École française (XX) - Le poulailler






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Le poulailler es una pintura al óleo original sobre tabla de la escuela francesa (1980‑1990), firmada a mano, procedente de Francia, vendida con marco, dimensiones 54 × 62 cm (con marco).
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela francesa, que representa un animado corral lleno de gallinas y gallos de distintos plumajes, reunidos entre tablones, tierra y zonas de luz y sombra. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 54x62x7 cm.
· Dimensiones sin marco: 38x46 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una animada escena de corral protagonizada por un numeroso grupo de gallinas y gallos reunidos en un espacio rural de tierra, madera y sombra. Las aves ocupan prácticamente toda la composición y aparecen distribuidas en distintos planos: algunas se agrupan en primer término, otras avanzan por el centro y varias se sitúan en zonas más elevadas o alejadas. La diversidad de plumajes blancos, negros, marrones, grises y rojizos aporta riqueza visual, mientras la cálida luminosidad del fondo contrasta con la gran sombra del lado derecho y crea una atmósfera cotidiana, viva y profundamente campestre.
El primer plano está dominado por una acumulación de aves que se superponen unas a otras. Sus cuerpos redondeados forman una masa compacta de negros, marrones, grises, cremas y blancos. Esta concentración transmite la sensación de un corral activo, en el que los animales se desplazan continuamente en busca de alimento.
Las aves más cercanas aparecen vistas desde diferentes posiciones. Algunas muestran el lomo y la cola, mientras otras giran la cabeza hacia un lado o permanecen parcialmente ocultas. La variedad de posturas evita la repetición y aporta espontaneidad a la escena.
En la zona inferior central destaca una gallina de plumaje muy oscuro. Su cuerpo ancho está formado por negros, marrones y azulados, con pequeños reflejos rojizos. La silueta se integra con las sombras del suelo, pero conserva suficiente claridad para diferenciarse.
A su alrededor aparecen varias aves de tonalidades más claras. Los plumajes blancos, grises y cremas contrastan con las gallinas oscuras y crean un ritmo irregular. Algunas crestas rojizas sobresalen entre los cuerpos y aportan pequeños acentos de color.
Las crestas y barbillas constituyen detalles cromáticos muy importantes. Sus rojos y rosas interrumpen la gama terrosa y atraen la mirada hacia las cabezas. La repetición de estos pequeños puntos cálidos ayuda a recorrer visualmente todo el grupo.
En el lado inferior izquierdo se observa una gallina clara inclinada hacia el suelo. Su postura sugiere que está picoteando o buscando alimento. El cuello desciende y la cabeza se aproxima a la tierra, transmitiendo una acción cotidiana y natural.
Junto a ella aparecen formas pardas y oscuras que corresponden a otras aves parcialmente escondidas. Esta superposición refuerza la sensación de abundancia y permite imaginar un grupo todavía mayor que continúa fuera de los límites de la imagen.
En la zona central inferior se distingue una gallina de plumaje marrón y grisáceo con el cuello claro. Su cuerpo aparece orientado en diagonal y contribuye a conectar el primer plano con las aves situadas más lejos. Los tonos crema de sus plumas reciben una luz suave.
A la derecha, otra ave oscura ocupa una posición cercana al borde. Su silueta queda parcialmente sumida en la penumbra creada por la gran masa vertical. Los reflejos marrones y rojizos permiten percibir el volumen de su cuerpo.
El suelo del corral está formado por una extensa combinación de marrones, ocres, grises, violetas y pequeños reflejos amarillos. Las diferentes manchas sugieren tierra removida, paja, piedras y zonas de sombra. La superficie parece marcada por el movimiento constante de las aves.
En algunos sectores aparecen franjas claras y amarillentas que podrían corresponder a paja o a zonas iluminadas. Estas líneas aportan movimiento y separan visualmente los diferentes grupos. El suelo no funciona como un fondo neutro, sino como una parte esencial del ambiente rural.
La masa de aves del primer plano forma una base horizontal que ocupa casi toda la anchura. Sus lomos curvos crean una sucesión de ondulaciones semejante a un pequeño paisaje dentro del propio corral. Esta repetición aporta unidad y estabilidad.
En el centro de la composición se eleva un ave de plumaje oscuro con zonas claras y rojizas. Su postura erguida y su mayor visibilidad la convierten en uno de los principales focos. Podría tratarse de un gallo o una gallina que se distingue por su actitud atenta.
Esta figura central parece avanzar hacia el espectador o situarse por encima del grupo. Su cabeza se alza mientras el cuerpo permanece rodeado por otras aves. La cresta roja y el cuello oscuro destacan sobre el fondo cálido.
