Andreu Font (1948) - Sinfonía floral






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
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Sinfonía floral de Andreu Font (1948) es una pintura original al óleo sobre tela de entre 1980 y 1990, 66 × 54 cm, firmada a mano, origen España, vendida por Galería, en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Andreu Font, que representa un exuberante ramo de flores blancas, rosadas y rojas dispuesto en un elegante jarrón, dentro de una atmósfera íntima dominada por suaves luces y sombras. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 66x54x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un espléndido bodegón floral en el que un abundante ramo se convierte en el protagonista absoluto de la composición. Las flores emergen de un elegante jarrón de formas redondeadas, ocupando gran parte del espacio y desplegándose con una apariencia espontánea, como si acabaran de ser recogidas de un jardín. La escena transmite una belleza serena y atemporal, construida a partir del delicado equilibrio entre la riqueza cromática de las flores, la sobriedad del recipiente y la atmósfera envolvente del fondo.
El ramo está compuesto por numerosas flores de diferentes tamaños y colores, distribuidas de manera aparentemente natural. En la zona inferior destacan unas flores blancas y marfil que forman un conjunto amplio, luminoso y compacto. Sus tonalidades claras atraen inmediatamente la mirada y crean un hermoso punto de luz dentro de la composición. Los pequeños matices azulados, crema, grises y amarillentos que aparecen entre sus pétalos les aportan profundidad, evitando que se perciban como una superficie uniforme.
Alrededor de este núcleo luminoso se disponen numerosas flores rosadas, algunas abiertas por completo y otras parcialmente ocultas entre las hojas. Sus colores recorren una delicada gama que va desde el rosa empolvado hasta tonalidades melocotón, salmón y malva. Esta variedad cromática proporciona suavidad y elegancia al ramo, mientras que la disposición irregular de los pétalos crea una agradable sensación de movimiento. Cada flor parece orientarse en una dirección distinta, haciendo que el conjunto resulte vivo y cambiante.
Las flores de color rojo intenso y granate introducen el contraste más poderoso de la obra. Se concentran especialmente en la parte central y en el lateral izquierdo, apareciendo entre las flores más claras como pequeñas llamaradas de color. Algunas presentan tonos profundos, cercanos al burdeos, mientras que otras muestran reflejos escarlata de gran intensidad. Estas notas rojizas aportan fuerza, dramatismo y profundidad visual, equilibrando la dulzura de los rosas y la luminosidad de los blancos.
El follaje desempeña también un papel fundamental dentro de la composición. Las hojas verdes, oscuras y abundantes, se entrelazan entre las flores y ayudan a definir sus contornos. En algunos puntos aparecen claramente reconocibles, mientras que en otros se funden con las zonas sombrías del ramo. Las ramas se extienden hacia los lados y hacia la parte superior, rompiendo la simetría y otorgando al arreglo floral un aspecto más libre. Especialmente delicada resulta la rama que se prolonga hacia la derecha, acompañada por pequeñas flores rosadas que parecen apartarse suavemente del resto del conjunto.
El jarrón posee una presencia discreta, pero esencial. Su cuerpo ancho y suavemente curvado sostiene el abundante ramo y aporta estabilidad a toda la escena. Los tonos claros de su superficie se combinan con reflejos azulados, violetas, verdosos y grisáceos, creando una apariencia sutilmente cambiante. La zona iluminada del recipiente contrasta con el lado izquierdo, más oscuro y profundo, mientras que un pequeño destello claro en su superficie sugiere la incidencia de una luz tenue procedente del entorno.
El fondo, dominado por grises, verdes apagados y tonalidades terrosas, envuelve el ramo en una atmósfera íntima y silenciosa. La parte izquierda es considerablemente más oscura, permitiendo que las flores rosadas y rojas destaquen con intensidad, mientras que la zona derecha presenta una mayor claridad. Esta transición entre sombra y luz conduce la mirada a través de toda la composición y crea una sensación de profundidad. La mesa sobre la que descansa el jarrón apenas se separa del fondo, lo que hace que el recipiente parezca surgir lentamente de una penumbra cálida y aterciopelada.
