundamente serena de un estanque rodeado por altos árboles y vegetación densa, iluminado desde el fondo por un resplandor dorado que se refleja sobre el agua. Las masas oscuras del bosque, las ramas que enmarcan el cielo y la delicada unión de azules, verdes, violetas y amarillos construyen una atmósfera de silencio y contemplación. La obra convierte este rincón natural en una poética imagen de introspección, esperanza y armonía entre la luz y la sombra.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Datos

Artista
Noé Caron (1942)
Se vende con marco
No
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
La clairière
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado
País de origen
Francia
Estado
En buen estado
Alto
41 cm
Ancho
33 cm
Estilo
Impresionismo
Periodo
1970-1980
Vendido por
EspañaVerificado
2602
Objetos vendidos
100%
protop

Objetos similares

Para ti en

Arte clásico e impresionismo