A su lado aparece otra gallina clara, con plumaje blanco y grisáceo. La combinación entre ambas crea un contraste de luz y sombra. Sus posturas ligeramente distintas refuerzan la impresión de movimiento.
Más hacia la derecha se observa una gallina marrón de silueta alargada. Su cabeza rojiza se eleva y parece orientarse hacia la parte superior. Esta disposición introduce una diagonal y anima el plano intermedio.
Detrás de estas aves aparecen otras formas más pequeñas y difusas. Algunas muestran plumajes blancos, otras marrones y oscuras. La reducción de tamaño ayuda a establecer profundidad y sugiere que el corral continúa hacia el fondo.
En la zona superior izquierda destaca una gallina situada sobre una estructura elevada de madera. Su cuerpo claro y sus pequeñas zonas rojizas contrastan con el fondo oscuro. La posición elevada la separa del resto del grupo y aporta variedad narrativa.
La gallina parece caminar o permanecer sobre un tablón inclinado. Sus patas se apoyan con firmeza, mientras el cuello se orienta hacia la izquierda. Esta acción sugiere la capacidad de las aves para ocupar distintos niveles del corral.
El tablón de madera atraviesa la zona izquierda mediante una diagonal clara. Sus tonos marrones, amarillos y blancos contrastan con las sombras que lo rodean. La línea conduce la mirada desde el ave elevada hacia el centro.
Bajo el tablón aparecen varias formas claras y grisáceas que podrían corresponder a otras gallinas, piedras, sacos o elementos del gallinero. La acumulación de objetos refuerza la apariencia funcional y desordenada del espacio.
En el extremo superior central se distingue otra figura oscura situada cerca de una zona elevada. Su silueta puede corresponder a un ave encaramada sobre una superficie o a un elemento del corral. Este pequeño detalle amplía la escena en sentido vertical.
El fondo está dominado por tonalidades cálidas: ocres, naranjas, marrones, rosas y cremas. Esta luminosidad parece proceder de una abertura o de una zona exterior bañada por el sol. Las aves situadas allí adquieren contornos más suaves y atmosféricos.
La luz cálida del fondo contrasta con las profundas sombras del primer plano y del lado derecho. Esta oposición crea una marcada sensación espacial. El espectador parece observar el corral desde una zona protegida hacia un patio más iluminado.
En el centro superior aparecen varias gallinas rodeadas por esta claridad. Sus cuerpos se distinguen mediante blancos, negros, marrones y pequeñas crestas rojas. La luz parece envolverlas y suavizar sus límites.
Una de estas aves presenta el cuerpo blanco y la cola oscura. Otra aparece completamente marrón, mientras una tercera combina grises y rojizos. La diversidad de plumajes refuerza la riqueza y naturalidad del conjunto.
En la parte superior derecha se distingue una silueta oscura elevada contra el fondo naranja. Puede tratarse de un ave situada a mayor distancia o sobre algún elemento del gallinero. Su color azul violáceo destaca sobre la claridad.
La gran masa vertical del lado derecho ocupa una porción importante. Sus negros, marrones y grises pueden corresponder a un tronco, una puerta, un muro o una parte oscura de la construcción. Su presencia funciona como un poderoso marco lateral.
Esta zona oscura incrementa el contraste y dirige la mirada hacia las aves iluminadas del centro. También aporta una sensación de refugio, como si parte del corral se encontrara bajo cubierta o junto a una edificación rural.
Entre la sombra y el fondo cálido aparecen transiciones de marrones, violetas y grises. Estas zonas intermedias impiden una división brusca y ayudan a integrar todos los elementos. Las aves parecen desplazarse libremente entre luz y penumbra.
La composición carece de un único protagonista absoluto. Aunque algunas aves destacan por su tamaño o posición, el verdadero tema es el conjunto. La vida colectiva del corral se expresa mediante la acumulación, el movimiento y la diversidad.
Cada gallina parece desarrollar una pequeña acción distinta: caminar, picotear, observar, subir a un tablón o permanecer quieta. Esta multiplicidad convierte la escena en una narración coral. El espectador puede recorrerla lentamente y descubrir nuevos detalles.
La ausencia de figuras humanas no elimina la sensación de cuidado. La estructura de madera, el espacio delimitado y la agrupación de aves sugieren un corral vinculado a una casa o granja. La presencia humana se percibe indirectamente a través de la organización del lugar.
La escena transmite numerosos sonidos imaginarios: cacareos, movimiento de alas, patas sobre la tierra y roce de la paja. Esta dimensión sensorial aporta vitalidad y permite sentir el ambiente bullicioso del corral.