En conjunto, la obra ofrece una celebración de la belleza floral, la armonía cromática y la delicadeza de los pequeños instantes cotidianos. El ramo, exuberante pero equilibrado, combina la pureza de las flores blancas, la ternura de los tonos rosados y la intensidad de los rojos profundos. La iluminación tenue y el ambiente recogido convierten este bodegón en una imagen llena de poesía, serenidad y distinción, capaz de transmitir tanto la vitalidad de la naturaleza como la fugacidad de su esplendor.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Andreu Font, que representa un exuberante ramo de flores blancas, rosadas y rojas dispuesto en un elegante jarrón, dentro de una atmósfera íntima dominada por suaves luces y sombras. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 66x54x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un espléndido bodegón floral en el que un abundante ramo se convierte en el protagonista absoluto de la composición. Las flores emergen de un elegante jarrón de formas redondeadas, ocupando gran parte del espacio y desplegándose con una apariencia espontánea, como si acabaran de ser recogidas de un jardín. La escena transmite una belleza serena y atemporal, construida a partir del delicado equilibrio entre la riqueza cromática de las flores, la sobriedad del recipiente y la atmósfera envolvente del fondo.
El ramo está compuesto por numerosas flores de diferentes tamaños y colores, distribuidas de manera aparentemente natural. En la zona inferior destacan unas flores blancas y marfil que forman un conjunto amplio, luminoso y compacto. Sus tonalidades claras atraen inmediatamente la mirada y crean un hermoso punto de luz dentro de la composición. Los pequeños matices azulados, crema, grises y amarillentos que aparecen entre sus pétalos les aportan profundidad, evitando que se perciban como una superficie uniforme.
Alrededor de este núcleo luminoso se disponen numerosas flores rosadas, algunas abiertas por completo y otras parcialmente ocultas entre las hojas. Sus colores recorren una delicada gama que va desde el rosa empolvado hasta tonalidades melocotón, salmón y malva. Esta variedad cromática proporciona suavidad y elegancia al ramo, mientras que la disposición irregular de los pétalos crea una agradable sensación de movimiento. Cada flor parece orientarse en una dirección distinta, haciendo que el conjunto resulte vivo y cambiante.
Las flores de color rojo intenso y granate introducen el contraste más poderoso de la obra. Se concentran especialmente en la parte central y en el lateral izquierdo, apareciendo entre las flores más claras como pequeñas llamaradas de color. Algunas presentan tonos profundos, cercanos al burdeos, mientras que otras muestran reflejos escarlata de gran intensidad. Estas notas rojizas aportan fuerza, dramatismo y profundidad visual, equilibrando la dulzura de los rosas y la luminosidad de los blancos.
El follaje desempeña también un papel fundamental dentro de la composición. Las hojas verdes, oscuras y abundantes, se entrelazan entre las flores y ayudan a definir sus contornos. En algunos puntos aparecen claramente reconocibles, mientras que en otros se funden con las zonas sombrías del ramo. Las ramas se extienden hacia los lados y hacia la parte superior, rompiendo la simetría y otorgando al arreglo floral un aspecto más libre. Especialmente delicada resulta la rama que se prolonga hacia la derecha, acompañada por pequeñas flores rosadas que parecen apartarse suavemente del resto del conjunto.
El jarrón posee una presencia discreta, pero esencial. Su cuerpo ancho y suavemente curvado sostiene el abundante ramo y aporta estabilidad a toda la escena. Los tonos claros de su superficie se combinan con reflejos azulados, violetas, verdosos y grisáceos, creando una apariencia sutilmente cambiante. La zona iluminada del recipiente contrasta con el lado izquierdo, más oscuro y profundo, mientras que un pequeño destello claro en su superficie sugiere la incidencia de una luz tenue procedente del entorno.
El fondo, dominado por grises, verdes apagados y tonalidades terrosas, envuelve el ramo en una atmósfera íntima y silenciosa. La parte izquierda es considerablemente más oscura, permitiendo que las flores rosadas y rojas destaquen con intensidad, mientras que la zona derecha presenta una mayor claridad. Esta transición entre sombra y luz conduce la mirada a través de toda la composición y crea una sensación de profundidad. La mesa sobre la que descansa el jarrón apenas se separa del fondo, lo que hace que el recipiente parezca surgir lentamente de una penumbra cálida y aterciopelada.
En conjunto, la obra ofrece una celebración de la belleza floral, la armonía cromática y la delicadeza de los pequeños instantes cotidianos. El ramo, exuberante pero equilibrado, combina la pureza de las flores blancas, la ternura de los tonos rosados y la intensidad de los rojos profundos. La iluminación tenue y el ambiente recogido convierten este bodegón en una imagen llena de poesía, serenidad y distinción, capaz de transmitir tanto la vitalidad de la naturaleza como la fugacidad de su esplendor.