La gama cromática combina colores terrosos con pequeños acentos luminosos. Marrones, negros y grises dominan los cuerpos y las sombras; blancos y cremas iluminan determinados plumajes; y rojos y rosas destacan las crestas.
Los amarillos y naranjas del fondo aportan calidez y sitúan la escena en una jornada luminosa. Los azules y violetas aparecen de forma discreta dentro de las sombras, enriqueciendo la profundidad. El conjunto mantiene una armonía sobria y natural.
La composición se organiza mediante una sucesión de diagonales. El tablón de la izquierda, las posturas de las aves y los cambios del terreno conducen la mirada hacia el centro. La gran vertical oscura de la derecha proporciona estabilidad.
El contraste entre las aves claras y oscuras genera un ritmo visual muy atractivo. Las gallinas blancas funcionan como puntos de luz dentro del grupo, mientras las negras aportan peso. Las marrones sirven de transición entre ambos extremos.
La escena puede interpretarse como una celebración de la vida rural y de sus actividades cotidianas. Las aves forman parte de un entorno productivo, pero también poseen una presencia individual y llena de carácter. La obra convierte un motivo sencillo en una imagen rica y expresiva.
El corral representa un pequeño universo organizado por sus propios ritmos. Las aves se desplazan, se alimentan y ocupan diferentes espacios sin que exista una acción central. Esta cotidianeidad transmite autenticidad y cercanía.
También puede apreciarse un interesante diálogo entre libertad y protección. Las gallinas parecen moverse libremente, aunque el espacio está delimitado por estructuras y sombras. El corral funciona como un refugio compartido.
La abundancia de aves puede asociarse con prosperidad y fertilidad. El grupo numeroso transmite plenitud y actividad. Frente al silencio de otros paisajes rurales, esta escena se encuentra llena de energía.
En conjunto, este precioso cuadro ofrece una visión viva, cálida y profundamente auténtica de un corral poblado por numerosas gallinas y gallos de plumajes blancos, negros, marrones y grisáceos. Las aves agrupadas en primer plano, la figura encaramada sobre un tablón, los animales iluminados del fondo y las profundas sombras de la estructura lateral crean una escena llena de movimiento y riqueza narrativa. La obra celebra la sencillez de la vida rural, la diversidad de los animales y el bullicioso encanto de una jornada cotidiana en la granja.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela francesa, que representa un animado corral lleno de gallinas y gallos de distintos plumajes, reunidos entre tablones, tierra y zonas de luz y sombra. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 54x62x7 cm.
· Dimensiones sin marco: 38x46 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una animada escena de corral protagonizada por un numeroso grupo de gallinas y gallos reunidos en un espacio rural de tierra, madera y sombra. Las aves ocupan prácticamente toda la composición y aparecen distribuidas en distintos planos: algunas se agrupan en primer término, otras avanzan por el centro y varias se sitúan en zonas más elevadas o alejadas. La diversidad de plumajes blancos, negros, marrones, grises y rojizos aporta riqueza visual, mientras la cálida luminosidad del fondo contrasta con la gran sombra del lado derecho y crea una atmósfera cotidiana, viva y profundamente campestre.
El primer plano está dominado por una acumulación de aves que se superponen unas a otras. Sus cuerpos redondeados forman una masa compacta de negros, marrones, grises, cremas y blancos. Esta concentración transmite la sensación de un corral activo, en el que los animales se desplazan continuamente en busca de alimento.
Las aves más cercanas aparecen vistas desde diferentes posiciones. Algunas muestran el lomo y la cola, mientras otras giran la cabeza hacia un lado o permanecen parcialmente ocultas. La variedad de posturas evita la repetición y aporta espontaneidad a la escena.
En la zona inferior central destaca una gallina de plumaje muy oscuro. Su cuerpo ancho está formado por negros, marrones y azulados, con pequeños reflejos rojizos. La silueta se integra con las sombras del suelo, pero conserva suficiente claridad para diferenciarse.
A su alrededor aparecen varias aves de tonalidades más claras. Los plumajes blancos, grises y cremas contrastan con las gallinas oscuras y crean un ritmo irregular. Algunas crestas rojizas sobresalen entre los cuerpos y aportan pequeños acentos de color.
Las crestas y barbillas constituyen detalles cromáticos muy importantes. Sus rojos y rosas interrumpen la gama terrosa y atraen la mirada hacia las cabezas. La repetición de estos pequeños puntos cálidos ayuda a recorrer visualmente todo el grupo.
En el lado inferior izquierdo se observa una gallina clara inclinada hacia el suelo. Su postura sugiere que está picoteando o buscando alimento. El cuello desciende y la cabeza se aproxima a la tierra, transmitiendo una acción cotidiana y natural.
Junto a ella aparecen formas pardas y oscuras que corresponden a otras aves parcialmente escondidas. Esta superposición refuerza la sensación de abundancia y permite imaginar un grupo todavía mayor que continúa fuera de los límites de la imagen.
En la zona central inferior se distingue una gallina de plumaje marrón y grisáceo con el cuello claro. Su cuerpo aparece orientado en diagonal y contribuye a conectar el primer plano con las aves situadas más lejos. Los tonos crema de sus plumas reciben una luz suave.
A la derecha, otra ave oscura ocupa una posición cercana al borde. Su silueta queda parcialmente sumida en la penumbra creada por la gran masa vertical. Los reflejos marrones y rojizos permiten percibir el volumen de su cuerpo.
El suelo del corral está formado por una extensa combinación de marrones, ocres, grises, violetas y pequeños reflejos amarillos. Las diferentes manchas sugieren tierra removida, paja, piedras y zonas de sombra. La superficie parece marcada por el movimiento constante de las aves.
En algunos sectores aparecen franjas claras y amarillentas que podrían corresponder a paja o a zonas iluminadas. Estas líneas aportan movimiento y separan visualmente los diferentes grupos. El suelo no funciona como un fondo neutro, sino como una parte esencial del ambiente rural.
La masa de aves del primer plano forma una base horizontal que ocupa casi toda la anchura. Sus lomos curvos crean una sucesión de ondulaciones semejante a un pequeño paisaje dentro del propio corral. Esta repetición aporta unidad y estabilidad.
En el centro de la composición se eleva un ave de plumaje oscuro con zonas claras y rojizas. Su postura erguida y su mayor visibilidad la convierten en uno de los principales focos. Podría tratarse de un gallo o una gallina que se distingue por su actitud atenta.
Esta figura central parece avanzar hacia el espectador o situarse por encima del grupo. Su cabeza se alza mientras el cuerpo permanece rodeado por otras aves. La cresta roja y el cuello oscuro destacan sobre el fondo cálido.
A su lado aparece otra gallina clara, con plumaje blanco y grisáceo. La combinación entre ambas crea un contraste de luz y sombra. Sus posturas ligeramente distintas refuerzan la impresión de movimiento.
Más hacia la derecha se observa una gallina marrón de silueta alargada. Su cabeza rojiza se eleva y parece orientarse hacia la parte superior. Esta disposición introduce una diagonal y anima el plano intermedio.
Detrás de estas aves aparecen otras formas más pequeñas y difusas. Algunas muestran plumajes blancos, otras marrones y oscuras. La reducción de tamaño ayuda a establecer profundidad y sugiere que el corral continúa hacia el fondo.
En la zona superior izquierda destaca una gallina situada sobre una estructura elevada de madera. Su cuerpo claro y sus pequeñas zonas rojizas contrastan con el fondo oscuro. La posición elevada la separa del resto del grupo y aporta variedad narrativa.
La gallina parece caminar o permanecer sobre un tablón inclinado. Sus patas se apoyan con firmeza, mientras el cuello se orienta hacia la izquierda. Esta acción sugiere la capacidad de las aves para ocupar distintos niveles del corral.
El tablón de madera atraviesa la zona izquierda mediante una diagonal clara. Sus tonos marrones, amarillos y blancos contrastan con las sombras que lo rodean. La línea conduce la mirada desde el ave elevada hacia el centro.
Bajo el tablón aparecen varias formas claras y grisáceas que podrían corresponder a otras gallinas, piedras, sacos o elementos del gallinero. La acumulación de objetos refuerza la apariencia funcional y desordenada del espacio.
En el extremo superior central se distingue otra figura oscura situada cerca de una zona elevada. Su silueta puede corresponder a un ave encaramada sobre una superficie o a un elemento del corral. Este pequeño detalle amplía la escena en sentido vertical.
El fondo está dominado por tonalidades cálidas: ocres, naranjas, marrones, rosas y cremas. Esta luminosidad parece proceder de una abertura o de una zona exterior bañada por el sol. Las aves situadas allí adquieren contornos más suaves y atmosféricos.
La luz cálida del fondo contrasta con las profundas sombras del primer plano y del lado derecho. Esta oposición crea una marcada sensación espacial. El espectador parece observar el corral desde una zona protegida hacia un patio más iluminado.
En el centro superior aparecen varias gallinas rodeadas por esta claridad. Sus cuerpos se distinguen mediante blancos, negros, marrones y pequeñas crestas rojas. La luz parece envolverlas y suavizar sus límites.
Una de estas aves presenta el cuerpo blanco y la cola oscura. Otra aparece completamente marrón, mientras una tercera combina grises y rojizos. La diversidad de plumajes refuerza la riqueza y naturalidad del conjunto.
En la parte superior derecha se distingue una silueta oscura elevada contra el fondo naranja. Puede tratarse de un ave situada a mayor distancia o sobre algún elemento del gallinero. Su color azul violáceo destaca sobre la claridad.
La gran masa vertical del lado derecho ocupa una porción importante. Sus negros, marrones y grises pueden corresponder a un tronco, una puerta, un muro o una parte oscura de la construcción. Su presencia funciona como un poderoso marco lateral.
Esta zona oscura incrementa el contraste y dirige la mirada hacia las aves iluminadas del centro. También aporta una sensación de refugio, como si parte del corral se encontrara bajo cubierta o junto a una edificación rural.
Entre la sombra y el fondo cálido aparecen transiciones de marrones, violetas y grises. Estas zonas intermedias impiden una división brusca y ayudan a integrar todos los elementos. Las aves parecen desplazarse libremente entre luz y penumbra.
La composición carece de un único protagonista absoluto. Aunque algunas aves destacan por su tamaño o posición, el verdadero tema es el conjunto. La vida colectiva del corral se expresa mediante la acumulación, el movimiento y la diversidad.
Cada gallina parece desarrollar una pequeña acción distinta: caminar, picotear, observar, subir a un tablón o permanecer quieta. Esta multiplicidad convierte la escena en una narración coral. El espectador puede recorrerla lentamente y descubrir nuevos detalles.
La ausencia de figuras humanas no elimina la sensación de cuidado. La estructura de madera, el espacio delimitado y la agrupación de aves sugieren un corral vinculado a una casa o granja. La presencia humana se percibe indirectamente a través de la organización del lugar.
La escena transmite numerosos sonidos imaginarios: cacareos, movimiento de alas, patas sobre la tierra y roce de la paja. Esta dimensión sensorial aporta vitalidad y permite sentir el ambiente bullicioso del corral.
La gama cromática combina colores terrosos con pequeños acentos luminosos. Marrones, negros y grises dominan los cuerpos y las sombras; blancos y cremas iluminan determinados plumajes; y rojos y rosas destacan las crestas.
Los amarillos y naranjas del fondo aportan calidez y sitúan la escena en una jornada luminosa. Los azules y violetas aparecen de forma discreta dentro de las sombras, enriqueciendo la profundidad. El conjunto mantiene una armonía sobria y natural.
La composición se organiza mediante una sucesión de diagonales. El tablón de la izquierda, las posturas de las aves y los cambios del terreno conducen la mirada hacia el centro. La gran vertical oscura de la derecha proporciona estabilidad.
El contraste entre las aves claras y oscuras genera un ritmo visual muy atractivo. Las gallinas blancas funcionan como puntos de luz dentro del grupo, mientras las negras aportan peso. Las marrones sirven de transición entre ambos extremos.
La escena puede interpretarse como una celebración de la vida rural y de sus actividades cotidianas. Las aves forman parte de un entorno productivo, pero también poseen una presencia individual y llena de carácter. La obra convierte un motivo sencillo en una imagen rica y expresiva.
El corral representa un pequeño universo organizado por sus propios ritmos. Las aves se desplazan, se alimentan y ocupan diferentes espacios sin que exista una acción central. Esta cotidianeidad transmite autenticidad y cercanía.
También puede apreciarse un interesante diálogo entre libertad y protección. Las gallinas parecen moverse libremente, aunque el espacio está delimitado por estructuras y sombras. El corral funciona como un refugio compartido.
La abundancia de aves puede asociarse con prosperidad y fertilidad. El grupo numeroso transmite plenitud y actividad. Frente al silencio de otros paisajes rurales, esta escena se encuentra llena de energía.
En conjunto, este precioso cuadro ofrece una visión viva, cálida y profundamente auténtica de un corral poblado por numerosas gallinas y gallos de plumajes blancos, negros, marrones y grisáceos. Las aves agrupadas en primer plano, la figura encaramada sobre un tablón, los animales iluminados del fondo y las profundas sombras de la estructura lateral crean una escena llena de movimiento y riqueza narrativa. La obra celebra la sencillez de la vida rural, la diversidad de los animales y el bullicioso encanto de una jornada cotidiana en la granja.
